Mi?rcoles, 06 de abril de 2011

?

Romualdo Retamal Maureira????? Mapocho Press


La llamada ?libertad de expresi?n?, fundamentada? en el libre mercado y la propiedad privada de los medios, constituye una de las m?s grandes rapacer?as del capitalismo occidental. Recordando un poco su historia, el art?culo 19 de la Declaraci?n Universal de Derechos Humanos reza:

?Todo individuo tiene derecho a la libertad de opini?n y de expresi?n; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitaci?n de fronteras, por cualquier medio de expresi?n?.

A su vez, el art?culo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol?ticos, te?ricamente, garantiza:

1. Nadie podr? ser molestado a causa de sus opiniones.

2. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresi?n; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda ?ndole, sin consideraci?n de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o art?stica, o por cualquier otro procedimiento de su elecci?n.

3. El ejercicio del derecho previsto en el p?rrafo 2 de este art?culo entra?a deberes y responsabilidades especiales. Por consiguiente, puede estar sujeto a ciertas restricciones, que deber?n, sin embargo, estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para:

a) Asegurar el respeto a los derechos o a la reputaci?n de los dem?s;

b) La protecci?n de la seguridad nacional, el orden p?blico o la salud o la moral p?blicas.

El art?culo 3? del Pacto Internacional protege precisamente uno de los enunciados jur?dicos m?s antidemocr?ticos de las oligarqu?as del mundo occidental (salvo algunas respetables excepciones) que versa sobre el sacrosanto concepto de la libertad de expresi?n. El concepto se funda en lo que escribi? en el Digesto el jurista romano Ulpiano: Jurisprudentia est divinarum atque humanarum rerum notitia, justi et injusti scientia, que significa: Jurisprudencia es la noticia o conocimiento de las cosas humanas y divinas, as? como la ciencia de lo justo y de lo injusto.

Es decir, la jurisprudencia y el derecho romano ?una disciplina exclusiva de los arist?cratas- saltaron a todas las escuelas de leyes de occidente y a todos nuestros pa?ses. Junto con sus enfermedades ven?reas, los conquistadores nos trajeron sus leyes -y su religi?n- para perpetuarlas en las c?tedras de derecho de nuestras poco democr?ticas sociedades surgidas tras las gloriosas guerras? de independencias contra el yugo espa?ol, brit?nico, portugu?s y franc?s.
?
La sagrada propiedad privada de los medios

A medida que el capitalismo se apoderaba de occidente (incluida Am?rica) surgi? la sagrada propiedad privada, otro concepto vital para los creadores del capitalismo, las monarqu?as y oligarqu?as occidentales y criollas que ya hab?an logrado cimentar sus pa?ses a fuerza de banderas, fronteras y sangre aborigen.? La organizaci?n social que m?s aplaudi? esta revolucionaria visi?n de progreso fue la venerable Iglesia Cat?lica Apost?lica Romana.

El derecho a la libertad de expresi?n es defendido como un medio para la libre difusi?n de las ideas, y as? fue concebido durante la Ilustraci?n. Para fil?sofos como Montesquieu, Voltaire y Rousseau la posibilidad del disenso fomenta el avance de las artes y las ciencias y la aut?ntica participaci?n pol?tica. Fue uno de los pilares de la guerra de la independencia de EEUU y de la revoluci?n francesa, hechos que remecieron a las cortes de los dem?s estados occidentales.

La alusi?n m?s cl?sica a la libertad de expresi?n del capitalismo internacional la podemos encontrar en los juristas estadounidenses Oliver Wendell Holmes Jr. y Louis Brandeis, quienes acu?aron el argumento del ?Mercado de Ideas?. Seg?n esta analog?a con la libertad de comercio, la verdad de una idea se revela en su capacidad para competir en el ?mercado?. Es decir, estando en igualdad de condiciones con las dem?s ideas (supuestamente, gracias a la ?libertad de expresi?n?), los individuos apreciar?an qu? ideas son verdaderas, falsas o relativas.

