Viernes, 13 de mayo de 2011


?Tan preocupados estaban en la Casa Blanca por perseguir a Bin Laden, cuyos numerosos familiares fueron los ?nicos autorizados ?entre decenas de miles que rogaban por lo mismo- a abordar el ?nico avi?n que abandon? Estados Unidos al d?a siguiente del 11-S, que en la confusi?n tanto al presidente como al alcalde de New York se les ?olvid? indemnizar a los bomberos, param?dicos, rescatistas y jornaleros que trabajaron durante d?as y semanas recuperando cad?veres y removiendo escombros de las Torres Gemelas, inmersos en una nube t?xica que da?? irreparablemente sus organismos y en especial sus pulmones. Pero esta es, como dir?a el inolvidable Howard Zinn, ?la otra historia? de los Estados Unidos, la de las v?ctimas, los oprimidos, los pobres, los marginales. Esa historia no se cuenta y fue Zinn quien hizo una labor extraordinaria al contarla en un libro que precisamente tiene ese nombre y que deber?a ser le?do por todos los interesados en conocer como es el ?capitalismo realmente existente? y no las historietas perge?adas en Hollywood que nos pintan una visi?n idealizada de Estados Unidos.

Lo anterior viene a cuento porque una investigaci?n realizada por la Yeshiva University de la ciudad de New York y cuyos hallazgos fueron publicados por el prestigioso New England Journal of Medicine en Abril del a?o pasado constat? la existencia de 13.954 afectadas por la inhalaci?n de gases t?xicos durante sus trabajos en las ruinas de las Torres Gemelas. Los investigadores declararon en diversas fuentes que tal cifra subestima el n?mero real de v?ctimas afectadas por los arduos trabajos de rescate y limpieza: se calcula que unos dos mil m?s no fueron registrados sea porque habr?an muerto a causa del envenenamiento padecido en esas tareas o por complicaciones con otras enfermedades, o porque siendo muchos de ellos indocumentados tem?an que al presentarse ante los investigadores la odiada ?migra?, la polic?a migratoria de Estados Unidos, los detectara y terminara por deportarlos.

Nada de esto mencion? Barack Obama en la demag?gica visita que hiciera a la Zona Cero el Jueves 5 de Mayo, una vez confirmado el asesinato de Osama Bin Laden. El presidente habl? de quienes colaboraron con hero?smo y abnegaci?n en las tareas de rescate y limpieza, pero no dijo ni una palabra sobre la escandalosa desidia e ingratitud con que fueron (mal)tratados esos trabajadores, material de desecho en cualquier econom?a capitalista y mucho m?s en los Estados Unidos. Seg?n el corresponsal de la BBC en New York a principios de 2008 -?es decir, casi siete a?os despu?s de producido el atentado!- s?lo seis (s?, no hay error: seis) de algo m?s de 10.000 demandas que hab?an planteado los trabajadores por los graves trastornos ocasionados a su salud hab?an recibido alguna clase de compensaci?n por parte de las autoridades norteamericanas. Justicia burguesa, que le dicen. O refutaci?n pr?ctica del discurso sobre los derechos humanos, la libertad y la justicia con que Washington permanentemente oculta sus mayores tropel?as. ?Qu? credibilidad puede tener quien se comporta como un gobernante desalmado con su propio pueblo, que generosamente se involucr? en un trabajo insalubre tan s?lo para que, luego de terminado, se desoyeran sus justos reclamos? Como era de esperarse las protestas y presiones de las v?ctimas prosiguieron y reci?n en Abril del 2010, a casi nueve a?os del siniestro, se lleg? a un primer arreglo mediante el cual los trabajadores, en una demanda legal colectiva ?lo que en la legislaci?n norteamericana se califica como una ?class action?- podr?an llegar a recibir, ?diez a?os despu?s de la tragedia!, 657.5 millones de d?lares de compensaci?n, a raz?n de unos 65.000 d?lares por persona. Por supuesto, podr? haber algunas excepciones en donde, sobre la base de una revisi?n a cargo de un juez -en un proceso invariablemente largo y costoso- algunos de los damnificados podr?a obtener una compensaci?n algo mayor. Pero por ahora la cifra es aquella.

Est? dem?s aclarar que con esa suma los afectados dif?cilmente podr?n pagar las facturas m?dicas acumuladas a lo largo de tantos a?os de total abandono por parte de los cruzados de la libertad y la justicia instalados en la Casa Blanca; va de suyo que los desafortunados que requieran un tratamiento m?s complicado quedar?n a la vera del camino y deber?n arreglarse como puedan. En Estados Unidos la salud es una mercanc?a m?s, y como lo recordaba Alfredo Zitarrosa en su ?Do?a Soledad?, ?Usted se puede morir, eso es cuesti?n de salud, pero no quiera saber lo que le cuesta un ata?d.? T?ngase en cuenta que una simple operaci?n de apendicitis en New York puede llegar a costar f?cilmente 30.000 d?lares y ya est? todo dicho.

Ah, ?me olvidaba!: los honorarios de los estudios de abogados involucrados en esta larga, penosa y humillante batalla legal de los rescatistas ya superan los doscientos millones de d?lares; es decir, casi la tercera parte de lo que se le va a entregar a los trabajadores ya se lo apropiaron los ?caranchos? que lucran con esta desgracia. Ellos no tuvieron que esperar. Conclusi?n: Washington puede invadir pa?ses, torturar, asesinar, promover golpes de estado y entrar en guerras sin autorizaci?n del Congreso, pero la Casa Blanca se muestra impotente para hacer justicia y compensar adecuadamente a la an?nima legi?n de quienes se jugaron la vida y su salud en la Zona Cero con el pretexto de que el Congreso no autorizar?a tales gastos. Claro que si de lo que se trata es de perge?ar un salvataje de bancos y financieras el Capitolio y la Casa Blanca, siempre sensibles ante los intereses de las clases dominantes, toman la decisi?n en cuesti?n de d?as, y los CEOs del casino financiero recobran sin demora sus millonarios salarios en d?lares. En cambio, los que asumieron la humanitaria tarea del rescate y la limpieza del desastre de las Torres Gemelas son humillados con una espera de casi diez a?os y una compensaci?n rid?cula tomando en cuenta los perjuicios ocasionados y el tiempo requerido para su indemnizaci?n. Esta infamia es la ?otra historia? de los Estados Unidos, a la cual seg?n Zinn debemos prestarle la m?xima atenci?n porque revela la inmoralidad inherente e incorregible del capitalismo y la necesidad de acabar con ?l lo antes posible, antes de que, como lo viene diciendo Fidel, ese sistema acabe con la humanidad.


Tags: zona cero, Howard Zinn, Bin Laden, Bomberos, inmoralidad, Capitolio, apendicitis

Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada