Martes, 29 de marzo de 2011

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Entrevista a la investigadora especializada en historia de la medicina Susan Reverby
La oscura historia de la experimentaci?n m?dica, desde los nazis hasta Tuskegee pasando por Puerto Rico y Guatemala

Democracy Now!


La investigadora especializada en historia de la medicina Susan Reverby, autora de Examining Tuskegee: The Infamous Syphilis Study and its Legacy (Diagn?stico sobre Tuskegee: el tristemente c?lebre estudio sobre la s?filis y su legado), habla sobre la historia de la experimentaci?n m?dica en nuestro pa?s y en el resto del mundo. Tambi?n mostramos algunos fragmentos del documental Deadly Deception: The Tuskegee Study (Enga?o mortal: el estudio de Tuskegee).

AMY GOODMAN: Profesora Reverby, hay tres estudios que a los que usted se refiere como la ?trinidad profana? de las investigaciones m?dicas. ?Puede explicar cu?les son estos tres estudios? Podr?amos empezar hablando sobre un cuarteto, con el de Guatemala, pero comience con esos experimentos.

SUSAN REVERBY: Bueno. Cuando los bioeticistas hablan acerca del porqu? tenemos regulaciones hoy d?a, es en parte por la divulgaci?n de este tipo de estudios, que ahora son considerados ilegales, pero estudios horribles. Si lo piensas por un segundo, despu?s de todas las revelaciones sobre lo que hac?an los japoneses durante la guerra, y particularmente sobre lo que hac?a Mengele, tenemos el C?digo de Nuremberg; justo despu?s de la guerra, que dice que hacer este tipo de investigaciones m?dicas con personas que no han dado su consentimiento voluntario e informado es inmoral y es un crimen contra la humanidad. El problema es que los estadounidenses trataron los cr?menes cometidos por los Nazis y los japoneses, menos conocidos, como algo realizado?tal y como lo explica de manera brillante el bioeticista Jay Katz?como parte de un c?digo de b?rbaros. As? que si piensas que ellos lo hac?an porque eran doctores Nazis, no piensas que t?, un buen investigador o investigadora de aqu?, podr?a llegar a hacer algo as?. Entonces, la ?sagrada trinidad?- ese es mi t?rmino, por cierto- de los estudios que se observan en Estados Unidos, como nuestras propias historias de horror, son los siguientes: utilizar c?lulas vivas de c?ncer en pacientes de un hospital jud?o de enfermedades cr?nicas en Nueva York, la alimentaci?n de heces de hepatitis-

AMY GOODMAN: Espera, eso- en ese caso, en el primer caso, ?est?s hablando de inyectar c?lulas cancerosas vivas a los pacientes de ese hospital?

SUSAN REVERBY: A pacientes de enfermedades cr?nicas, s?, en un hospital jud?o de enfermedades cr?nicas en Brooklyn. Este es el primer caso que sali? a la luz. Luego, hubo un estudio de Willowbrook, una instituci?n estatal para ni?os con retardos. Y en este caso, fue- porque era bastante com?n para estos ni?os contagiarse con hepatitis por las condiciones en que viv?an, los alimentaban- y, en algunos casos, los inyectaban con- c?lulas hep?ticas vivas a los ni?os de Willowbrook, frecuentemente impregnadas en la materia fecal. Esto tuvo lugar entre finales de los 60? y principios de los 70?. Y luego, salen las revelaciones del estudio en Tuskegee, que dur? cuarenta a?os. As? que estos tres estudios en particular son los que generaron la movida para que se creara una comisi?n de bio?tica, llamada la Comisi?n Belmont, y para que luego se promulgaran las regulaciones bajo las que vivimos actualmente, que exigen la supervisi?n de un panel evaluador, el consentimiento informado y la protecci?n de las personas m?s vulnerables.

AMY GOODMAN: Profesora Reverby, quiero mostrar un documental del 1993 que trata de los experimentos en Tuskegee llamado Deadly Deception. Este fragmento trata de c?mo se atrajo a algunos hombres negros para participar de los experimentos en Tuskegee, asegur?ndoles que realmente estaban recibiendo tratamientos m?dicos. A muchos se les dijo que la punci?n lumbar era una forma de tratamiento. Este fragmento incluye entrevistas con un testigo de Tuskegee, Herman Shaw y la historiadora m?dica, Vanessa Gamble.

