Viernes, 18 de marzo de 2011
C?mo el min?sculo reino de Bahr?in intimid? al presidente de EE.UU.???

Tom Dispatch

Traducido del ingl?s para Rebeli?n por Germ?n Leyens y revisado por E. Viteri

Los hombres que caminaban por la calle parec?an bastante normales. Normales, por lo menos en estos d?as de tumulto y protesta en Medio Oriente. Vest?an con zapatillas, pantalones jeans y camisetas de manga larga. Algunos agitaban la bandera nacional. Muchos alzaban los brazos. Algunos mostraban signos de paz. Varios coreaban: ??En son de paz, en son de paz!?

A lo lejos, lo muestra un v?deo, transportes de personal blindados esperaban en la calle. En la mort?fera incursi?n del d?a antes, las fuerzas de seguridad hab?an despejado la Rotonda Perla de manifestantes por la democracia en Manama, la capital de Bahr?in. Esta tarde, los hombres volvieron para que se escucharan sus voces.

Entonces reson? el inconfundible chasquido del fuego de fusiles, y la mayor?a de los hombres se dispers?. La mayor?a, pero no todos. La secuencia de v?deo muestra a tres que nunca pudieron abandonar el asfalto. El de la camisa aguamarina y los pantalones oscuros recibi? sin duda alguna un disparo en la cabeza. En el tiempo que la c?mara tard? en girar de su cuerpo a los veh?culos blindados y volver, se ve?a que hab?a perdido mucha sangre.

Human Rights Watch inform? m?s tarde que Redha Bu Hameed muri? de un tiro a la cabeza.

Ese incidente, que ocurri? el 18 de febrero, fue uno en una serie de acciones violentas perpetradas por las fuerzas de seguridad de Bahr?in, que causaron siete muertos y m?s de 200 heridos el pasado mes. Los informes se?alaron que algunos manifestantes pac?ficos hab?an sido alcanzados no s?lo por balas de goma y perdigones, sino, como en el caso de Bu Hameed, por balas reales.

Puede que la bala que cost? la vida a Bu Hameed haya sido pagada por los contribuyentes de EE.UU. y entregada a las Fuerzas Armadas de Bahr?in por militares estadounidenses. La relaci?n, representada por esa bala (o tantas otras semejantes), entre Bahr?in, un min?sculo pa?s de ciudadanos en su mayor?a musulmanes chi?es gobernados por un rey sun?, y el Pent?gono ha demostrado recientemente que es m?s fuerte que los ideales democr?ticos de EE.UU., m?s poderosa incluso que el presidente de ese pa?s.

La manera en la que llegaron las balas estadounidenses a los fusiles bahrein?es, armas utilizadas por soldados para reprimir a manifestantes por la democracia, abre una ventana m?s amplia sobre las tenebrosas relaciones entre el Pent?gono y una serie de Estados autocr?ticos en el mundo ?rabe. Si se mira m?s de cerca, emergen contornos de las maneras c?mo el Pent?gono y esas naciones ricas en petr?leo han presionado a la Casa Blanca para que ayude a subvertir la voluntad democr?tica popular que se extiende por el gran Medio Oriente.

Balas y Blackhawks

Un an?lisis de documentos del Departamento de Defensa de EE.UU. realizado por TomDispatch indica que, desde los a?os noventa, EE.UU. ha transferido grandes cantidades de material militar, desde camiones y aviones a partes de ametralladoras y millones de balas de munici?n de guerra, a las fuerzas de seguridad de Bahr?in.

Seg?n datos de la Agencia de Cooperaci?n de la Seguridad de la Defensa, la rama del gobierno que coordina las ventas y transferencias de equipamiento militar a aliados, EE.UU. ha enviado a Bahr?in docenas de ?excedentes? de tanques, transportes blindados de personal y helic?pteros artillados estadounidenses. EE.UU. tambi?n ha dado a la Fuerza de Defensa de Bahr?in miles de pistolas de calibre 38 y millones de proyectiles, desde granadas de ca??n de gran calibre a balas para rev?lveres. Un ejemplo de esto es que EE.UU. suministr? a Bahr?in suficientes balas del calibre 50, utilizadas en rifles de francotiradores y ametralladoras, para matar cuatro veces a cada bahrein? del reino. La Agencia de Cooperaci?n en la Seguridad de la Defensa no respondi? a repetidas solicitudes de informaci?n y aclaraci?n.

