Lunes, 16 de mayo de 2011

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Editorial???? SocialistWorker.org

Traducci?n de Orlando Sep?lveda

C?mo los liberales ?anteayer cr?ticos de la "guerra contra el terror", cuando Bush estaba a cargo? utilizan el asesinato de Osama bin Laden para robustecer las metas imperialistas de EE.UU.

LA MUERTE de Osama bin Laden fue recibida con un mar de banderas y efusivos homenajes a las FF.AA. americanas.

?Y qui?nes eran los cabecillas de la porra? Muchos de los mismos pol?ticos dem?cratas y comentaristas liberales que otrora criticaron a George W. Bush por su pol?tica exterior, unilateral y militarista, pero que han ahora cambiado su tono, s?lo porque fue Barack Obama, y no Bush, quien dio la orden.

Los liberales, escribi? Glenn Greenwald de Salon.com, "tomaron la iniciativa y mostraron al mundo (y a s? mismos) que no son unos delicados alfe?iques; que no s?lo los arrogantes momios tejanos, sino que ellos tambi?n pueden disparan a matar, tirar el cad?ver al oc?ano, y luego bromear y aplaudir".

Hacer el mundo "m?s seguro" o "un lugar mejor" no fue la meta de matar a bin Laden. Los detalles que han surgido muestran que la operaci?n fue producto de meses de trabajo, con todos sus aristas previstas para maximizar su impacto en dar un impulso a las FF.AA. estadounidenses y a la "guerra contra el terror".

Entonces, el asesinato de bin Laden har? del mundo un lugar m?s peligroso porque solidificar? el apoyo interno a la maquinaria b?lica de EE.UU. ?lo mismo sus soldados y aviadores, como sus comandos, esp?as y sicarios-- para actuar m?s agresivamente alrededor del mundo.

Se d? cuenta o no, lo que la gente alienta al celebrar la muerte de Bin Laden es un logro para el imperialismo norteamericano que ser? utilizado para justificar y proyectar a?n m?s su poder?o militar.

El hecho de que aquellos que m?s se llenan la boca de paz, diplomacia y respeto a la soberan?a nacional hoy compiten en entusiasmo al aplaudir el asesinato del aliado vuelto terrorista hace a?n m?s importante insistir en una verdad fundamental del sistema pol?tico estadounidense: En lo que respecta al imperialismo, los dem?cratas pueden tener diferencias t?cticas con los republicanos, pero est?n comprometidos con la misma meta ?un mundo en el que Estados Unidos en la cima, y su ej?rcito es utilizado a voluntad para imponer su hegemon?a econ?mica y pol?tica en cualquier lugar del mundo.

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LOS POL?TICOS y comentaristas liberales fueron m?s entusiastas que los mismos republicanos, quienes tuvieron que lidiar con la contrariedad de que mientras su hombre estaba en la Casa Blanca, bin Laden mantuvo su vida y su libertad.

La columnista del New York Times, Maureen Dowd, lleg? a colmar de desprecio a cualquiera que, por su "culpa liberal", no haya aplaudido la ?gracia y hombr?a " de la incursi?n:

Brevemente celebramos una de las pocas victorias militares claras que hemos tenido en mucho tiempo, un triunfo que nos hizo sentir como americanos otra vez ?inteligentes, fuertes y capaces de encontrar a nuestros enemigos y contraatacarlos, sin quedar atrapados en multibillonarias? ocupaciones.

"Nos hizo sentir como americanos otra vez". S?, Maureen Dowd lo dijo en un buen sentido. En su mundo, los estadounidenses deben estar orgullosos de una Am?rica donde unos asesinos militares de ?lite son enviados a juzgar, enjuiciar y ejecutar cualquiera que haya sido etiquetado de enemigo por el Comandante en Jefe.

La celebraci?n no estuvo limitada a los medios principales. En la cubierta del semanario liberal Boston Phoenix apareci? una imagen de Barack Obama sobre el titular "Americano Ching?n: Pol?tica Progresista por un Mundo m?s Seguro". Adentro, el escritor Greg Cook proclam?: ?[P]or el bien de los progresistas del pa?s, Obama debe tomar el cr?dito que merece. No fue s?lo un asunto de suerte que Bin Laden fuera sido encontrado bajo su mirada. Fue el resultado del enfoque espec?fico y pragm?tico del presidente".

