Domingo, 01 de mayo de 2011


El callej?n sin salida en el que el capitalismo ha colocado a la Humanidad obliga ?a los que pretendemos aportar algo de luz desde una ?ptica revolucionaria- a estar a la altura de las circunstancias en unos momentos en que los revolucionarios nos hallamos, en general, hu?rfanos de claridad ideol?gica y de un movimiento de masas en el que pueda cristalizar el proyecto emancipatorio, el proyecto de la construcci?n de una sociedad sin clases que tanto necesita la especie humana.

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Este art?culo pretende ser un granito de arena en el noble objetivo del mejor conocimiento del sistema que nos ha tocado vivir, una tarea imprescindible previa a su sustituci?n por un orden superior. Soy de los que entienden que, sin una armaz?n te?rica s?lida, es imposible construir un movimiento social que pueda destruir lo viejo para construir lo nuevo.

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Para ello tratar? de pasar por el rodillo de la cr?tica la cuesti?n de la nueva psicolog?a dominante que, con el objetivo de apuntalar el vigente sistema de explotaci?n, busca crear un espacio moral y psicol?gico que justifique e individualice las contradicciones sociales (como el paro y la pobreza crecientes), y que induzca a la burda mentira de que los dramas personales nada tienen que ver con la organizaci?n social del capitalismo en su fase actual.

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?Buscar soluciones individuales a problem?ticas sist?micas?

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Hace varios a?os que las estanter?as de librer?as y bibliotecas se vac?an a un ritmo desmesurado de los llamados "libros de autoayuda?. La desesperaci?n que provocan los diversos trastornos psicol?gicos provocados por la irracional e inhumana sociedad capitalista, desde la ansiedad hasta la depresi?n pasando por la multitud de formas de locura, adicciones, suicidios, etc., han dado paso a una corriente de psic?logos, expertos en coaching , gesti?n del tiempo y liderazgo, los cuales han alumbrado un nuevo espacio de legitimaci?n social y medi?tico en el que la responsabilidad social de un sistema patol?gico cede el testigo a la individualizaci?n de los conflictos sociales.

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Como afirma el psiquiatra Guillermo Rendueles en su art?culo "Pon una gran sonrisa cuando te despidan?, " la ensayista estadounidense Barbara Ehrerich en su excelente Sonr?e o Muere describe c?mo la psicogesti?n de la crisis econ?mica en EEUU ha logrado que millones de parados acepten despidos y subempleos (...) con la imposici?n del pensamiento positivo como ideolog?a dominante ?. Es decir, se nos est? inculcando desde el "pensamiento positivo?, con sus gur?s adoctrinando a los trabajadores por todo el mundo, que el rechazo de situaciones ?que emanan de una estructura socialmente injusta- como el paro o el abuso sistem?tico por parte de un jefe es contraproducente y conduce a la infelicidad. ?La receta? Adaptarse a la jungla social, aceptar las reglas de juego y, peor a?n, sobredimensionar el papel de los individuos.

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L?gicamente, el objetivo de todo este andamiaje psico-social no es otro que el de reforzar el sistema social en decadencia, sobre todo en un momento en que la crisis ha vuelto a poner en evidencia la insostenibilidad social y ecol?gica del capitalismo, y en el que amplias masas de explotados se rebelan ante tal estado de cosas en multitud de pa?ses del globo. En la ?poca en que m?s deber?a cuestionarse, por razones objetivas, el actual orden social, es cuando es m?s necesario para el sistema volver a cimentar una psicolog?a de masas de la burgues?a, adaptada a las nuevas realidades al calor de la crisis, para cortocircuitar moral e ideol?gicamente cualquier conato de insurrecci?n.

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Ya en 1920 Georg Luk?cs, el gran marxista autor de Historia y conciencia de clase , declaraba: " El proletariado sigue intensamente preso en las formas intelectuales y emocionales del capitalismo ?. Hoy, e n pleno siglo XXI, la clase dominante ha perfeccionado la estrategia y el marketing de dominaci?n en el plano de las ideas y las emociones , rompiendo el esp?ritu colectivo que prim? en la clase explotada de la Europa imperialista durante buena parte del siglo XX.

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Y es que, aunque los guardianes ideol?gicos del sistema saben que, en ?ltima instancia, lo ?nico que puede salvaguardar sus privilegios es la fuerza de las armas (as? ha sido hasta hoy y as? ser? siempre mientras perdure el capitalismo), igualmente conocen a la perfecci?n que es imprescindible copar el m?ximo posible de los discursos sobre la sociedad, para que no pueda filtrarse ninguna visi?n "negativa? del sistema, un sistema presentado como eterno e insustituible.