NARRADOR: Esta carta, enviada a cada hombre antes de su punci?n lumbar, alegaba que se trataba de un tratamiento gratuito y exclusivo/muy especial.

REPORTE DE SALUD DEL CONADO MACON: ?Hace un tiempo te hicimos un examen riguroso y desde entonces esperamos que hayas recibido un buen tratamiento para la sangre mala. Te damos ahora una ?ltima oportunidad para un segundo examen. Este examen es muy especial y al finalizarlo se te dar? un tratamiento espec?fico, si entendemos que est?s en condiciones de recibirlo.?

HERMAN SHAW: [leyendo] ?Este examen es muy especial y al finalizarlo se te dar? un tratamiento espec?fico si entendemos que puedes soportarlo? RECUERDA ESTA ES TU ULTIMA OPORTUNIDAD PARA OBTENER TRATAMIENTO GRATIS.?

VANESSA GAMBLE: A estos hombres se les dec?a que las punciones lumbares eran un tratamiento. Esto muestra como se utilizaba el enga?o y la mentira para llevar a cabo este estudio. Y quienes lo dec?an eran m?dicos, lo que le otorgaba cierto grado de poder y autoridad.

NARRADOR: Se realizaban ex?menes f?sicos y de sangre en cada sujeto. Y para mantener la apariencia de un tratamiento, los doctores daban a los hombres placebos?vitaminas, aspirinas y t?nicos?que eran inservibles para combatir la s?filis.

HERMAN SHAW: Hab?a tres distintos tipos de medicina: la peque?a pastilla redonda, a veces nos daban una c?psula y luego nos daban un peque?o frasco con medicina l?quida. Todos recib?amos lo mismo.

VANESSA GAMBLE: Estos eran hombres que no iban a cuestionar el sistema, que no iban a cuestionar a los doctores del gobierno, y que tampoco iban a salir a protestar y escribir sobre el tema. Se trataba de hombres del Condado de Macon, Alabama. ?Qui?n iba a salir a hablar por ellos?

AMY GOODMAN: Pasemos a otro fragmento de Deadly Deception, sobre c?mo a estos sujetos expl?citamente se les neg? el tratamiento.

NARRADOR: En 1938 exist?a un Ley Nacional de Control de Enfermedades Ven?reas y en toda la naci?n, incluyendo Alabama, el Servicio P?blico de Salud impulsaba programas para el tratamiento de la s?filis. Pero no era as? para/esto no inclu?a a los hombres de Tuskegee. Ellos eran/estaban sistem?ticamente excluidos. Y si sal?an a buscar ayuda, se los persegu?a y se los hac?a parar. Este fue el caso de Herman Shaw quien acudi? a Birmingham, Alabama, para ser tratado.

HERMAN SHAW: Cuando llegu? all?, vi a una mujer enfermera caminando por el campamento. Se la notaba perturbada, como que estaba buscando a alguien que no deb?a estar all?. Entonces me dieron un desayuno y me enviaron de vuelta a mi pueblo, diciendo, ?Usted no deber?a estar aqu?.? ?Usted est? en la cl?nica del Condado de Macon?.

DESCONOCIDO: Uno de los aspectos m?s notables del estudio es hasta donde lleg? el Servicio de Salud P?blica para asegurarse de que estos hombres no recibieran tratamiento. Y cuando alguno de ellos lograba obtener tratamiento por sus propios medios, los investigadores consideraban que esto anulaba el estudio.

AMY GOODMAN: Quiero pasar un fragmento m?s de Deadly Deception. A los sujetos de Tuskegee tambi?n se les neg? la penicilina, a?n cuando ya se la estaba usando frecuentemente para curar la s?filis. Aqu? se puede ver al Dr. John Heller, quien dirigi? el estudio de Tuskegee en el Servicio de Salud P?blica de Estados Unidos en los a?os 40, promocionando en un anuncio del servicio publico los beneficios de la penicilina para el tratamiento de la s?filis.

DR. JOHN HELLER: Cualquiera sea el futuro de la terapia con penicilina, nosotros los m?dicos ya tenemos en nuestras manos un arma que, con el uso m?dico adecuado, deber?a permitirnos reducir considerablemente la cantidad de pacientes con enfermedades ven?reas en Estados Unidos.

