Viernes, 08 de abril de 2011
Al Jazeera

Traducido del ingl?s para Rebeli?n por Germ?n Leyens

Las consecuencias del terremoto japon?s ?especialmente la continua crisis en la planta de energ?a nuclear en Fukushima? tienen resonancias sombr?as para observadores del crash financiero estadounidense que precipit? la Gran Recesi?n. Ambos eventos proveen duras lecciones sobre riesgos, y sobre las dificultades que enfrentan mercados y sociedades para controlarlos.

Por supuesto en cierto sentido no hay comparaci?n entre la tragedia del terremoto ?que ha dejado m?s de 25.000 personas muertas o desaparecidas? y la crisis financiera, a la cual no se puede atribuir un sufrimiento f?sico tan agudo. Pero cuando se trata de la fusi?n nuclear accidental en Fukushima, hay un tema com?n en los dos sucesos.

Expertos tanto en la industria nuclear como en la financiera nos aseguraron que la nueva tecnolog?a pr?cticamente hab?a eliminado el riesgo de una cat?strofe. Los sucesos han demostrado que se equivocaban: no s?lo existen los riesgos, sino que sus consecuencias? son tan catastr?ficas que borran f?cilmente todos los supuestos beneficios de los sistemas promovidos por los dirigentes de la industria.

Antes de la Gran Recesi?n, los gur?s econ?micos de EE.UU. ?desde el jefe de la Reserva Federal a los titanes de las finanzas? alardearon que hab?an aprendido a controlar el riesgo. Instrumentos financieros ?innovadores? como?los derivados y los seguros de riesgo de la deuda posibilitaban la distribuci?n del riesgo a trav?s de la econom?a. Ahora sabemos que no s?lo enga?aron al resto de la sociedad, sino tambi?n a s? mismos.

Resulta que esos magos de las finanzas no comprend?an las complejidades del riesgo, y menos a?n los peligros planteados por ?fat-tail distributions? [distribuci?n con grandes variaciones por valores altos en extremos] -un t?rmino estad?stico para eventos raros con inmensas consecuencias-, tambi?n llamados a veces ?cisnes negros?. Eventos que supuestamente ocurren s?lo una vez en un siglo ?o incluso una vez en la vida del universo? parec?an ocurrir cada diez a?os. Peor a?n, no s?lo se subestim? ampliamente la frecuencia de esos eventos; lo mismo sucedi? con el da?o astron?mico que causar?an,?como las fusiones nucleares accidentales que acosan continuamente a la industria nuclear.

La investigaci?n en la econom?a y la psicolog?a nos ayuda a comprender por qu? nuestro trabajo en el control de esos riesgos es tan deficiente. Tenemos poca base emp?rica para juzgar eventos raros, de modo que cuesta hacer buenos c?lculos. En tales circunstancias, pueden entrar m?s en juego ilusiones vanas: podr?amos tener pocos incentivos para pensar intensamente. Al contrario, cuando otros soportan los costes de los errores, los incentivos favorecen el autoenga?o. Un sistema que socializa las p?rdidas y privatiza los beneficios est? condenado a administrar mal el riesgo.

Por cierto, todo el sector financiero abundaba en problemas institucionales y externalidades. Las agencias de calificaci?n crediticia ten?an incentivos para dar buenas calificaciones a los valores de alto riesgo producidos por los bancos de inversi?n que les pagaban. Los originadores de hipotecas no soportaban consecuencias por su irresponsabilidad, e incluso los que estaban involucrados en pr?stamos depredadores o creaban y mercadeaban valores que estaban hechos para perder lo hac?an de maneras que los aislaban del procesamiento civil y criminal.

Esto nos lleva a la pregunta siguiente: ?podemos esperar otros ?cisnes negros? que est?n al?acecho? Desgraciadamente, es muy probable que algunos de los riesgos verdaderamente grandes que enfrentamos actualmente ni siquiera sean eventos raros. La buena noticia es que tales riesgos pueden controlarse a poco o ning?n coste. La mala noticia es que hacerlo se enfrenta a una fuert eoposici?n pol?tica, porque existe gente que se beneficia con el statu quo.

Hemos visto dos de los grandes riesgos en los ?ltimos a?os, pero hemos hecho poco por controlarlos. Seg?n algunos puntos de vista, la forma en que se manej? la ?ltima crisis puede haber aumentado el riesgo de una futura cat?strofe financiera.

Bancos demasiado grandes para quebrar, y los mercados en los que participan, saben ahora que pueden esperar un rescate si enfrentan problemas. Como resultado de este ?peligro moral?, esos bancos pueden pedir prestado en condiciones favorables, recibiendo una ventaja competitiva basada no en mayor rendimiento sino en fuerza pol?tica. Mientras algunos de los excesos en la toma de riesgos se han limitado, contin?an los pr?stamos depredadores y el comercio no regulado en derivados tenebrosos no controlados. Las estructuras de incentivos que alientan la toma exagerada de riesgos siguen virtualmente sin cambios.

Por lo tanto, mientras Alemania cierra sus reactores nucleares m?s antiguos, en EE.UU. y otros sitios,incluso siguen operando plantas que tienen el mismo dise?o defectuoso que Fukushima. La existencia misma de la industria nuclear depende de subsidios p?blicos ocultos ?costes con los que corre la sociedad en el evento de desastre nuclear, as? como los costes de la eliminaci?n todav?a sin solucionar de los desechos nucleares. ?Basta de capitalismo irrestricto!

Para el planeta, existe otro riesgo m?s, que, como los otros dos es casi una certeza: el calentamiento global y el cambio clim?tico. Si hubiera otros planetas a los cuales pudi?ramos partir a poco coste en caso del resultado casi seguro predicho por los cient?ficos, se podr?a argumentar que vale la pena tomar ese riesgo. Pero no existen, por lo tanto no existe esa posibilidad.

Los costes de reducir emisiones palidecen en comparaci?n con los posibles riesgos que enfrenta el mundo. Y eso vale incluso si excluimos la opci?n nuclear (cuyos costes siempre se han subestimado). Sin duda, las compa??as carboneras y petroleras sufrir?an, y los grandes contaminadores ?como EE.UU.? obviamente pagar?an un precio mayor que los que tienen un estilo de vida menos derrochador.

A fin de cuentas, los que juegan en Las Vegas pierden m?s de lo que ganan. Como sociedad estamos jugando ?con nuestros grandes bancos, con nuestras instalaciones de energ?a nuclear? con nuestro planeta. Como en Las Vegas, los pocos afortunados ?los banqueros? ponen en peligro nuestra econom?a y los propietarios de las compa??as energ?ticas que ponen en peligro nuestro planeta podr?n terminar con una fortuna en sus manos. Pero es casi seguro que como t?rmino medio perderemos, como sociedad, como todos los jugadores.

Es, desgraciadamente, una lecci?n del desastre en Jap?n que seguimos ignorando por nuestra propia cuenta y riesgo.

Joseph E. Stiglitz es profesor universitario en la Universidad Columbia y Premio Nobel de Econom?a. Su ?ltimo libro: Freefall: Free Markets and the Sinking of the Global Economy,?[CAIDA LIBRE: EL LIBRE MERCADO Y EL HUNDIMIENTO DE LA ECONOMIA MUNDIAL] existe en franc?s, alem?n, japon?s y espa?ol.

Este art?culo fue publicado primero por Project Syndicate.

Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/04/201146115727852843.html

rCR


Tags: Joseph E Stiglitz, ecología, planeta, Nobel de Economía, Las Vegas, crisis, préstamos

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