Jueves, 24 de marzo de 2011
Libia?? David Karvala???? En Lucha


La situaci?n en Libia es muy compleja, eso es evidente. Por lo que hace falta un an?lisis, no basta con las reacciones instintivas ?en un u otro sentido? de algunos sectores de los movimientos sociales y de izquierdas occidentales. Con estas notas no se pretende ofrecer una respuesta completa y final, sino aportar elementos que nos ayuden a decidir qu? debemos decir y, a?n m?s importante, hacer, ahora mismo.

No a la intervenci?n

Si s?lo podemos decir una cosa respecto a Libia, ahora mismo ?sta debe ser ?No a la intervenci?n!

La Zona de Exclusi?n A?rea nunca iba a consistir en la simple e inocente protecci?n de los sublevados. Se sab?a que implicar?a ataques a?reos, dirigidos en principio contra las instalaciones militares de Gadafi. Pero, como dijo Joan Roure, director de noticias internacionales de TV3, en una charla para Aturem la Guerra, los bombardeos a?reos nunca son quir?rgicos, siempre hay ?da?os colaterales?. Es decir, al atacar las instalaciones antia?reas de Gadafi en Tr?poli, se mata a civiles, quiz? algunos de ellos procedentes de los mismos barrios obreros que se han manifestado reiteradamente contra Gadafi desde el inicio de la revoluci?n libia.

La hipocres?a de la intervenci?n es sobrecogedora. Cuando Israel llevaba a cabo sus masacres en el L?bano y Gaza, ning?n pa?s occidental ni tan siquiera exigi? que el Estado sionista parase, ni mucho menos pens? en obligarlo a hacerlo con misiles y bombas. Entre los que atacan Libia ahora est?n los protagonistas de las ocupaciones de Afganist?n e Irak, que han provocado cientos de miles de muertos.

Lo m?s flagrante es que en el mismo momento en que la ?coalici?n internacional? interviene bajo el pretexto de defender a los opositores libios, Arabia Saudita ?que colabora en esta coalici?n? env?a mil soldados a Bahrein para sumarse a los ataques mort?feros contra los opositores en ese pa?s. Las protestas masivas en Yemen ya han sufrido decenas, quiz? centenares de muertos, a manos de las fuerzas de seguridad de Saleh, firme aliado de Occidente. Aqu? tampoco habr? intervenci?n para acabar con la violencia del dictador.

Si los pa?ses occidentales realmente quisieran ayudar a los pueblos del mundo ?rabe en su lucha por la democracia, saldr?an de manera inmediata de Afganist?n e Irak; dejar?an de apoyar a todas las dictaduras de la regi?n, rompiendo con ellos en lo pol?tico, lo econ?mico y lo militar; por encima de todo, dejar?an de apoyar los cr?menes de guerra de Israel y lo obligar?an a cumplir con las resoluciones de la ONU. Dado que no hacen nada de esto, es evidente que no les interesa en absoluto defender la democracia, la justicia, ni nada por el estilo.

Los motivos de la intervenci?n

La explicaci?n m?s sencilla y evidente de la intervenci?n es el petr?leo. Sin embargo, hay que entender que no es el ?nico motivo del ataque.

Un motivo potencial que se debe descartar es que Gadafi sea un ?enemigo del imperialismo?; a esto volveremos m?s adelante.

El enemigo real del imperialismo es la ola de revoluciones que se extiende por la regi?n. Ya cayeron Ben Ali en T?nez y ?mucho m?s grave por su importancia respecto a Palestina? Mubarak de Egipto. Otros muchos dictadores aliados se enfrentan a movimientos m?s o menos grandes, como tambi?n lo hace Asad, en Siria, que es aliado o amigo de Occidente seg?n el momento. Las revoluciones tomaron desprevenidos a todos los dirigentes del mundo; todos sus servicios de espionaje no sirvieron para nada.