NARRADOR: Aunque promov?a el uso de penicilina para la naci?n, Heller continu? con la pol?tica de denegarles tratamiento a los hombres del Condado de Macon. En 1947, public? los ?ltimos hallazgos del estudio en The Journal of Venereal Disease Information.

ESTUDIO: La expectativa de vida de un hombre negro entre los veinticinco y cincuenta a?os infectado con s?filis que no recibe ning?n tratamiento, se reduce cerca de un 20 porciento. Es muy llamativo el hecho de que en proporci?n haya muerto casi el doble en el grupo de individuos con s?filis en relaci?n con el grupo de control.

NARRADOR: A?n con evidencia indiscutible de que los hombres estaban muriendo no se les aplicaba penicilina. John Cutler es uno de los pocos doctores a?n vivos del Servicio P?blico de Salud que participaron en el estudio y todav?a defiende esa decisi?n.

DR. JOHN CUTLER: Era importante que ellos se mantuvieran sin tratamiento, y hubiese sido indeseable usar grandes cantidades de penicilina para tratar la enfermedad, porque esto interfer?a con el estudio.

JAMES JONES: El hecho de que a estos hombres se les negara la penicilina, confirma la determinaci?n del Servicio P?blico de Salud de mantener el experimento funcionando. No lo veo como un asunto novedoso. Ya se hab?a decidido ocultar informaci?n sobre la posibilidad de elegir el tratamiento en la d?cada del 30?, que los doctores reconoc?an como un buen tratamiento, no veo por qu? iba a haber un dilema ?tico sobre ocultar informaci?n sobre el uso de la penicilina llegado el caso. Ellos ya hab?an cruzado ese l?mite.

NARRADOR: Si la ?tica del estudio estaba en duda, los eventos del 1947 deber?an haber puesto las cosas en su lugar.

NOTICIAS: Segundo juicio de Nurenberg, audiencias del tribunal militar estadounidense con presentaci?n de evidencias contra de veintitr?s de los principales doctores Nazi.

NARRADOR: Los tribunales de Nurebmerg expusieron, entre los perversos horrores del r?gimen Nazi, terribles ejemplos de la experimentaci?n con seres humanos en nombre de la ciencia m?dica. El juicio contra estos doctores Nazis llev? a la comunidad internacional a establecer el C?digo de Nuremberg para la protecci?n de los seres humanos como sujetos de la experimentaci?n m?dica. Su primer y m?s importante principio fue el consentimiento informado: las personas deben acceder voluntariamente a formar parte de un experimento y deben tener plena conciencia de los riesgos del mismo. Los cient?ficos del estudio Tuskege, incluyendo al director John Heller, desestimaron la relevancia del C?digo de Nuremberg.

JAMES JONES: Le pregunt? espec?ficamente acerca de Nuremberg y si el tema lo hac?a recapacitar. Y ?l dijo: ?Para nada.? Le pregunt? si encontraba alguna relaci?n entre lo que ellos hac?an y lo que los Nazis hab?an hecho, y dijo: ?Claro que no.? Luego me mir? con cara de inocencia herida y dijo: ?Ellos eran Nazis.?

AMY GOODMAN: Este es un punto fundamental. Este ha sido un fragmento de Deadly Deceptios, un documental de PBS WGBH NOVA escrito, producido y dirigido por Denise Dianni. Quiero detenerme en uno de los fragmentos, m?s espec?ficamente al hombre que aparece en el fragmento, por si no lo vieron: el jefe del estudio de Guatemala, el Dr. John Cutler, un miembro del equipo m?dico que condujo los experimentos de Tuskegee. En la entrevista para Deadly Deception, Cutler defend?a los experimentos. Ahora de nuevo, ?l es quien fue a Guatemala y defendi? los experimentos de Tuskegee sosteniendo que su realizaci?n estaba justificada.

DR. JOHN CUTLER: El estudio de Tuskegee ha sido terriblemente malentendido y tergiversado. El hecho es que lo que llev? a que se realizara el estudio fue el inter?s por la comunidad negra, tratando de establecer el marco para desarrollar el mejor enfoque posible desde la salud p?blica y la mejor terapia. Arrepentimientos, en lo que se refiere al estudio, no tengo ninguno; como cient?fico, digo, a uno le gustar?a haber visto un estudio cient?fico ideal, pero al estar lidiando con seres humanos por un largo periodo de tiempo, eso fue imposible.