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Por eso, como afirma Manuel Ca?ada de una manera muy l?cida, " los medios naturalizan la selva. Nuestra condici?n social se transforma en dictado del destino: ya no hay pobres, sino perdedores, no hay marginados sino fracasados, no hay explotados sino resentidos ?. De aqu? se llega a una conclusi?n tan terrible como falsa: si estoy en el paro es porque no he sabido adaptarme al mercado de trabajo, si no encuentro trabajo es porque no estoy lo suficientemente preparado desde el punto de vista acad?mico. Es la ideolog?a capitalista del ?xito, que s?lo est? reservado para "los mejor adaptados?.

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Ya tenemos el perverso trasvase de responsabilidades en el imaginario colectivo: ahora las causas del malestar individual son producto exclusivo de la inadaptaci?n de determinados sujetos o, al menos, del hecho de que el sujeto las empeore con su tendencia al cuestionamiento y su negativa a aceptar la situaci?n que vive.

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La nueva gesti?n psicol?gica del desempleo y la individualizaci?n del conflicto social

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El Estado espa?ol, a la cabeza en las estad?sticas de paro de los pa?ses de la OCDE, ha adaptado a su realidad social la "ideolog?a positiva? -proveniente sobre todo de EEUU-, gracias a la planificaci?n de la burocracia de la UE, de los Servicios P?blicos de Empleo de la propia Espa?a y, por supuesto, de los mismos psic?logos que, convertidos en esmerados gestores de Recursos Humanos, tratan de responsabilizar al parado de su situaci?n de penuria.

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En primer lugar, a ning?n parado se le explica por qu? existe el fen?meno persistente del desempleo en el capitalismo . Siguiendo al economista Diego Guerrero, " el desempleo es necesario como fen?meno recurrente debido a que, por necesidad, con la misma naturalidad con que la econom?a capitalista pasa por fases expansivas , tiene que pasar tambi?n por fases depresivas que tienen su origen en el desencadenamiento de crisis de sobreacumulaci?n de capital. Todo ello a su vez se explica por el hecho de que es ?ste un sistema muy especial y extra?o desde el punto de vista humano. La producci?n humana no se hace en ?l para satisfacer necesidades humanas (las de todos), sino para obtener el m?ximo beneficio de algunos (...) Por tanto, si no hay previsi?n de beneficio, no hay producci?n; y si no hay producci?n, no habr? empleo; y si no hay empleo, es que no hay derecho efectivo al trabajo para todos ?.

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Al contrario que en otros sistemas de clases como el esclavismo o el feudalismo (en los que las crisis estallaban fundamentalmente por un desarrollo insuficiente de las fuerzas productivas), en el capitalismo el desempleo se produce como consecuencia de una sobresaturaci?n de capital, de una oferta y una demanda que no se hallan en correspondencia l?gica (lo hemos visto muy claramente con la crisis inmobiliaria): es el mercado el que asigna los recursos productivos y no la planificaci?n democr?tica de los asalariados como sucede en el socialismo.

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En segundo lugar, y aqu? volvemos a entrar de lleno en el meollo del asunto, a los parados se nos insta a que mejoremos nuestras competencias y nuestra motivaci?n para volver a encontrar un empleo. Nada se nos dice, ni desde los Servicios P?blicos de Empleo ni desde los p?lpitos de los gur?s del "capitalismo positivo?, sobre que es materialmente imposible que una parte importante de la fuerza de trabajo sobrante para el capital vuelva a encontrar trabajo y, de hacerlo, que no sea absolutamente precario y en unas condiciones de semi-esclavitud. Se nos prepara an?micamente para que nos acostumbremos a malvivir entre el paro y el subempleo precario .

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Llama la atenci?n igualmente la contradicci?n entre dos hechos. Por un lado, se nos machaca constantemente con la "importancia de la formaci?n?, pero asistimos curiosamente a la generaci?n de j?venes mejor preparados de la historia de Espa?a con una tasa de paro que, seg?n Eurostat, alcanza nada m?s y nada menos que el 43,5% (toda vez que va cayendo el mito de la "generaci?n ni-ni?, pues se sabe por estudios que es una ?nfima minor?a la que ni estudia ni busca trabajo). ?En qu? quedamos entonces? ?Acaso creen que somos tan tontos como para que nos creamos que despu?s del ciclo, la carrera o el curso de formaci?n ocupacional nos espera un trabajo a la mayor?a?