Si logran crear en Libia un gobierno estable prooccidental, esto podr?a ayudar a frenar el proceso revolucionario. Por un lado, fortalecer?a el elemento de ?cambiarlo todo para que nada cambie?, que es la mayor esperanza de EEUU para salvar los muebles, ahora que las revoluciones est?n en marcha. Por otro, supondr?a tener un aliado ubicado estrat?gicamente justo entre Egipto y T?nez, los dos pa?ses en los que el proceso revolucionario m?s ha avanzado hasta el momento. De esta manera, EEUU y sus aliados tendr?an m?s capacidad ?disuasoria? ante posibles cambios m?s radicales en estos pa?ses. (Por supuesto, este argumento s?lo es v?lido si se reconoce que hay revoluciones en marcha en Egipto y T?nez; a esto tambi?n volveremos).

Para EEUU, cuyas desastrosas ocupaciones de Afganist?n e Irak lo han debilitado mucho en la regi?n, el hecho de presentarse como defensor de los libios le podr?a ayudar a recuperar posiciones, y servir de justificaci?n para sus acciones militares.

Finalmente, un aspecto interesante del ataque a Libia es la manera en que Francia se reafirma como potencia militar, tras su coqueteo verbal (que incluso algunos intelectuales del Foro Social Mundial se creyeron) con el pacifismo en 2003. Aqu? hay un complicado juego poli?drico de alianzas y rivalidades entre las diferentes potencias imperialistas: EEUU, los diferentes pa?ses de la UE; China; Rusia? Tendremos que estar atentas y atentos.

Gadafi no es de los nuestros

A estas alturas, sorprende tener que insistir en esto, pero vale la pena comentarlo brevemente.

La toma de poder en Libia, en 1969, por parte de un grupo de militares ?inspirados en la haza?a de 1952 de los oficiales libres egipcios? fue una acci?n desde arriba, sin apenas movilizaci?n social. Como en tantas luchas anticoloniales, hubo mejoras sociales pero se pas? m?s o menos pronto de la liberaci?n a un r?gimen autoritario. En los a?os 70, Gadafi ya era un dictador, pero con suficiente ret?rica radical como para enga?ar a ciertos sectores de la izquierda y asustar a los gobiernos de Occidente.

En los 90, sin embargo, tras la ca?da de la URSS, los gobiernos occidentales y Gadafi empezaron a entenderse; a los primeros les interesaba el petr?leo, mientras que el ?ltimo buscaba apoyo frente al crecimiento en la regi?n de grupos islamistas del estilo de Al Qaeda. Tras el 11-S, Gadafi fue recibido como el hijo pr?digo, cortejado por Italia, Francia, Gran Breta?a? Estos tres pa?ses le suministraron dos tercios de las armas que utiliza ahora contra la oposici?n. Gadafi, por su parte, hizo cada vez m?s expl?cito su papel de aliado fiel de Occidente, present?ndose como el baluarte contra el islamismo radical y la inmigraci?n desde ?frica.

Incluso durante el conflicto actual, Gadafi ha intentado defenderse afirmando que financi? la campa?a electoral de Sarkozy y buscando el apoyo de Israel.

La ret?rica radical que Gadafi ha recuperado en los ?ltimos d?as no debe enga?ar a nadie. No es antiimperialista, sino un sirviente del imperialismo ca?do en desgracia, como lo era Sadam Husein. Quienes intentan mantener lo contrario s?lo dificultan la movilizaci?n contra el ataque militar occidental y, m?s en general, fomentan la confusi?n respecto a qu? supone oponerse al imperialismo.

La revoluci?n libia es tan real como las otras

Algunos de los defensores de Gadafi intentan presentar las luchas en Libia como algo totalmente diferente a las revoluciones en marcha en otros pa?ses de la regi?n. Se argumenta que las protestas en Libia son ?tribales?, o bien obra de agentes de la CIA. Se nota la contradicci?n al alabar los ?avances sociales? tra?dos por Gadafi, para luego afirmar que la sociedad libia es demasiado atrasada como para llevar a cabo una lucha pol?tica que no sea tribal o dependiente de un poder extranjero.