AMY GOODMAN: As? que ah? est?, Dr. Cutler, uno de los doctores involucrado en ambos estudios, Tuskegee y Guatemala. Dra. Susan Reverby, quisiera regresar al tema de los Juicios de Nuremberg que usted mencion? y que tambi?n es mencionado en Deadly Deception. Este estudio en Guatemala se estaba llevando a cabo al mismo tiempo- y lo mismo el de Tuskegee, que comenz? antes y continu? despu?s; se mantuvo durante cuarenta a?os, hasta los `70.

SUSAN REVERBY: Mm-hmm.

AMY GOODMAN:?al mismo tiempo que los juicios de Nuremberg.

SUSAN REVERBY: Si, si. Pero, sabes, yo creo que en realidad, lo m?s escalofriante del fragmento que acabas de reproducir es Jim Jones, el historiador, relatando lo que Rod Heller le dijo: ?Ellos eran Nazis.? Eso es justo a lo que me refer?a anteriormente, es demasiado f?cil asumir la postura de que ellos eran monstruos. Lo que realmente que tenemos que pensar es en la cultura de la investigaci?n cient?fica en s? misma y por qu? es necesario controlarla. Es demasiado f?cil para m?dicos como Cutler enamorarse de sus datos, las grandes metas del estudio como lo m?s importante y de alguna manera dejar de ver al paciente frente a ?l como un paciente, sino tomarlo sencillamente como un sujeto de estudio utilizado en funci?n del bien mayor que ellos consideran m?s importante.

AMY GOODMAN: Profesora Reverby, tenemos que hacer una pausa y luego regresaremos a esta conversaci?n, seguiremos hablando sobre Tuskegee, y sobre otros estudios realizados en este pa?s- por ejemplo, lo que pas? en Puerto Rico, territorio de los Estados Unidos, donde se hicieron pruebas de control de natalidad en mujeres usando altos niveles de estr?geno, algo que nunca ser?a aceptado en Estados Unidos en la actualidad, y los estudios realizados con inyecciones de plutonio a sujetos sin su consentimiento voluntario, en todo Estados Unidos. Nuestra invitada es la Profesora Susan Reverby. Ella ense?a en la Universidad de Wellesley. Su libro m?s reciente se llama Examining Tuskegee: The Infamous Syphilis Study and its Legacy. Su informe acerca del estudio en Guatemala saldr? en el ejemplar de enero del Journal of Policy History. Esto es Democracy Now! Regresamos en un minuto con la Profesora Reverby.

[pausa]

AMY GOODMAN: Estamos conversamos con la Profesora Susan Reverby, de la Universidad de Wellesley. Es historiadora m?dica y autora de Examining Tuskegee: The Infamous Syphilis Study and its Legacy. Adem?s, es la historiadora m?dica que ha expuesto el estudio de Guatemala. Cerca de 700 guatemaltecos inyectados con enfermedades ven?reas por doctores del gobierno estadounidense.

Susan Reverby, ?podr?a contarnos brevemente acerca de lo que ocurri? en Puerto Rico, la historia de los ensayos con pastillas anticonceptivas en ese pa?s?

SUSAN REVERBY: Con mucho gusto, pero antes quisiera corregir un detalle sobre del asunto de Tuskegee. De verdad quiero regresar, porque es algo que est? en mi libro, y lo considero muy importante. Conoc? bastante bien a Herman Shaw, y quisiera hablar de esto. Es importante tener en cuenta es que el Servicio P?blico de Salud en Tuskegee pens? que estaba trabajando con una poblaci?n cautiva. Pero no era un campo de concentraci?n. Mucha gente dej? la regi?n. Y aunque el Servicio P?blico de Salud trat? de rastrearlos, muchos de los hombres que sobrevivieron a la etapa del antibi?tico obtuvieron penicilina, incluyendo a Herman Shaw. Una de las cosas verdaderamente interesantes es que el Sr. Shaw tuvo neumon?a en 1953, y en 1956 fue hospitalizado por veinte d?as, y se le suministr? penicilina directamente casi todos los d?as durante ese lapso. Y ?l muri? alrededor de los noventa a?os. Entonces, aunque hab?a sido rechazado en el centro de tratamiento de Birmingham en los 40, luego fue tratado ah? mismo, por casualidad. Tambi?n, en el centro de tratamiento donde fue rechazado-