Aparte de todos estos regalos de armamento, munici?n, y veh?culos de combate, el Pent?gono, en coordinaci?n con el Departamento de Estado, supervis? la compra que realiz? Bahr?in de m?s de 386 millones de d?lares en art?culos y servicios de defensa entre 2007 y 2009, los tres ?ltimos a?os registrados. Esos acuerdos incluyeron la compra de una amplia gama de art?culos, desde veh?culos a sistemas de armas. S?lo el verano pasado, por citar un ejemplo, el Pent?gono anunci? un contrato multimillonario con Sikorsky Aircraft a fin de adaptar nueve helic?pteros Blackhawk para la Fuerza de Defensa de Bahr?in.

Marcha atr?s?

El 14 de febrero, en una reacci?n violenta ante un creciente movimiento de protesta, las fuerzas de seguridad de Bahr?in mataron a un manifestante e hirieron a otros 25. En los d?as de continua agitaci?n que siguieron, llegaron informes a la Casa Blanca de que tropas bahrein?es hab?an disparado desde helic?pteros contra manifestantes por la democracia (los funcionarios bahrein?es respondieron que los testigos hab?an confundido la lente de un teleobjetivo con un arma). Tambi?n se informa de que el ej?rcito de Bahr?in abri? fuego contra las ambulancias que llegaron para atender a los heridos y contra los manifestantes de luto que se hab?an arrodillado para rezar.

?Llamamos a la moderaci?n del gobierno?, dijo la secretaria de Estado Hillary Clinton despu?s de la represi?n en Bahr?in. ?Instamos al retorno a un proceso que lleve a cambios reales y significativos para la gente en ese pa?s?. El presidente Obama fue a?n m?s contundente en sus observaciones, que hablaban de la violencia estatal en Bahr?in, Libia y Yemen: ?EE.UU. condena el uso de la violencia por parte los gobiernos contra manifestantes pac?ficos en esos pa?ses, y dondequiera que ocurra?.

Se supo entonces que, bajo las provisiones de una ley conocida como Enmienda Leahy, el Gobierno estaba revisando activamente si se debiera cortar la ayuda militar a diversas unidades o secciones de las fuerzas de seguridad de Bahr?in debido a violaciones de derechos humanos. ?Ahora hay pruebas de que ha habido abusos?, dijo un alto encargado del congreso al Wall Street Journal en respuesta a una secuencia en v?deo de violencia policial y militar en Bahr?in. ?La cuesti?n es qu? unidades espec?ficas cometieron esos abusos y si utilizaron o no parte de nuestra ayuda?.

En las semanas desde entonces, Washington ha suavizado notablemente su tono. Seg?n un reciente informe de Julian Barnes y Adam Entous en el Wall Street Journal, es resultado de una campa?a de cabildeo dirigida a m?ximos responsables en el Pent?gono y el menos poderoso Departamento de Estado por emisarios del rey bahrein? Hamad bin Isa al-Jalifa y sus aliados en Medio Oriente. Finalmente, el lobby ?rabe asegur? que, en Bahr?in, la Casa Blanca no apoyar?a un ?cambio de r?gimen? como en Egipto o T?nez, sino una estrategia de te?ricas reformas futuras que algunos diplom?ticos ahora bautizaron como ?alteraci?n del r?gimen?.