En realidad, todas las revoluciones de la regi?n tienen cosas en com?n y elementos muy espec?ficos. En Yemen, la divisi?n del pa?s durante la Guerra Fr?a ?con un norte pro occidental y un sur aliado con Mosc?? a?n pesa mucho. Desde la unificaci?n del pa?s en 1990, quien manda es Saleh, el antiguo dirigente del norte, lo que contribuye a las luchas en el sur. Por otro lado, en el norte un factor importante son las tribus chi?tas. En Bahrein, la divisi?n religiosa tambi?n es clave: el rey es sunita, apoyado por Arabia Saudita; la mayor?a de la poblaci?n, y por tanto de las y los manifestantes, son chi?tas? con lo cual algunos los ven como una quinta columna de Ir?n, tambi?n mayoritariamente chi?ta.

As? que la l?gica que dice que Libia no es una revoluci?n debido a tal o cual factor espec?fico lleva a descartar todas las revoluciones de la regi?n. Por poner un ejemplo, un tal Manuel Freytas escribi? que ?El objetivo de la ?democratizaci?n? (que comienza por T?nez y Egipto) es [?] instalar gobiernos t?teres legitimados en las urnas [?] En t?rminos estrat?gicos, el reemplazo del r?gimen ?militarista? de Mubarak por un gobierno ?democr?tico? elegido en las urnas significa la combinaci?n del ?poder duro? (El Pent?gono) con el ?poder blando? (el Departamento de Estado) dentro de un dispositivo convergente de control por ?izquierda? y por ?derecha?.? O sea, todo es una maniobra desde arriba, de la CIA y el Pent?gono?

Lenin explic? en 1916 que en todas las revoluciones aut?nticas hay factores diversos, luchas de la peque?a burgues?a por cuestiones nacionales, religiosas, etc. y que ?quien espera una revoluci?n social pura, no la ver? jam?s. Ser? un revolucionario de palabra, que no comprende la verdadera revoluci?n?.

La debilidad corrompe

El revolucionario jud?o palestino, Tony Cliff, sol?a decir que ?el poder corrompe, la falta de poder corrompe absolutamente?. La debilidad de los dirigentes opositores ante los ataques de Gadafi los llev? a corromperse, buscando el apoyo de Occidente.

No es la primera vez que ocurra algo as?. En Irak, los principales partidos del Kurdist?n iraqu?, que ten?an historiales de lucha antiimperialista, pasaron en 1991 a ser aliados de EEUU. Los dirigentes de estos partidos se corrompieron totalmente, pero esto no es un motivo para dejar de defender los derechos nacionales del pueblo kurdo.

Los dirigentes de la oposici?n que buscan la intervenci?n occidental no han ido tan lejos como los kurdos, pero cometen un grave error. Piensan que pueden pactar con el diablo a medias, exigiendo una zona de exclusi?n, pero oponi?ndose a cualquier presencia de tropas extranjeras. En realidad, la misma l?gica que justifica ataques con aviones extranjeros tambi?n podr?a justificar ej?rcitos extranjeros y una ocupaci?n en toda regla.

Por muy desesperada que fuese la situaci?n de la revoluci?n bajo las bombas de Gadafi, la intervenci?n extranjera la debilitar? a?n m?s. No se puede hacer una revoluci?n bajo la protecci?n militar de EEUU y c?a. Una revoluci?n no es principalmente una cuesti?n militar, sino social. El punto d?bil de la revoluci?n libia ha sido Tr?poli, donde Gadafi ha mantenido la hegemon?a, a pesar de las protestas en muchos barrios obreros. Los bombardeos occidentales en la ciudad no mejorar?n el balance pol?tico a favor de la revoluci?n, sino que reforzar?n al dictador.