AMY GOODMAN: Pero fue porque ?l ten?a otro problema, ?cierto? Me refiero-

SUSAN REVERBY: Otra cosa, cierto. Pero, pues-

AMY GOODMAN:?es asombroso. Cuando Herman Shaw va a otro lugar en busca de tratamiento para la s?filis y le dicen que no puede ser tratado, ?l no entiende por qu?. SUSAN REVERBY: Cierto, pero d?jame explicarte porqu? no le dieron tratamiento all?. Y es esto lo que hace la historia mucho m?s complicada que el simple relato. El fue a un lugar llamado centro de tratamiento r?pido, que fue instalado por el gobierno en la postguerra- comenzando en la d?cada del 30, pero particularmente en el per?odo postguerra con la funci?n de proveer penicilina. Pero en este centro de Birmingham, nadie que estuviera en latencia- que ya no fuera contagioso- recib?a penicilina. Entonces no sabemos si fue rechazado en Birmingham porque era parte del estudio y el gobierno ten?a ese tipo de control, o si fue rechazado porque ya no era contagioso y por lo tanto, habiendo escasez en la provisi?n de penicilina, no quisieron administr?rsela. Y lo interesante es que?hay dos historiadores que llegaron a ver los registros de los pacientes de Tuskegee, yo fui la segunda. Ahora est?n disponibles, cualquiera puede ir y mirarlos. Est?n en el Archivo Nacional en Morrow, Georgia. El Sr. Shaw- Quiero decir, otras personas- no s?lo el Sr. Shaw, pero otras tambi?n otras personas, fueron a ese lugar en Birminghan y fueron tratados. Pienso que una de las cosas a tener en cuenta es que necesitamos contar, que lo importante de la historia es la intencionalidad del Servicio de Salud P?blico, pero debemos recordar que estamos hablando de seres humanos, y la coincidencia, habilidad de resolver este tipo de cosas, muchas veces se da de esta manera. Estos hombres no fueron simplemente v?ctimas. Y siempre hay una parte m?s complicada de la historia que tambi?n debe ser revelada.

AMY GOODMAN: Que fue tambi?n-

SUSAN REVERBY: S?lo quiero aclarar esto, porque es- AMY GODMAN: Que fue tambi?n tan sorprendente, aunque- SUSAN REVERBY: Adelante.

AMY GOODMAN:?a diferencia de Guatemala, Tuskegee era tan conocido en la comunidad m?dica, en la literatura, entre profesionales, y tan poca gente habl? de ello, pero no era tan bien conocido, aunque s? sospechado, entre los cientos de hombres que no entend?an lo que les estaba sucediendo, que estaban recibiendo un tratamiento para una enfermedad que los pod?a matar.

SUSAN REVERBY: As? es.

AMY GOODMAN:?y sin embargo, ellos no estaban recibiendo ese tratamiento.

SUSAN REVERBY: As? es, s?, as? es. Una de las cosas m?s fascinantes de Tuskegee es que hay trece estudios publicados acerca de esto antes de que la prensa lo tomara en 1972. Pero recuerda, si miras cada uno de estos art?culos- mi primer libro, llamado Tuskegee?s Truths, tiene algunos extractos de todos estos art?culos- es un libro sobre los documentos. Y bueno, miras estos art?culos, y dicen ?voluntarios?. Pues entonces, si dice ?voluntarios,? ?c?mo un m?dico que lea esto va a saber? Y una de las cosas interesantes es que a partir de los 50 los m?dicos comenzaron a escribir al Servicio Publico de Salud. Yo documento esto en el libro Examining Tuskegee. M?dicos que escrib?an y dec?an, ?Dios m?o, ?que est?n haciendo? Miren esto.? Y los m?dicos- no Cutler sino un hombre llamado Alansky- respondi? diciendo: ?No, no es algo malo. No es tan terrible. Sabes, realmente los estamos ayudando.? Bla, bla, bla. As? que pienso que necesitamos prestar atenci?n al contexto del estudio y lo que suced?a en ?l. Por eso es que escrib? el libro, porque considero importante pensar acerca de cu?nto m?s complicado esto podr?a ser.

AMY GOODMAN: Las pruebas de-

SUSAN REVERBY: Pero ahora, ?te gustar?a que hablara sobre-

AMY GOODMAN:?Mujeres puertorrique?as, s?.