Este argumento ha sido criticado por pre-asumir que cualquier idea cabr?a en el ?mercado de ideas?. Y a?n as?, aquellas ideas que tengan mayores medios de difusi?n se impondr?an sobre otras, al margen de la verdad. A?n m?s: tras la teor?a del ?mercado de ideas? existe la asunci?n de que la verdad se impone sobre la falsedad. Para los detractores est? demostrado que los prejuicios se imponen a menudo sobre la verdad, y cuando ?sta llega a imponerse ya muchos han sufrido la represalia del ?mercado de las ideas?, a veces de una manera brutal y despiadada. Esto se ha visto muchas veces, por ejemplo, en graves da?os a la imagen de personas o sociedades antag?nicas al capitalismo y a la tiran?a del llamado ?cuarto poder?. Efectivamente, medios de comunicaci?n, peri?dicos y la televisi?n, con la complicidad de ?periodistas? que sirven a sus amos y a su ideolog?a, han llegado a tener el poder de poner o sacar presidentes y fomentar guerras y sangrientos golpes de estado mediante la mentira, la tergiversaci?n y la injuria.

Incluida Am?rica Latina, nuestros pueblos tercermundistas conocen bastante de esta pr?ctica delictiva amparada por mercaderes inmorales de la ?informaci?n?. Entre los ejemplos emblem?ticos est? la implicaci?n de los medios en el golpe a Salvador Allende, liderado por El Mercurio y su red de diarios -que hasta hoy representan la aplastante mayor?a de la prensa escrita privada de Chile-, m?s otros medios escritos y el pontificio Canal 13 de TV, perteneciente al Vaticano y a la Santa Iglesia Cat?lica chilena, y ahora en 66% al grupo Luksic. Asimismo, en el golpe a Manuel Zelaya, en Honduras, se involucr? el 99,9% de los medios privados y el 100% de la TV. El golpe frustrado en la Bolivia de Evo Morales, con el apoyo del 98% de la prensa, incluy? a todos los canales privados. Tambi?n el golpe frustrado a Rafael Correa en Ecuador, apoyado por toda la prensa escrita de derecha y el 99,9 % de las televisoras privadas, y el golpe de Estado a Hugo Ch?vez Fr?as, que en los hechos no s?lo fue apoyado sino protagonizado por el 100% de la prensa privada y de los canales de TV.
?
Parar el terrorismo medi?tico

Tambi?n conocemos organizaciones terroristas de la informaci?n. Por ejemplo, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que aglutina a los grandes diarios de EEUU y Am?rica Latina en una asociaci?n patronal mafiosa, aliada a toda la telara?a medi?tica de las corporaciones transnacionales planetarias alineadas bajo la batuta de EEUU. La SIP es protegida por todos los gobiernos capitalistas neoliberales o fascistas de la regi?n.

Estamos conscientes que en las sociedades ?modernas? las actividades de sus ciudadanos, sean empresariales o particulares, est?n todas normalizadas. Es decir, est?n reguladas por leyes que rayan la cancha a cada una, quedando adem?s establecidas en las constituciones de cada pa?s, haciendo por esta raz?n, poco comprensible la noci?n de hombres libres que con tanto orgullo declaran (casi siempre en sus primeros articulados) las cartas magnas de los pa?ses ?democr?ticos? de occidente.

