Mi?rcoles, 30 de marzo de 2011
Juan Torres L?pez???? cuartopoder.es


En otros art?culos referidos al caso espa?ol trat? de poner de relieve que cuando se habla de "rescatar" a un pa?s se produce un gran enga?o que es imprescindible tratar de desvelar.

Ahora ocurre lo mismo con Portugal cuando las autoridades europeas y los llamados "mercados", en realidad los grandes grupos financieros y empresariales, insisten para que el gobierno portugu?s solicite que su pa?s sea "rescatado".

Generalmente, cuando se habla de "rescatar" a un pa?s se parte de una situaci?n real y de gravedad que suele manifestarse en un gran endeudamiento que dificulta o impide hacer frente a los compromisos de pago adquiridos. Sin embargo, cuando esto ocurre se produce un enga?o muy bien orquestado en relaci?n con las razones, los problemas, las soluciones y los efectos de la operaci?n que se desea llevar a cabo.

El primer enga?o suele darse sobre la naturaleza de los problemas que padece el pa?s al que se dice que hay que "rescatar". Ahora, como en los caso griego o irland?s recientes, se afirma que Portugal tiene un grave endeudamiento p?blico derivado del crecimiento desbordado de sus gastos que le obliga a recurrir a un cuantioso pr?stamo para liquidar con ?l sus deudas. No es del todo cierto, como se?alar? enseguida.

El segundo enga?o se deriva del anterior. Para que el "rescate" sea ?til se afirma que debe ir acompa?ado de medidas que resuelvan el problema que origin? la situaci?n que se quiere resolver y que, por tanto, deben consistir, principalmente en recortar el gasto. En consecuencia, los que dan el pr?stamo para "rescatar" al pa?s, en este caso Portugal, imponen pol?ticas consistentes en recortar cualquier tipo de gasto p?blico y en especial el que est? vinculado con las actividades que dicen que el sector privado puede llevar a cabo m?s eficazmente, es decir, con los servicios p?blicos (otro enga?o m?s porque no es seguro que lo haga mejor y sin embargo es inevitable que el capital privado lo proporcione m?s caro y a menos poblaci?n), o el que se considera improductivo, como el sueldo de los funcionarios, por ejemplo.

Al mismo tiempo se enga?a tambi?n afirmando que el resultado del rescate ser? el mayor incremento de la actividad y de la creaci?n de empleo y que, por tanto, gracias a ?l las aguas de la econom?a volver?n a su cauce anterior e incluso a un nivel mucho m?s satisfactorio de rendimiento econ?mico.

Desde que en los a?os ochenta se empezaron a producir "rescates" en econom?as de Am?rica Latina hemos podido ver c?mo acaban este tipo de operaciones (con menos actividad, empleo y desigualdad y con m?s pobreza) y analizando la situaci?n de los pa?ses que han sido o que van a ser "rescatados" podemos comprobar sin demasiada dificultad la naturaleza de este enga?o.

Los problemas econ?micos que tiene Portugal no son exactamente el resultado de que haya habido mucho gasto p?blico, de endeudamiento p?blico. Es verdad que el d?ficit ha aumentado mucho en los dos ?ltimos a?os pero eso se ha producido como consecuencia de la crisis que han provocado los bancos y de que se haya impuesto una respuesta a ella basada justamente en salvarlos a costa de un precio extraordinariamente alto. De hecho, el gobierno portugu?s, siguiendo directrices y ejemplos europeos y la presi?n de los propios poderes financieros, lleg? a nacionalizar bancos en operaciones que le costaron muy caro.

Pero ni siquiera eso es lo que provoca los problemas m?s agudos de la econom?a portuguesa. Su problema m?s grave no es el endeudamiento p?blico sino el exterior y ?ste se viene produciendo en los ?ltimos a?os no precisamente porque haya habido despilfarro p?blico sino como consecuencia de las pol?ticas neoliberales que han destruido su riqueza productiva, su industria y agricultura y que le han cercenado las fuentes de generaci?n de ingresos ya de por s? d?biles. Como en tantos otros pa?ses, han sido estas pol?ticas generadoras de escasez en aras de salvar el beneficio de los grandes grupos olig?rquicos y que han obligado a Portugal a vender sus mejores activos productivos al capital extranjero, las que han destruido tejido industrial y producci?n agraria y las que as? han provocado un debilitamiento de su capacidad de crear empuje econ?mico, de su competitividad y, como consecuencia de ello, el incremento de la deuda exterior.