SUSAN REVERBY: Cierto, lo siento. Solo necesitaba- tu sabes, a los historiadores nos gusta la precisi?n en los datos. Disculpa, es para lo que estoy entrenada. Una de las cosas que sucedieron fue-

SUSAN REVERBY: Right, sorry. I just needed?you know, historians like to correct facts. Sorry, it?s what we?re trained to do. One of the things that happened was?

AMY GOODMAN: A los periodistas, y a todo el mundo, tambi?n nos gustan los datos precisos.

SUSAN REVERBY: ?Qu?? Lo s?. Pues nos encantan. Nos enamoramos de los datos. Pero obviamente tambi?n creemos en el contexto, y eso necesita ser explicado. Entonces, lo que ocurri? en Puerto Rico fue que el estudio sobre pastillas anticonceptivas fue realizado, la mayor parte se realiz? en Massachusets, en realidad, pero entregar pastillas anticonceptivas era ilegal ah?. La anticoncepci?n era ilegal en Massachusets. As? que el estudio se hizo en Puerto Rico. Y se utilizaban dosis altas de estr?geno porque en ese punto realmente no se sab?a con seguridad cu?nto se necesitaba, y quer?an tener absoluta seguridad de que pod?an impedir embarazos. Y hab?a contactos all?. Estaban trabajando con un m?dico que ten?a contactos en Puerto Rico, esa es una de las razones por las cuales fueron all?. Claramente, hab?a objeciones dentro de la comunidad puertorrique?a, pero a la vez, las mujeres realmente quer?an una mejor manera de protegerse de embarazos continuos. En ese momento, en Puerto Rico, la Iglesia defend?a la esterilizaci?n y consideraba que la esterilizaci?n era aceptable cuando una mujer hab?a tenido suficientes hijos. En realidad la Iglesia se opuso a la investigaci?n sobre las pastillas, cuando algunas mujeres- se cree que un par de mujeres murieron a causa de las altas dosis de estr?geno. AMY GOODMAN: ?Cu?n alto era?

SUSAN REVERBY: Sabemos que provocaban terribles efectos secundarios.

AMY GOODMAN: ?Cu?n alto era el estr?geno?

SUSAN REVERBY: Sabes, no podr?a?francamente no recuerdo exactamente los detalles de cu?n alto era el estr?geno. Quiero decir, una de las cosas es que en ese punto-

AMY GOODMAN: ?Como de diez a cien veces?

SUSAN REVERBY: Mucho m?s alto de lo que tomamos ahora. Y por cierto, esto no s?lo afect? a las mujeres puertorrique?as, sino a todas nosotras. Digo, yo tom? la pastilla tan pronto fui sexualmente activa. Y s?lo cuando las audiencias sobre la pastilla tuvieron lugar en 1969?a nivel federal, y comenz? a salir a la luz toda la investigaci?n acerca de cuan peligrosas eran, par? de tomarlas. As? que el estudio comenz? en Puerto Rico, pero las millones de mujeres, como yo, que la tomaron a finales de los 60, tambi?n fueron parte de alguna manera de un experimento masivo para ver si funcionar?a o no.

AMY GOODMAN: Quiero ir a Eileen Welsome, ganadora del Premio pulitzer por revelar nombres y hacer una investigaci?n sobre dieciocho personas que fueron inyectadas con plutonio por cient?ficos del gobierno federal en los a?os 40 sin su conocimiento. En una entrevista con Democracy Now! del 2004, le pregunt? a Eileen Welsome acerca de una de estas personas. Su nombre era Elmer Allen.

EILEEN WELSOME: La parte triste y tr?gica de la historia de Elmer es que nadie le cre?a. ?l fue a su doctor y le dijo: ?Yo creo que me han inyectado con algo.? El doctor le diagnostic? paranoia esquizofr?nica mientras que, al mismo tiempo, conversaba con cient?ficos de energ?a at?mica en el Laboratorio Nacional de Argonne para proveerles muestras de tejidos y-

AMY GOODMAN: Espera, espera, espera. ?Su doctor dijo que ?l era paranoico esquizofr?nico y al mismo tiempo prove?a sus muestras de tejido a cient?ficos del gobierno que llevaban a cabo el experimento?