Luego est? Jon Stewart, anfitri?n del Daily Show, que con insistencia desafi? las mentiras de Bush en su "guerra contra el terror", y que en ocasiones ha criticado a Obama por no estar a la altura de las expectativas de que su presidencia ser?a diferente a la de Bush. Pero al d?a siguiente del anuncio, su celebraci?n fue tan asquerosa y patriotera como cualquier otra. "Supongo que deber?a estar expresando cierta ambivalencia sobre el selectivo asesinato de otro ser humano", dijo Stewart. "Pero, no. Yo s?lo quiero m?s detalles." Luego sugiri? que una victoria como esta debe ?crecer un par? ?ser repetida.

Tal exhibici?n por reconocidos cr?ticos a la "guerra contra el terror" ?cuando Bush y Cheney la lideraban?puede revolver nuestros est?magos; pero la verdad es que alguien como Stewart, por muy distante que parezca de los asientos del poder en Washington, s?lo refleja la actitud del liberalismo oficial y del Partido Dem?crata con respecto al imperio americano.

Una mirada a la historia muestra c?mo los dem?cratas han sido tan partidarios de la guerra y el imperialismo como los republicanos. Los dos partidos han a veces, aunque no siempre, diferido sobre las maneras, pero nunca acerca de las metas.

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EN 1976, cuando Bob Dole era candidato a la vicepresidencia republicana, ?l famosamente se?al? que todas las guerras del siglo XX han sido "guerras dem?cratas". Y estaba en lo correcto. Hasta la Guerra del Golfo en 1991, del republicano George Bush padre, todos los principales conflictos militares de EE.UU. del siglo XX fueron iniciados por un presidente dem?crata.

El imperio americano surgi? a la escena mundial bajo los presidentes dem?cratas Woodrow Wilson, durante la Primera Guerra Mundial, y Franklin Roosevelt, en la Segunda. Fue el dem?crata Harry Truman, relevando a Roosevelt en los ?ltimos meses de la Segunda Guerra Mundial, quien orden? el uso de la bomba at?mica en Hiroshima y Nagasaki en Jap?n.

Truman puso en marcha la Guerra Fr?a contra la ex Uni?n Sovi?tica con una guerra sobre Corea y con la CIA promoviendo campa?as de desestabilizaci?n y golpes de estado en Guatemala e Ir?n. Luego vino la guerra de Vietnam, iniciada por John F. Kennedy y Lyndon Johnson, que trajo la muerte de 4 millones de asi?ticos y m?s de 50.000 soldados americanos.

Dole y su compinche electoral Gerald Ford fueron derrotados en 1976 por Jimmy Carter, quien rehabilit? el militarismo estadounidense, tras la estela de la derrota en Vietnam, escalando la Guerra Fr?a. Su administraci?n apoy? la resistencia afgana contra la invasi?n rusa, la cual es d?nde la CIA pudo dar a Osama bin Laden su gran oportunidad.

En la d?cada de 1990, Bill Clinton bombarde? casi a diario Irak para imponer la "zona de exclusi?n a?rea" creada despu?s de la Guerra del Golfo de 1991, y mantuvo el genocida r?gimen de sanciones sobre Irak, responsable de la muerte de medio mill?n de ni?os menores de cinco a?os, seg?n la ONU. Clinton adem?s aprovech? el as? llamado "dividendo de paz" ?que supuestamente vendr?a despu?s de la final de la Guerra Fr?a?para expandir, bajo la careta de la OTAN, el imperio americano en Europa Oriental y hacer guerra en Bosnia y Kosovo bajo la cubierta de una misi?n "humanitaria".

Despu?s de los ocho a?os de George Bush, hijo, todo esto puede parecer un lejano recuerdo. Su administraci?n reconoci? el ataque de al-Qaeda como un "evento catastr?fico y catalizador" que su equipo neo conservador de pol?tica exterior aprovech? para lanzar una guerra que bajo el pretexto de detener el terrorismo redibuj? el mapa del Medio Oriente.