Los seis Estados miembros del Consejo de Cooperaci?n del Golfo incluyen a (a parte de Bahr?in) Kuwait, Om?n, Qatar, Arabia Saud?, y los Emiratos ?rabes Unidos, todos con amplios v?nculos con el Pent?gono. Se informa que esa organizaci?n intimid? a la Casa Blanca aprovechando los temores de que Ir?n pudiera beneficiarse si Bahr?in adoptara la democracia y que, como resultado, toda la regi?n podr?a ser desestabilizada de manera que surgieran enemigos a las pol?ticas de proyecci?n del poder de EE.UU. ?A partir de Bahr?in, el gobierno se ha desplazado algunos niveles para poner el acento en la estabilidad sobre el gobierno de la mayor?a?, dijo un funcionario estadounidense citado por el Journal. ?Todos se dieron cuenta de que Bahr?in es demasiado importante como para fallar?.

Es una frase extra?amente familiar, tan cercana a ?demasiado grande para fallar?, utilizada ?ltimamente, antes que el gobierno rescatara a la aseguradora gigante AIG y a importantes firmas financieras como Citigroup despu?s de la cat?strofe econ?mica global de 2008. Bahr?in es, claro est?, una peque?a isla en el Golfo P?rsico, pero tambi?n es la base de la Quinta Flota de la Armada de EE.UU., con la que cuenta el Pent?gono como un recurso crucial en la regi?n. Es considerado como un sustituto para la vecina Arabia Saud?, la gasolinera de EE.UU. en el Golfo, y para Washington, una naci?n demasiado importante como para fallar alg?n d?a.

La relaci?n del Pent?gono con los pa?ses del Consejo de Cooperaci?n del Golfo ha sido consolidada de diversas maneras cruciales, raramente subrayadas en las informaciones estadounidenses sobre la regi?n. La ayuda militar es un factor clave. S?lo Bahr?in se llev? 20 millones de d?lares en ayuda militar de EE.UU. el a?o pasado. En un campo relacionado, no se menciona casi nunca el matrimonio entre los contratistas de la defensa, los Estados del Golfo y el Pent?gono. Las seis naciones del Golfo (junto con el socio regional, Jordania) van a gastar este a?o 70.000 millones de d?lares en armamento y equipos, y hasta 80.000 millones al a?o hasta 2015. Mientras el Pent?gono busca maneras de reforzar la viabilidad financiera de los fabricantes de armas en tiempos econ?micos dif?ciles, los abultados bolsillos de los Estados del Golfo han adquirido especial importancia.

A partir de octubre pasado, el Pent?gono comenz? a cabildear secretamente ante analistas financieros y grandes inversionistas institucionales a favor de fabricantes de armas y otros contratistas militares de los que compra a fin de reforzar su viabilidad financiera a largo plazo ante una posible baja en el futuro de los gastos del Departamento de Defensa. Los Estados del Golfo representan otro camino hacia el mismo objetivo. A menudo se dice que el Pent?gono es un ?monopsonio?, el ?nico comprador disponible para sus numerosos contratistas gigantes, pero no es del todo verdad.

El Pent?gono es tambi?n el ?nico conducto a trav?s del cual sus socios ?rabes en el Golfo pueden comprar el armamento m?s avanzado del mundo. Al actuar como intermediario, el Pent?gono puede asegurar que los fabricantes de armas en los que se basa est?n en buen estado financiero tambi?n en el futuro. Un trato de 60.000 millones de d?lares con Arabia Saud? el oto?o pasado, por ejemplo, asegur? que Boeing, Lockheed-Martin, y otros mega contratistas de la defensa se mantengan en buena salud y rentables incluso si los gastos del Pent?gono disminuyen o comiencen a reducirse en los pr?ximos a?os. La dependencia del Pent?gono del dinero del Golfo, sin embargo, tiene un coste. No le puede haber costado mucho tiempo al lobby ?rabe explicar con qu? rapidez su derroche de dinero podr?a terminar si una cascada de revoluciones convirtiera repentinamente la regi?n en democracias.

Un aspecto a?n m?s significativo de la relaci?n entre los Estados del Golfo y el Departamento de Defensa es el sombr?o archipi?lago de bases del Pent?gono en todo Medio Oriente. Aunque el Pent?gono oculta o minimiza la existencia de muchas de ellas, y aunque los pa?ses del Golfo normalmente hacen lo posible por ocultar su existencia ante sus propias poblaciones, los militares de EE.UU. mantienen instalaciones en Arabia Saud?, los Emiratos ?rabes Unidos, Om?n, Qatar, Kuwait y, mira t? por d?nde, Bahr?in, que es la base de la Quinta Flota, cuyos 30 barcos, incluidos dos portaaviones, patrullan el Golfo P?rsico, el Mar Ar?bigo y el Mar Rojo.

Donuts, no democracia?

La semana pasada, manifestantes pac?ficos alineados contra la monarqu?a de Bahr?in, se reunieron ante la embajada de EE.UU. en Manama con letreros que dec?an ?Dejen de apoyar a dictadores?, ?Dadme la libertad o dadme la muerte?, y ?El pueblo quiere democracia?. Muchos eran mujeres.

Seg?n se ha informado, Ludovic Hood, funcionario de la embajada de EE.UU., llev? una caja de donuts a los manifestantes. ?Estas golosinas son un buen gesto, pero esperamos que se traduzca en acciones pr?cticas?, dijo Mohamed Hassan, quien llevaba el turbante blanco de cl?rigo. Zeinab al-Jawaya, una dirigente de la protesta, dijo a Al-Jazeera que espera que EE.UU. no sea involucrado en el levantamiento en Bahr?in. ?No queremos que EE.UU. se involucre, podemos derrocar este r?gimen?, dijo.

EE.UU. ya est?, sin embargo, profundamente involucrado. A una de las partes le ha dado una caja de donuts; a la otra, helic?pteros artillados, transportes blindados de personas, y millones de balas, equipamiento que tuvo un papel significativo en la reciente represi?n violenta.

En medio de la violencia, Human Rights Watch llam? a EE.UU. y a otros donantes internacionales a suspender de inmediato la ayuda militar a Bahr?in. El gobierno brit?nico anunci? que ha comenzado una revisi?n de sus exportaciones militares, mientras que Francia ha suspendido las exportaciones de cualquier equipo militar al reino. Aunque el gobierno de Obama tambi?n ha iniciado esta revisi?n, la voz del dinero es tan fuerte en la pol?tica exterior como en el interior. Es probable que la campa?a de cabildeo del Pent?gono y de sus socios en Medio Oriente margine cualquiera acci?n seria para limitar la exportaci?n de armas, dejando una vez m?s a EE.UU. en territorio familiar: apoyando a un gobernante antidemocr?tico contra su pueblo.

?No voy a mencionar todos los eventos de las ?ltimas tres semanas. Pienso que la historia terminar? por registrar que en todo momento, en Egipto, estuvimos del lado correcto de la historia?, explic? el presidente Obama despu?s de la ca?da del hombre fuerte egipcio, Hosni Mubarak. Por no decir algo peor, digamos que esto es una exageraci?n, en vista de las ambig?edades del gobierno hasta que la partida de Mubarak fue un hecho consumado. Cuando se trata de Bahr?in, incluso ese apoyo desganado al cambio parece estar cada vez m?s fuera de l?mites.

El a?o pasado, la Armada de EE.UU. y el gobierno de Bahr?in auspiciaron una ceremonia ?colocar la primera piedra de un proyecto de construcci?n que se desarrollar? en las 28 hect?reas de una propiedad de primera clase frente al mar, en Manama. Programado para ser completado en 2015, el complejo debe incluir instalaciones portuarias, barracones para tropas, edificios administrativos, un restaurante, y un centro de recreaci?n, entre otras comodidades, a un precio de 580 millones de d?lares. ?La inversi?n en el proyecto de construcci?n a orillas del mar mejorar? la calidad de vida de nuestros marineros y socios de la coalici?n, durante muchos a?os?, dijo el capit?n de corbeta Keith Benson, del contingente de la Armada en Bahr?in. ?Este proyecto simboliza la relaci?n continua y la confianza, la amistad y la camarader?a que existe entre EE.UU. y las fuerzas navales bahrein?es?.