EILEEN WELSOME: As? es. Es lo que muestran los registros m?dicos. As? que Elmer no s?lo fue usado en 1947 cuando le inyectaron el is?topo radioactivo, sino que continu? siendo un conejillo de indias por el resto de su vida.

AMY GOODMAN: Esa era la ganadora del Premio Pulitzer, la periodista Eileen Welsome. Ella revel? los nombres de dieciocho personas de este pa?s que fueron inyectados con plutonio. Elmer Allen era un hombre negro, conductor de un tren de San Francisco. Fue inyectado en el hospital de la Universidad de San Francisco. Esta historia de personas inyectadas con plutonio, el siempre dec?a, siempre usaba el t?rmino ?Yo era un conejillo de indias del gobierno.? Su esposa era enfermera. Su hija era maestra. Hablamos con Elmerine Allen, su hija. Ellas nunca entendieron lo que ?l les dec?a y creyeron en lo que dec?a el psiquiatra. Sin embargo, el psiquiatra estaba trabajando para el gobierno estadounidense, dici?ndoles que estaba loco. Pero no lo estaba, ?Profesora Reverby?

SUSAN REVERBY: S?, lo s?. Digo, yo creo que una de las cosas que pasan con este tipo de estudios- y hubo miles de personas envueltas en estos estudios de radiaci?n de la Guerra Fr?a, que se llevaron a cabo desde 1947 hasta 1973, 74, hasta donde sabemos. Miles y miles de personas estuvieron involucradas en esto. Y pienso que se da una situaci?n verdaderamente fuerte cuando este tipo de cosas pasan, y las personas comienzan a tratar de entender lo que sucede. Nadie los escuchaba. Y pienso- digo, es doloroso escuchar a este hombre y a su familia y la manera en que el m?dico cooper? con el gobierno. Es tan horroroso que [inaudible] es realmente impresionante.

AMY GOODMAN: Profesora Reverby, me estoy apurando porque s?lo tenemos un minuto y se han hecho tantos de estos experimentos?y es un tema vigente hasta la actualidad, adem?s. Pero el asunto de la experimentaci?n con prisioneros en diferentes lugares del pa?s?hay un excelente libro llamado Acres of Skin que trata sobre la experimentaci?n en la piel y la espalda de los pridioneros de la c?rcel de Holmesburg en Pennsylvania. Es incre?ble. Tengo el libro frente a m?. Sus espaldas parecen un tablero de ajedrez.

SUSAN REVERBY: Cierto, exacto. Recuerdo la investigaci?n m?dica en las c?rceles. Es una de las cosas que logramos detener, la investigaci?n en c?rceles, y actualmente hay un debate acerca de si se deber?a volver a hacer. Pero muchas de las investigaciones llevadas a cabo en Estados Unidos se hicieron en c?rceles. De hecho, hubo un estudio sobre inoculaci?n despu?s de que se publicara el de Guatemala en 1954 y que se hizo con prisioneros en Sing Sing, en Nueva York en 1954. Era com?n utilizar personas institucionalizadas, que francamente, ve?an su participaci?n en el estudio como un bono. De hecho, una de las cosas interesantes de las investigaciones en c?rceles es que se hac?an mayormente con blancos, no negros, porque se las consideraba un privilegio. Te daban m?s dinero en la cantina o cigarrillos si participabas. Y la cuesti?n es que necesitamos ser concientes, necesitamos hacer investigaci?n. Nadie deber?a querer pararlo. Probablemente estamos vivos gracias al progreso m?dico y la investigaci?n m?dica. Pero es necesario realizar controles y las personas tienen que saber absolutamente todo lo que sucede, tienen que ser escuchadas cuando piensan que algo va mal. Esta es la lecci?n m?s importante de todo esto.

AMY GOODMAN: Susan Reverby, quiero darte las gracias por estar con nosotros, profesora de la Universidad de Wellesley, historiadora m?dica, autora de Examinign Tuskegee: The Infamous Syphilis Study and its Legacy. Este es uno de los dos libros que ha escrito sobre Tuskegee. Daremos seguimiento a esta historia y enlazarla con todas las entrevistas que hemos hecho anteriormente en democracynow.org

Fuente: http://www.democracynow.org/es/destacados/la_oscura_historia_de_la_experimentacin_

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Tags: Experimento, Democracy Now, Pulitzer, sifilis, pastillas, anticonceptivos, embarazo

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