?Cu?l es la alternativa? Algunos hablan de imponer sanciones al r?gimen de Gadafi, dejando de comprarle petr?leo o venderle armas, por ejemplo. Parece de sentido com?n, pero si a la vez se siguen vendiendo armas y comerciando con Israel, Arabia Saudita, etc., se reproduce el doble rasero evidente con el ataque militar. Y es obvio que las ganas de los pa?ses occidentales de tomar medidas contra Gadafi no se extienden a los dem?s gobiernos dictatoriales y/o asesinos. Tampoco debemos olvidar los terribles efectos sobre la poblaci?n iraqu? de las sanciones que sufri? su pa?s en los a?os 90. Es ?realista? exigir sanciones contra Gadafi, porque los poderosos pueden apoyarlas; no lo es en los dem?s casos, porque ellos no las querr?n aplicar.

La verdad es que la izquierda y los movimientos sociales internacionales no tenemos una manera f?cil de resolver el problema, como no la tenemos para el conflicto palestino, ni mucho menos ante el hecho de que unos 20 mil ni?os en todo el mundo mueren cada d?a de enfermedades y hambre. Si la propia revoluci?n hubiera logrado derribar a Gadafi, habr?a sido un paso positivo en el cambio global que necesitamos. Pero el fortalecimiento del imperialismo mediante su intervenci?n en Libia ?con las justificaciones y excusas humanitarias que sean? fortalecer? al FMI, al Banco Mundial, a la Organizaci?n Mundial del Comercio, y a las dem?s agencias que provocan estos 20 mil muertos infantiles diarios. ?Qui?nes son los que no se preocupan por la p?rdida de vidas humanas?

Una soluci?n, revoluci?n

Esto ya no es lema abstracto. La alternativa a la intervenci?n occidental es la revoluci?n en la regi?n? y esperemos, con el tiempo, m?s all?.

Es esencial entender que la revoluci?n tunecina no acab? en enero, y que la egipcia no termin? con la ca?da de Mubarak el 11 de febrero; eso fue s?lo el principio. Si logran derribar a los dictadores en otros pa?ses ?Yemen, Bahrein, Siria?? tambi?n ser? s?lo un paso de un largo proceso.

Quienes argumentan que las revoluciones han cambiado muy poco pierden de vista que la polarizaci?n sigue dentro de ellas. En Egipto, por ejemplo, la organizaci?n y las luchas obreras van creciendo y planteando las demandas econ?micas que surgieron a partir de 25 de enero, al lado de las exigencias democr?ticas. En T?nez, cuando la mayor?a de los corresponsales internacionales ya se hab?an marchado, hubo nuevas protestas, y volvi? a caer el gobierno.

Una nueva victoria importante de cualquiera de estas revoluciones podr?a dar nuevas alas a la revoluci?n en Libia, en varios sentidos.

Por encima de todo, volver?a a poner la revoluci?n y la lucha social en un primer plano, apartando del escenario de la ?democratizaci?n? a las fuerzas occidentales.

Bajo las bombas, Gadafi puede imponer un control m?s f?rreo que nunca, en nombre de la defensa de la patria. Si no hay alternativa, mucha gente lo aceptar?. Un nuevo impulso a la revoluci?n podr?a recordar a los que rechazan la dictadura que las opciones no se limitan a Gadafi u Occidente.

Tampoco hay motivos para pensar que el este de Libia, que parece que por ahora seguir? en manos del Consejo liderado por ex colaboradores de Gadafi, no pueda experimentar debates y cambios pol?ticos. Mientras la revoluci?n avanzaba, hab?a conflictos entre el Consejo y los comit?s de ciudad o de barrio en las zonas liberadas. Era dif?cil saber con exactitud qu? pasaba, pero parec?a que el Consejo era m?s partidario de aliarse con Occidente que los comit?s locales; de ah? que activistas de base detuvieran a los agentes de las fuerzas especiales brit?nicas que intentaban llevar a cabo una operaci?n secreta en el este de Libia. Quiz?, bajo las bombas de Gadafi, incluso estos grupos locales se dejaron convencer por la idea de la intervenci?n extranjera, pero con el tiempo ?y viendo la actuaci?n de Occidente por un lado, y de las revoluciones ?rabes, por otro? las diferencias pueden volver a abrirse, en este y otros temas.