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Los nuevos sacerdotes de la legitimaci?n sist?mica, los Seligman, los Roe, los Sharma o los Spencer Johnson (tan alejados de autores como Foucault, Fromm, Reich, Laing, Cooper o Battaglia, que eran el centro del pensamiento humano en Europa y buena parte del mundo occidental), nos aseguran que si estamos en paro tenemos que aceptar con alegre resignaci?n el hecho. Los marxistas no llamamos a los trabajadores a que pataleen y tengan ?lceras o ataques cardiacos por la tensi?n nerviosa cuando est?n en paro, sino a que sean conscientes de dos cosas: primero, que hay que resistir a los despidos (por dignidad y porque los humanos a?n tenemos la extra?a costumbre de comer al menos tres veces al d?a), y segundo, a?n m?s importante, que una problem?tica social como el paro ?y el conjunto de males a ?l asociados- s?lo va a desaparecer cuando la econom?a est? al servicio de los que generamos la riqueza, para que se pueda proceder a la sustituci?n progresiva del mercado como asignador de recursos por la planificaci?n colectiva de la econom?a a cargo de los productores libremente asociados.

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Obviamente, este planteamiento colectivo y general (?nico que se corresponde con la realidad, superador del sofisma burgu?s de la primac?a de lo individual y particular frente a lo colectivo y general) no significa que los trabajadores y parados no debamos acudir a soluciones intermedias e individuales (a?n sigue habiendo buenos y honrados psicoterapeutas que pueden ayudarnos a sobrellevar situaciones de ansiedad o depresi?n como consecuencia del paro).

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Por otra parte, siempre es preferible afrontar una situaci?n de desempleo con la m?xima serenidad posible que con ataques de ansiedad (pero es muy diferente que se nos pida que, no s?lo aceptemos la situaci?n con resignaci?n, sino que incluso nos alegremos porque ello nos va a abrir "nuevas puertas?). Sin embargo, esta serenidad en ning?n caso debe autocontentarse con mejorar la situaci?n individual, sino que debe tratar de ver y hacer ver a familiares, amigos y compa?eros que una gran parte de nuestros males personales s?lo desaparecer?n cuando arreglemos el desaguisado social al que nos enfrentamos.

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El problema es que los "psic?logos positivos? nos venden la moto al individualizar y descontextualizar problemas personales que son, en la mayor?a de los casos, producto de las relaciones sociales cosificadas y degradantes que imperan en la sociedad capitalista. Esto no significa que los revolucionarios neguemos el papel del individuo, pero lo que est? claro es que el ambiente social condiciona a los individuos a actuar de una u otra manera en funci?n de las circunstancias. Es garantizando el bienestar colectivo como podemos asegurar el libre desenvolvimiento de los individuos, y no al rev?s como postula la burgues?a .

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Como afirma Paco Roda, profesor del Departamento de Trabajo Social de la Universidad P?blica de Navarra, " la crisis ha construido un nuevo sujeto social que se autoinculpa de su situaci?n personal y social ?. Si la clase trabajadora interioriza esta l?gica no es de extra?ar ver, por ejemplo, a los trabajadores de Nissan en Barcelona (hasta hace poco uno de los sectores m?s avanzados de la clase obrera en Espa?a) llorar desconsoladamente al contemplar impotentes c?mo la direcci?n de la multinacional nipona les impon?a un ERE en 2009 que dejaba a la mitad de la plantilla en la calle. La diferencia es que antes estos trabajadores recog?an esas l?grimas de sus mejillas y las lanzaban frente a sus explotadores en forma de insubordinaci?n, solidaridad y unidad. Vemos entonces la importancia que tiene hoy en d?a para el status quo doblegar a las clases populares psicol?gica y moralmente.

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Por otro lado, los famosos itinerarios de inserci?n profesional (tan in?tiles en muchos casos como p?simamente financiados por parte de las Administraciones) del antiguo INEM se incardinan justamente en esta ideolog?a de la autoinculpaci?n. Es la filosof?a de que cada palo aguante su vela , esa misma que penaliza a los parados porque rechazan un curso de formaci?n en muchos casos inadecuado para su perfil; porque se niegan a aceptar un puesto de trabajo a 30 km cobrando 700? netos mensuales; o porque cometen el "delito? de compaginar la miserable limosna de 426? con un trabajo "en negro?.

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En concreto, la ?ltima Reforma Laboral -cocinada por el PSOE al gusto de la patrona-, junto con las medidas adicionales de reforma de las "pol?ticas activas? de empleo, ya han sentado el precedente de obligar a los desempleados a realizar cursos para recibir la escueta prestaci?n no contributiva de 400?, excluyendo a todos aquellos que hayan cobrado ya el antiguo subsidio del PRODI y a los que, por falta de medios de los Servicios de Empleo de las CCAA, no son llamados para "formarse? y pasan a engrosar las listas del mill?n y medio de personas que no reciben ning?n tipo de ingresos.

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Esta nueva psicolog?a social culpabilizadora bebe, por supuesto, de la "ideolog?a de las clases medias? (esas capas intermedias en proceso de extinci?n en el capitalismo monopolista), la cual no ha dudado en culpar a los parados por su penosa situaci?n. Asimismo, favoreciendo los intereses del gran capital en su proyecto de liquidaci?n del Estado del Bienestar, dicha ideolog?a carga contra los parados por acusarlos de mermar sus rentas medias, al someterse estas al "expolio fiscal? necesario para sufragar los gastos en prestaciones por desempleo. Olvidan estas incautas "clases medias? que la mayor?a de parados -considerados hoy aut?nticos par?sitos sociales gracias al discurso que las ?lites econ?micas y medi?ticas alimentan d?a tras d?a- no ha podido ir a los mismos colegios o Universidades que ellos, ni ha tenido tampoco ning?n pap? o t?o en el Departamento de Recursos Humanos de alguna gran empresa.

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Al final, se impone entre el grueso del proletariado en paro la idea de que los desempleados son una carga (para el Estado, para la sociedad, para la familia) , terrible estigma que deben soportar, lo cual acent?a la situaci?n de precariedad y aislamiento y, peor a?n, socava a?n m?s la ya de por s? baja autoestima personal y profesional de una buena parte de las personas para las que el derecho al trabajo es una ilusi?n. Como describe a la perfecci?n el ya citado Paco Roda, " hoy la vulnerabilidad y la pobreza se viven y conciben como aspectos particulares fruto de la negligencia personal ?.

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En definitiva, de lo que se trata para el stablishment es de omitir del discurso social las causas de la crisis econ?mica, para lo cual se construye, a trav?s de los distintos medios de legitimaci?n y adoctrinamiento (mass media, sistema de ense?anza y servicios "p?blicos? del Estado en materia de intervenci?n social, sin olvidar a la nueva oleada de gestores psicol?gicos de un sistema a todas luces inhumano), un discurso subjetivista centrado exclusivamente en las capacidades individuales de los sujetos separados de su entorno, tratados como si fueran c?lulas independientes que se analizan en un laboratorio.

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El reto a?n pendiente

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" No creo que se den casos en que la fuerza por s?

sola sea suficiente, pero se ver? en muchas ocasiones que

el fraude, por s? solo, es bastante ?

(Maquiavelo, Discorsi )

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Dec?a V?ctor Hugo que no hay fuerza m?s irresistible que la de una idea cuando le llega su hora. Hemos entrado en el siglo XXI y, a pesar de haber m?s razones que nunca para el cambio social y de la debilidad manifiesta del capitalismo a nivel mundial, el discurso de emancipaci?n del comunismo y de los revolucionarios que buscan acabar con toda forma de opresi?n, ha perdido gran parte del peso ideol?gico, moral y psicol?gico que tuvo para amplias masas durante buena parte del siglo XX.

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Ya que no es objeto de este art?culo entrar a analizar las causas complejas y diversas de este fen?meno de p?rdida de preponderancia del discurso transformador en el imaginario colectivo, me limitar? a se?alar que el reto a?n pendiente de nuestra era ("la era de la guerra y la revoluci?n?, como aseveraba acertadamente Lenin hace un siglo) reside en la conciencia de la necesidad de ganarle al sistema la batalla de las ideas (batalla que, evidentemente, s?lo podr? ser eficaz si la teor?a revolucionaria se funde con las luchas de las clases oprimidas), ?nica manera de garantizar -a trav?s de la ?nica democracia social, pol?tica y econ?mica posible, el socialismo, que s?lo podr? materializarse mediante el ejercicio del poder por parte de la clase explotada y la extinci?n progresiva de toda forma de dominaci?n de unos seres humanos sobre otros- no ya solamente la justicia y la cordura en la sociedad humana, sino incluso el respeto del ecosistema en que vivimos (la cat?strofe de Fukushima, una vez m?s, certifica la urgencia de nuestra propuesta).

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Para entender hoy la crisis y la falta de protestas generalizadas en el Estado espa?ol, es esencial comprender que el capitalismo no s?lo se sostiene a base de esclavitud econ?mica y represi?n a todos los niveles, sino tambi?n sobre el enga?o y la manipulaci?n psicol?gica . En este sentido, denunciar las falacias y perversiones de la nueva psicolog?a legitimadora del sometimiento a un sistema desquiciante, es vital para continuar con la tarea ineludible de contribuir a construir la sociedad humana del ma?ana, la que inevitablemente barrer? de la faz de la tierra gran parte de los males que hoy aquejan a la Humanidad.

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Tomado de: http://www.adital.org.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=55945

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Tags: insumisión, capitalismo, psicología, clase media, reforma laboral, INEM, burguesía

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