Por lo que parece, ese tipo de ?camarader?a? es m?s poderoso que el compromiso del presidente de EE.UU. de apoyo al cambio pac?fico y democr?tico en esa regi?n rica en petr?leo. Despu?s de la expulsi?n de Mubarak, Obama se?al? que ?fue la fuerza moral de la no violencia, no del terrorismo, no el asesinato irreflexivo, sino la no violencia, la fuerza moral, lo que una vez m?s inclin? el arco de la historia hacia la justicia?. El Pent?gono, seg?n el Wall Street Journal, se ha sumado al esfuerzo por inclinar el arco de la historia en una direcci?n diferente: contra los manifestantes por la democracia de Bahr?in. Sus confortables relaciones con los traficantes de armas y los Estados ?rabes autocr?ticos, consolidadas mediante grandes contratos de defensa y tenebrosas bases militares, explican el motivo.

Funcionarios de la Casa Blanca afirman que su apoyo a la monarqu?a de Bahr?in no es incondicional y que esperan un r?pido progreso de las reformas reales. Lo que signifique eso, sin embargo, depende evidentemente del Pent?gono. Es notable que, a finales de la semana pasada, un alto responsable estadounidense haya viajado a Bahr?in. No era un diplom?tico. Y no se reuni? con la oposici?n (ni siquiera para una sesi?n fotogr?fica de entrega de donuts). El secretario de defensa Robert Gates lleg? para entablar conversaciones con el rey Hamad bin Isa al-Jalifa y el pr?ncipe heredero Salman bin Hamad al-Jalifa para presentar, dijo el secretario de prensa del Pent?gono Geoff Morrell, ?una muestra de nuestro apoyo?.

?Estoy convencido de que ambos hablan en serio de llevar a cabo una verdadera reforma y de seguir adelante?, dijo despu?s Gates. Al mismo tiempo, sac? a relucir el espectro de Ir?n. Aunque aceptaba que el r?gimen en ese pa?s a?n no ha fomentado protestas en la regi?n, Gates afirm?: ?la obvia evidencia apunta a que a medida que se alarga el proceso, en particular en Bahr?in, los iran?es buscan maneras de explotarlo y crear problemas?.

El secretario de defensa lament? que los gobernantes de Bahr?in se encuentren ?entre la espada y la pared? y otros funcionarios han afirmado que las aspiraciones de los manifestantes por la democracia en la calle est?n inhibiendo las importantes conversaciones con los grupos opositores m?s moderados. ?Pienso que lo que el gobierno necesita es que todos respiren hondo y se aseguren un peque?o espacio para que este di?logo siga adelante?, dijo. A fin de cuentas, dijo a los periodistas, las perspectivas estadounidenses para la continuaci?n de sus bases en Bahr?in son s?lidas. ?No veo ninguna evidencia de que nuestra presencia vaya a ser afectada a corto o medio plazo?, agreg? Gates.

Inmediatamente despu?s de la visita de Gates, llama la atenci?n que el Consejo de Cooperaci?n del Golfo haya enviado un contingente de tropas saud?es a Bahr?in para ayudar a aplastar las protestas. Atemorizado por el Pent?gono y sus socios en el lobby ?rabe, parece que el gobierno Obama se ha puesto de parte de las fuerzas antidemocr?ticas en Bahr?in y dejado pocas dudas sobre el lado de la historia en el que se ubica realmente.

Nick Turse se dedica al periodismo de investigaci?n, es editor asociado de Tomdispatch.com y actualmente es tambi?n ?profesor en el Instituto Radcliffe de la Universidad de Harvard. Su libro m?s reciente es: The Case for Withdrawal from Afghanistan (Verso Books). Su p?gina en Internet es NickTurse.com.?

Copyright 2011 Nick Turse

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175367/tomgram%3A_nick_turse%2C_the_pentagon_and_murder_in_bahrain/#more


Tags: Lobby, árabes, Manama, Bahréin, Pentágono, Human

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