Pero ?qu? extra?o!, qu? parad?jico, qu? extravagante, qu? misterioso: La actividad humana de las empresas privadas de comunicaci?n e informaci?n (prensa y televisi?n) es la ?nica que se excluye del rayado jur?dico de la cancha, tan necesario para la democracia social. Un humano l?cido y consciente de sus derechos y deberes no puede considerar que la declaraci?n de la ONU, o el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol?ticos, sea la panacea de la democracia ya que all? falta lo fundamental: la responsabilidad social que lleva consigo esta actividad humana y las necesaria sanci?n econ?mica e incluso la caducaci?n de la concesi?n asignada de un segmento del espectro radioel?ctrico a los medios de comunicaci?n privados y/o estatales que al traficar con la mentira traicionan as? la necesaria neutralidad y pluralidad frente a los hechos noticiosos, sean pol?ticos o sociales, que ocurren en el mundo, sin dejar de lado que muchas ?noticias? son ignoradas por la censura. Es decir, estos medios de informaci?n se echan al bolsillo el derecho humano a ser informado de manera oportuna, veraz y plural.
Para este periodista, el c?ncer que representa para la humanidad el ?cuarto poder?, y toda su bater?a ideol?gica, necesariamente pasa por una impostergable legislaci?n democr?tica abocada a poner justicia y sentido com?n al escandaloso problema de la (des) informaci?n masiva en el mundo global de los mass media. La democratizaci?n del derecho a la informaci?n verdadera y neutral pasa por la absoluta necesidad de prohibir la propiedad privada de cualquier medio de comunicaci?n masivo que se difunda utilizando el espectro electromagn?tico de una naci?n, porque este bien no es propiedad de una persona privada, ni de un consorcio, ni siquiera de un gobierno: pertenece a todos los ciudadanos, al igual que las riquezas naturales de la tierra donde nacieron. Deber?a abolirse la propiedad privada de los medios de comunicaci?n masivos -prensa y televisi?n incluidos- privilegiando, en cambio, la propiedad de grupos organizados de la sociedad, organizaciones regionales, comunitarias, universidades, grupos culturales, partidos pol?ticos, etc. Es decir, ese derecho deber?a otorgarse a voces colectivas y no a personas privadas, o consorcios de ?accionistas?, la mayor parte invisibles para la opini?n p?blica.

La ley debe castigar o multar severamente la estratagema ?cazabobos? que utilizan los medios privados de informaci?n, tanto en la prensa escrita como en la TV privada, al utilizar personas? o ?analistas? (evidentemente seleccionados por ellos mismos) para dar su opini?n sobre temas de especial inter?s para el due?o (s) del medio informativo, haciendo decir a este invitado especial lo que no puede proclamar el amo del medio, ya que su ideolog?a antidemocr?tica quedar?a al descubierto. Entonces, usando esta estratagema cazabobos se escudan bajo el manto sagrado de la libertad de opini?n, cuando en realidad se est?n mofando descaradamente del derecho de las personas a una informaci?n plural y verdadera, o sea, a mostrar en el mismo espacio las dos caras de la informaci?n, como dicen en la jerga period?stica. Es tanta la desverg?enza en la utilizaci?n de este cazabobos que no s?lo se llega al extremo de injuriar personas y gobiernos, y a mentir descaradamente, sino que a proferir eleg?as al fascismo, al odio racista e instigar a la violencia y a los golpes de estado, llamando incluso a asesinar pol?ticos y al propio Presidente de la Rep?blica democr?ticamente elegido. Los pa?ses seudo-democr?ticos del capitalismo aliado a las oligarqu?as? internacionales amparan toda esta basura se en la protecci?n del derecho a la libre expresi?n y opini?n.

Para hacer realidad la democratizaci?n de esta injusticia irracional e irrefutable s?lo se necesita voluntad pol?tica para cambiar la ley sobre este espinoso asunto, aunque sea utilizando un plebiscito nacional donde los ciudadanos puedan aceptar o rechazar el proyecto de rectificaci?n democr?tica propuesto. Y para que todos vean que esto va en serio, habr?a que crear un ministerio, con fiscales e investigadores, que podr?a llamarse Ministerio contra el Crimen Organizado en la Informaci?n P?blica.


*) Romualdo Retamal Maureira, periodista chileno residente en Canad?.

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: libertad de expresión, capitalista, ideología, fascismo, golpe de Estado., democracia, censura

Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada