Lunes, 09 de mayo de 2011

Gustavo Espinoza M.???? Rebeli?n



A tan solo 27 d?as para la votaci?n prevista para el 5 de junio, la derecha peruana vive aterrada. Virtualmente, se muere de miedo ante la sola posibilidad de una victoria electoral de Ollanta Humala. En el contexto concreto, da miles de muestras del p?nico que la domina, y que la ciega brutalmente impidi?ndole ver objetivamente la realidad. Confunde entonces unos hechos con otros, y se imagina estar ante una definici?n que la coloca al borde del colapso.

No es, ciertamente, para tanto. Los resultados de la consulta electoral que se avecinan, nos dir?n apenas qu? persona habr? de administrar la crisis nacional en los pr?ximos cinco a?os. Y tendr? que hacerlo con un Parlamento dividido en el que nadie tendr? mayor?a para aprobar disposiciones de orden legal.

Y lo har?, adem?s, maniatada por un tinglado seudolegal cuidadosamente montado por la Clase Dominante a lo largos de varias d?cadas. Ella, hoy, se empe?a sin embargo en aprobar ?nuevos candados? que custodien sus privilegios y no permitan modificar un ?pice del ?modelo? en marcha, responsable de la abismal crisis que corroe las bases mismas de la sociedad.

Dos veces, antes de ahora, la derecha en el Per? tuvo realmente miedo. La primera fue cuando surgi?, a fines de los a?os sesenta del siglo pasado, un movimiento militar progresista; y la voz ronca y tronante del general Juan Velasco Alvarado anunci? el inicio de un proceso de cambios de corte democr?tico y antiimperialista. Cuando ellos vinieron, al un?sono con el Imperio, la oligarqu?a hizo sonar las campanas a r?bato en se?ala de inusitada alarma.

El segundo gran miedo ocurri? casi veinte a?os m?s tarde, a comienzo de los a?os 80. Y eso fue cuando el movimiento popular logr? construir un proceso unitario, y amag? el Poder tras las banderas de la Izquierda Unida. Tambi?n en esa circunstancia el p?nico se apoder? de la abominable casta dominante que, en su momento, prefiri? jug?rsela por Alan Garc?a y su Partido

El tercer miedo, se dibuja ahora; cuando tras las banderas de un movimiento levemente progresista -?Gana Per??- se perfila la candidatura presidencial de un oficial retirado de la Fuerza Armada que habla en voz alta de la miseria en la que viven los hogares peruanos y propone algunas medidas orientadas a aliviar los demoledores efectos de la crisis que se abate sobre los escu?lidos hombros de la poblaci?n.

En torno al tema, la derecha no tiene raz?n alguna. Humala no es un candidato ?comunista? ni profesa ideas ?revolucionarias?. Es, apenas, un nacionalista que enarbola un programa de corte patri?tico. Un hombre que, conociendo la realidad del pa?s, se ha sentido profundamente tocado por la lacerante realidad que nos agobia. Y, para cambiarla, ha buscado sumar gente con una elemental trayectoria, que le ha aportado ideas y propuestas.

Pero ese hecho, pareciera ser m?s que suficiente para alarmar a una clase que no tiene sensibilidad, que carece de emoci?n social y que vive completamente al margen de la verdad y de la justicia.

?Te confieso que no duermo, que a veces me despierto como a las tres de la ma?ana y me quedo mirando al techo, con la cabeza volando en preocupaciones. Muchos no tienen idea de la quiebra en la confianza que se va a dar, de los despidos, de c?mo el 6 de junio en adelante va a ser una pesadilla econ?mica si gana Ollanta Humala?, dice un amigo del director y editorialista del diario ?Correo?, uno de los voceros m?s empe?ados en sembrar el p?nico en el electorado peruano.

Es clara la naturaleza de sus preocupaciones: la estabilidad de la banca, la corrida de capitales, el desconcierto financiero, el destino de los dep?sitos en d?lares, el alza de las tasas de inter?s, el pago de la deuda. Todos eso le preocupa much?simo, pero nunca le interes? el que millones de peruanos no pudieran llevar un pan a sus hijos, ni educarlos, ni vestirlos, ni atender sus requerimientos de salud. Despu?s de todo, esas son ?plagas normales? inherentes a la sociedad en la que vivimos. Hay que acostumbrarse a ellas.

El espectacular miedo que se ha apoderado de ?los de arriba?, los est? llevando a extremos que sorprenden a muchos. Sobre todo, a las nuevas generaciones de peruanos que no han conocido la dureza de la confrontaci?n de clases registrada en el pasado porque han vivido bajo el influjo m?gico de una pr?dica enga?osa que les ha hecho concebir como ?natural? la explotaci?n humana, el hambre de los pobres, la enfermedad de los ni?os, el abandono de los ancianos, los salarios paup?rrimos y el desempleo cr?nico.

Por lo que dice su Programa de Gobierno y su Compromiso con el Per? -documentos ambos expuestos a lo largo de su campa?a- Humala busca salir de esta dura realidad con algunas medidas simples: impuesto a la sobre ganancias mineras, pensi?n a los adultos mayores de 65 a?os, atenci?n prioritaria a la salud, a la educaci?n, a la ciencia y a la cultura, y el cr?dito en provecho de la peque?a y mediana empresa. Todo esto le ha parecido demoniaco a quienes siempre tuvieron en sus manos los resortes del Poder y acumularon fortunas en base al robo descarado y al uso de los fondos p?blicos en provecho de unos cuantos.

Por eso han iniciado contra Humala una descomunal campa?a de miedo vali?ndose de todos los ardides posibles. Buscan disminuir su presencia en el escenario electoral, al tiempo de ?levantar? con el mayor desparpajo a su contrincante Keiko Fujimori, la indiscutida abanderada de la Mafia. Eso, los coloca sin embargo, en un callej?n sin salida: si le niegan espacios en la Tele, al candidato de Gana Per?, lo victimizan, lo que le favorece. Y si se los dan, lo ayudan, porque le permiten explicar sus propuestas. ?Qu? hacer entonces?

Algo han logrado, sin embargo. Han conseguido que una encuesta hecha a pedido de la banca exclusiva -la Stanley Morgan- registre un ?empate t?cnico? entre ambos candidatos a los que separaban casi 8 puntos en las ?ltimas semanas. Han buscado as? crear una situaci?n ins?lita. Dar la impresi?n que ?todo puede pasar?, que ?est?n iguales?, que ?cualquiera de los dos? puede ganar. Eso les permitir? un fraude descarado. Y la tarde del 5 de junio podr?n decir: ?gan? Keiko?. Pero si eso ocurriera, el 75% de las regiones del pa?s desconocer?n ese resultado y un abismo insondable dividir? a los peruanos

Pero adem?s, quienes obran de este modo, no han reparado en dos hechos:

Si la Fujimori ha ?subido? en las encuestas es porque ha tenido la desfachatez de asumir el Programa de Humala. Ella ahora anuncia que pondr? impuestos a las sobre ganancias mineras, que crear? una Pensi?n para los adultos mayores de 65 a?os, que dar? prioridad a los programas de educaci?n y de salud y que se preocupar? de los ?peque?os y medianos empresarios?. En el extremo del descaro, ha dicho que atender? en primer lugar a estos, ?y no a los grandes? -vinculados a la Confiep- que ellos ?esperen?, ha asegurado, despectiva.

Millones de d?lares est? gastando la derecha en esta campa?a. Pero no s?lo en canastas de v?veres que distribuye a cambio de votos, como lo denunciara documentadamente Beatriz Jim?nez en la prensa espa?ola. Tambi?n ha contratado a un mercenario del capital -Hernando de Soto- asesor en materia de titulaciones del dictador Suharto, del derrocado Mubarak, del libio Gadafi, y el propio Alberto Fujimori quien ocupa el s?ptimo lugar en la relaci?n de los mandatarios m?s corruptos del mundo. Y adem?s, a un conductor televisivo que -desde Miami- hace programas que se trasmiten en Lima. Pura plata. Debieran admitir, si obraran honradamente, que asumir las propuestas de Gana Per?, equivale a convalidarlas. Y aceptar, en consecuencia que no responden a ning?n programa ?extremista? ni ?disociador?.

Y lo segundo, es que no parecen reparar en algo muy grave: descalificar a Humala, como lo hacen, equivale a ?blanquear? una opci?n que se les ha de ir de las manos. Porque tras las banderas de Keiko no est? una derecha honorable preocupada por el destino del Per?; sino una Mafia que busca obsesivamente el Poder, que retorna con hambre de venganza, y que, como ocurriera en otros tiempos y en otras latitudes con los desterrados a Coblenza, nada ha aprendido, y nada ha olvidado.

Porque as? lo percibe el peruano de la calle, los voceros de la Mafia: Althaus, Cecilia Valenzuela, Rosa Mar?a Palacios y otros, pierden d?a a d?a credibilidad.

Porque lo entiende de esa manera, gente que no es de ?izquierda? y que incluso incuba reservas referidas al escenario nacional y regional, opta por confirmar su rechazo a la propuesta de Fujimori y su decisi?n categ?rica de no votar por Keiko.

Quienes, dejando de lado escr?pulos de dignidad, ?tica, y elemental decencia, opten por la candidata de la Mafia, no solamente escupen su conciencia, sino que consuman un alevoso crimen contra el pueblo.

Gustavo Espinoza M. Del Colectivo de Direcci?n de Nuestra Bandera

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: Perú, Humala, Keiko, Lima

Publicado por blasapisguncuevas @ 6:23  | PER?
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