Por la arrogancia y crueldad desplegadas en las invasiones y ocupaciones de Afganist?n e Irak, Bush, Cheney y el resto de los halcones neoconservadores fueron despreciados en todo el mundo, y cada vez m?s dentro de su propio pa?s.

As?, Barack Obama comenz? a lucir como un ganador en la carrera por la nominaci?n dem?crata a la presidencia en 2008, porque parec?a estar "contra la guerra". ?l se mostr? como el candidato m?s dispuesto a criticar a Bush por su fallida guerra en Irak, iniciada a base de mentiras y enga?os. Pero tambi?n tuvo cuidado de distinguir entre Irak y Afganist?n, donde ?l prometi? un aumento de tropas.

En esta promesa, Obama cumpli? de sobras. Apenas semanas antes de aceptar el Premio Nobel de la Paz en diciembre de 2009, Obama anunci? un "aumento" de tropas en Afganist?n, duplicando la presencia estadounidenses. Adem?s, el presidente ?antib?lico? expandi? la guerra a Pakist?n con ataques a?reos de aviones no tripulados, los que han matado a miles de personas.

En Irak, Obama primero demor? su prometida retirada de tropas de combate, y luego result? no ser tal, sino s?lo un movimiento de tropas que mantuvo en Irak unos 50.000 soldados americanos, ahora reclasificado como "brigadas de asesoramiento y ayuda", y a decenas de miles m?s de mercenarios.

El candidato Obama prometi? detener la erosi?n de las libertades civiles, poner fin al uso de la tortura contra los prisioneros de la "guerra contra el terror", y cerrar el centro de detenciones en Guant?namo. El presidente Obama a?n no cierra Guant?namo, defiende la detenci?n indefinida y los tribunales militares para prisioneros de la "guerra contra el terror", mantiene el programa de "entrega extraordinaria" que subcontrata la tortura a pa?ses aliados, y contin?a los asesinatos selectivos.

Como James Jay Carafano, analista de la Heritage Foundation, dijo al New York Times, "Yo no creo que siquiera podamos llamarlo Bush suave. Es Bush. Es muy, muy dif?cil encontrar una diferencia que sea significativa y no atmosf?rica".

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LA CONTINUIDAD entre Bush a Obama no es ?nica --es fundamental para el imperialismo americano desde sus inicios. Los dos partidos que dominan el sistema pol?tico de Washington comparten un compromiso con una agenda com?n, independientemente de las diferencias en los detalles. Incluso el escritor de los discursos de Bush, David Frum, hizo el mismo punto en una discusi?n en la Internet con Glenn Greenwald [8]:

Estoy impresionado por el grado en que la pol?tica anti terrorista [de Obama] es continua con la de su predecesor... Creo que la pol?tica de Bush es m?s continua con la pol?tica de Clinton de lo que la gente reconoce... [L]as l?neas principales son bastante consistentes. Despu?s de todo, es llevada a cabo por las mismas personas. Los John Brennans y David Petraeuses trabajaron todos para estos tres presidentes.

La contribuci?n que Obama hace al imperialismo norteamericano amonta a cambiarle el traje al emperador, o como el autor Anthony Arnove lo puso en una entrevista con SocialistWorker.org hace dos a?os:

El gobierno de Bush, b?sicamente, dise?o una serie callejones sin salida como objetivos de su pol?tica exterior, de los cuales Obama est? ahora tratando de sacar a Estados Unidos, con la meta de impulsar el mismo programa que Bush, por su actitud de agresivo y grandilocuente unilateralismo y a una serie de errores de c?lculo y de juicio, fue tan ineficaz de llevar a cabo...

Se trata de un esfuerzo para re-establecer a Estados Unidos como una naci?n indispensable en los asuntos globales, pero en un paquete m?s aceptable para sus aliados tradicionales... dando una imagen y una cara diferente a los objetivos, pero sin aportar ning?n cambio sustantivo en su pol?tica exterior.

Cierto, la administraci?n Obama no ha sido completamente exitosa en superar los problemas que hered? de sus predecesores. En particular, la escalada b?lica en Afganist?n no produjo la estabilidad esperada, ni mucho menos un mayor entusiasmo de los afganos por la presencia extranjera en su suelo. Al contrario, la resistencia Talib?n ha crecido, y en EE.UU., el apoyo a la guerra se erosiona en medio de las revelaciones de las atrocidades cometidas por las FF.AA. americanas.