La mejor esperanza para romper el r?gimen de Gadafi no son las bombas extranjeras, sino un movimiento social que plantee una alternativa pol?tica y social capaz de atraer a la gente trabajadora y a las capas bajas del ej?rcito de ambas partes del pa?s, actualmente dividido. Esta alternativa no vendr? del Consejo de ex ministros de Gadafi, menos a?n del propio Gadafi.

Y [email protected]?

Como ante el ataque a Afganist?n en 2001, y contra Irak en 2003, tenemos que insistir en el ?No a la guerra?, no a la intervenci?n occidental. Pero la situaci?n es m?s dif?cil y compleja que nunca.

Mucha gente que se resisti? a las tentaciones de la intervenci?n humanitaria en aquellos casos ha cedido esta vez. Iniciativa per Catalunya vot? a favor de una ?Zona de exclusi?n a?rea?; incluso un intelectual marxista normalmente l?cido como Gilbert Achcar se ha dejado llevar. Seg?n ?l: ?desde una perspectiva antiimperialista uno no puede ni debe oponerse a la zona de exclusi?n a?rea, dado que no existe ninguna alternativa plausible para proteger a la poblaci?n amenazada?.

No ser?a sensato centrarnos en denunciar a las personas que toman esta actitud como a agentes del imperialismo; m?s productivo ser? el debate paciente, junto a un seguimiento cuidadoso de los acontecimientos. Inevitablemente, tarde o temprano se dar?n cuenta de su error.

Un movimiento contra la intervenci?n no tiene por qu? excluir a la izquierda pro Gadafi, pero ser?a un suicidio pol?tico permitir que su visi?n, extremadamente minoritaria, fuese el discurso del movimiento.

El reto principal en las pr?ximas semanas, quiz? meses, respecto a Libia, ser? romper el mito de la intervenci?n humanitaria. Logramos romperlo respecto a Irak, se ha ido debilitando en Afganist?n, con Libia parece que quieren recuperarlo. Har? falta mucha explicaci?n paciente para evitar que lo logren.

Con lo que hay que romper, m?s que nada, es con la idea de que la pol?tica se limita a escoger a cu?l pa?s o cu?l dirigente seguir. Antes era ?EEUU o la URSS?, ahora es ?Sarkozy o Gadafi? ?Obama o Ahdeminejad?? ?Zapatero o Rajoy?

Las revoluciones en T?nez y, por encima de todo, en Egipto nos demuestran que la pol?tica de verdad consiste en la gente corriente colaborando, luchando conjuntamente para cambiar sus vidas y as? cambiar el mundo.

Respecto a la intervenci?n en Libia, m?s que discutir las disposiciones militares en seg?n qu? zona del pa?s, debemos plantearnos una pregunta mucho m?s sencilla.

?Nos fiamos o no de nuestros dirigentes?

Si nos fiamos de ellos para solucionar los problemas internacionales, ?por qu? no tambi?n fiarnos de ellos para arreglar la crisis? Si aceptamos los bombardeos en Libia como un intento serio de conseguir la paz y la democracia, ?por qu? no aceptar los regalos millonarios a la banca, y los recortes sociales, como un intento de conseguir la justicia social?

En cambio, si sabemos de sobra que son unos mentirosos corruptos, incapaces de hacer nada bien para la gente corriente de su propio estado, ?por qu? debemos pensar que van a hacer algo bueno para el pueblo libio?

No, con todo, debemos inspirarnos en el esp?ritu de Tahrir.

No a la intervenci?n, s? a las revoluciones ?rabes.

David Karvala es militante de En lluita / En lucha.

http://enlucha.org/site/?q=node/15874

[VERSI? EN CATAL?: http:://www.enlluita.org/site/?q=node/3454]


Tags: Gadafi, revolución, Libia

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