La realidad es que las pol?ticas neoliberales auspiciadas por la Uni?n Europea han significado un cors? letal para la econom?a portuguesa y que han ido produciendo en los ?ltimos a?os un incremento del desempleo y de la pobreza que se ha tratado de disimular, entre otras medios, gracias a que el dominio de los grandes medios de comunicaci?n est? cada vez m?s en manos de esos mismos capitales extranjeros.

Y cuando la crisis ha estallado y cuando el gobierno ha asumido la carga extraordinaria del salvamento bancario, as? como cuando ha sufrido mayor merma de ingresos y aumento de gasto para evitar el colapso de la econom?a, es cuando la situaci?n se ha hecho ya insostenible.

Por tanto, es mentira que el "rescate" sea obligado porque la econom?a portuguesa sufra debido al endeudamiento p?blico. Si se viene encontrando cada vez m?s debilitada es por otro tipo de razones.

Y aqu? viene otro enga?o especialmente peligroso. Las medidas que necesita Portugal para salvar su econom?a no son las encaminadas a reducir el gasto sino a cambiar el tipo de pol?ticas que le vienen ocasionando p?rdida de ingresos, de actividad y de empleo y una desigualdad cada vez mayor, que ha hecho que las rentas en aumento de las clases ricas se hayan dedicado a la inversi?n financiera o inmobiliaria especulativas que han dado grandes beneficios a bancos tambi?n extranjeros, entre los que destacan los espa?oles, pero que han acumulado mucho riesgo y ha creado una base cada vez m?s vol?til y d?bil para la econom?a portuguesa, como ahora se puede comprobar.

El siguiente enga?o tiene que ver con los efectos ben?ficos que dicen que tendr?a el "rescate".

En contra de lo que afirman los voceros de los grandes grupos financieros que lo desean, si a los problemas reales que acabo de mencionar se a?ade ahora, como quieren los que se disponen a "rescatar" a Portugal, recortes en el gasto, disminuciones de salarios y en general pol?ticas que van a producir disminuci?n de la demanda, lo que ocurrir? ser? que la econom?a portuguesa se encontrar? a?n peor porque todo ello solo va a provocar una ca?da del consumo, de la inversi?n y del mercado internos y, por tanto, menos actividad y menos empleo.

La realidad es que el "rescate" de Portugal, tal y como se dar?a all? siguiendo la l?nea de otros tantos anteriores (un pr?stamo muy cuantioso para que Portugal pague las deudas acompa?ado de medidas restrictivas y de recorte de derechos sociales y de gasto) no va a salvar a su econom?a. Es mentira que este tipo de operaciones rescaten a los pa?ses. Esto es solo un ?ltimo y definitivo enga?o: de lo que se trata no es de salvar o rescatar a un pa?s sino a los bancos, principalmente, y a los grupos m?s ricos y poderosos, puesto que lo que se hace con el rescate es poner dinero para que ellos cobren sus deudas y obligar a que la sociedad cargue con la factura de la operaci?n durante a?os.

Tan cierto es esto que resulta f?cil y pat?tico comprobar que son precisamente estos grupos financieros y las autoridades europeas que le sirven los que se empe?an en convencer a las portuguesas de que soliciten el "rescate", una buena prueba de qui?nes son de verdad los que se beneficiar?n de ?l.

Y esto pone sobre la mesa una ?ltima cuesti?n. Un enga?o no menos importante. Quiz? el peor. El que tiene que ver con el tipo de r?gimen pol?tico en el que vivimos y en el que los electores, los ciudadanos, no podemos decidir realmente sobre las cuestiones econ?micas.

Lo llaman democracia pero a la vista de lo que viene sucediendo est? cada vez m?s claro que no lo es porque se nos ha hurtado la posibilidad de decidir sobre las cuestiones econ?micas que evidentemente son una parte central de las que directamente afectan a nuestra vida. Y es justamente por ello que hemos de hacer todo lo que est? en nuestras manos para tratar de cambiarlos. Eso s? que ser?a un verdadero rescate. Lo dem?s es otro robo.

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Juan Torres L?pez (www.juantorreslopez.com) es Catedr?tico de Econom?a Aplicada de la Universidad de Sevilla

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Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: rescate, Portugal, mercados, democracia, neoliberales, industria, agricultura

Publicado por blasapisguncuevas @ 15:28  | Uni?n Europea
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