Pero Obama ha sido exitoso en algunos aspectos. La entusiasta reacci?n al asesinato de bin Laden, especialmente entre las voces liberales que fueron cr?ticas de la guerra bajo el mando de Bush, es una clara prueba.

El gobierno de EE.UU. envi? asesinos de ?lite a otro pa?s, sin dar aviso al gobierno de ese pa?s, para llevar a cabo una redada contra una casa casi completamente desarmada, y ejecut? a su objetivo a sangre fr?a. Ahora el plan es usado para glorificar a los asesinos, justificar el uso de la tortura ?que puede o no haber producido informaci?n para la incursi?n?y para dar nueva vida a una atm?sfera de miedo y de chivos expiatorios en el pa?s y el extranjero.

Los liberales celebran, porque Barack Obama, en vez de George Bush, dio la orden. Pero nadie que lea esta editorial llorar? la muerte de Osama bin Laden. ?l y al-Qaeda representan una agenda pol?tica reaccionaria, diametralmente opuesta al socialismo, y su violencia casi siempre cobr? v?ctimas que no eran responsables por los cr?menes del imperialismo norteamericano.

Los liberales est?n puliendo la imagen de la "guerra contra el terror", responsable de una destrucci?n a una escala mucho mayor de lo que al-Qaeda nunca fue capaz de hacer. Su celebraci?n s?lo fortalecer? lo que Martin Luther King llam? "el mayor proveedor de violencia en el mundo de hoy": el gobierno de los Estados Unidos.

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C?MO O cu?ndo la muerte de Osama bin Laden llegara, era seguro de que producir?a una explosi?n de banderas y patrioterismo en la derecha. Pero el entusiasmo casi un?nime en todo el espectro, incluso los liberales, ha desalentado a las fuerzas antib?licas y anti-imperialistas.

Por supuesto, la muerte de bin Laden no ha hecho a la mayor?a del pa?s entusiastas partidarios de las ocupaciones de Afganist?n e Irak, ni en defensores de la tortura, ni en fan?ticos anti-musulmanes. De hecho, el impacto pol?tico del asesinato probablemente ser? m?s corto de lo que la mayor?a de los comentaristas esperan. Los l?mites del esperado auge en la popularidad de Obama ya fueron revelados por un sombr?o informe sobre el desempleo ?una amenaza mucho m?s inmediata para los trabajadores estadounidenses que al-Qaeda.

Pero los partidarios del militarismo han recibido un gran impulso, a juzgar por las multitudes que se reunieron frente a la Casa Blanca, en Manhattan, en los campus de las universidades y en otros lugares, a agitar banderas y celebrar tras la noticia del asesinato. Esto y el celo mostrado por los dem?cratas y los liberales contribuir?n a que los que se oponen a la guerra se sientan solos en los d?as y semanas por venir.

Por eso es tan importante impugnar la celebraci?n de este ??xito? en la ?guerra contra el terror".

Todos los adversarios de la guerra y el racismo necesitamos manifestarnos en defensa de los musulmanes y los ?rabes contra intolerancia ?que desde el asesinato de bin Laden ha venido creciendo--desde el vandalismo y las amenazas contra mezquitas, al racismo contra pasajeros de l?neas a?reas. Debemos hacer frente a la ola racista generada por esta ?victoria? porque los l?deres pol?ticos liberales no lo har?n.

Los que deseamos detener la maquinaria de guerra estadounidense debemos hacer frente al patriotismo y la islamofobia donde quiera que se encuentren --en el campus, en el trabajo, o en las comunidades.

Lo que hagamos ahora para confrontar las justificaciones para las guerras y la violencia estadounidenses dar? confianza a otros a hacer lo mismo. Ese es el primer paso para recuperar el terreno que haya sido ganado por los partidarios del militarismo y el imperialismo ? y para reconstruir un movimiento antib?lico que pueda poner fin a las guerras y ocupaciones estadounidenses en todo el mundo.

Traducido por Orlando Sep?lveda

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Publicado por la Organizaci?n Socialista Internacional.

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