Viernes, 03 de junio de 2011
George W. Bush y su fracasado intento de destruir a la Revoluci?n Cubana



?

George W. Bush ha vuelto a abrir la boca para pronunciar la palabra Cuba. Y lo ha hecho desde su condici?n de jefe del Instituto de los cibemercenarios Made in USA. Hace unos d?as organiz? una conferencia bajo el t?tulo de ?La Ola de la Libertad: Tempranas Lecciones del Medio Oriente?. Al parecer, el motivo de la misma no era otro que el de, aprovechando las lecciones de la llamada primavera ?rabe, instruir a la disidencia que trabaja para los intereses del gobierno de los Estados Unidos en pa?ses que est?n fuera de sus garras -entre ellos Cuba, por supuesto-, con el prop?sito final de derrocar a sus gobiernos. Adem?s de despreciable, el ex inquilino de la Casa Blanca es tan necio que puede tropezar con la misma piedra no s?lo dos veces, sino miles de ellas. Si con el inmenso poder que le otorg? unas elecciones fraudulentas estuvo a a?os luz de doblegar al heroico pueblo cubano, ?lo va a conseguir ahora desde un escal?n infinitamente m?s bajo? ?Acaso padece de amnesia? Lo que expongo a continuaci?n es el resumen de su evidente fracaso.

Bush sab?a que no era posible cumplir su promesa de destruir a la Revoluci?n Cubana, luego minti? descaradamente cuando dijo que acabar?a con ella. Pero qu? iba a importarle una mentira m?s o menos a un individuo que no mucho despu?s orden? el inicio de una matanza ?en Afganist?n, primero, y luego en Iraq- (in)justificada nuevamente con miserables mentiras y que a d?a de hoy supera con creces el mill?n y medio de personas asesinadas.

En el transcurso de 2000, ?vido por obtener los votos de la mafia cubano-americana en su competencia electoral contra Al Gore, George W. emBUSHtero lleg? a anunciar, p?blicamente, que el problema de Cuba lo pod?a resolver ?l muy f?cilmente. Y entre los m?todos a utilizar para tratar de eliminar tan ?ingente problema?, no descart? el asesinato de dirigentes revolucionarios. Esto ?ltimo, por su puesto, lo susurr? a los o?dos de sus mafiosos amigos, que tambi?n son indiscretos, por lo que al final todo se sabe.

El prepotente fascista debe saber bastante de pr?cticas siniestras, algo perfectamente entendible conociendo sus antecedentes familiares. Y es que los Bush cuentan, entre otras muchas perlas, con estafas y desfalcos por cuatro millones y medio de d?lares al Broward Federal Saving, en Sunrise, Florida, o la estafa a millones de ahorristas del Banco de Ahorros Silverado, en Denver, Colorado.

Que el psic?pata estadounidense rebosa nazismo hasta por las orejas es algo m?s que evidente. De Samuel Bush, su bisabuelo, podemos decir que fue la mano derecha del magnate del acero Clarence Dill?n y del banquero Fritz Thyssen, quien escribi? ?Yo financi? a Hitler?, afili?ndose en 1931 al partido nazi. Acerc?ndonos un poco m?s a nuestros tiempos, Prescott Bush, su abuelo, lleg? a ser socio de Brown Brothers Harriman y uno de los propietarios de la Uni?n Banking Corporati?n. Ambas empresas fueron de vital importancia en la financiaci?n de Hitler en su ascenso hacia el poder alem?n. Y su padre, todo el mundo lo sabe, lleg? a ser director de la siniestra CIA, as? como vicepresidente y presidente de los Estados Unidos con unos resultados no precisamente muy humanos y decorosos.

Por aquel entonces, en Cuba no pasaron desapercibidas las amenazas del candidato republicano vertidas contra la Revoluci?n. Pero su poblaci?n ya estaba acostumbrada a escuchar bravuconadas semejantes por parte de los anteriores presidentes norteamericanos.

Fidel aprovech? su discurso en el 47 aniversario del asalto al cuartel Moncada, y, desde Pinar del R?o, sede de aquel a?o, le recomend?: [...] ?se?or Bush, si llega a convertirse en jefe de lo que ya no es ni puede llamarse rep?blica sino imperio, con esp?ritu de sincero adversario le sugiero que recapacite, deje a un lado la euforia y las calenturas de su Convenci?n [Filadelfia, 2000], y no corra el riesgo de convertirse en el d?cimo Presidente que pasa de largo contemplando con amargura est?ril e innecesaria una Revoluci?n en Cuba que no se doblega ni se rinde ni puede ser destruida?.

Obviamente, Bush no le hizo caso y, llegado a la presidencia ?de manera fraudulenta, insisto-, comenz? con las hostilidades. El bloqueo ilegal fue endurecido ?ejercicio harto dif?cil, pues la Ley Torricelly de 1992 y la Helms-Burton de 1996 ya hab?an colocado el list?n muy elevado-, y la ?oposici?n? mercenaria cobr? nuevos br?os recibiendo el incremento de importantes sumas de dinero destinadas a la subversi?n contra el Gobierno revolucionario.

De nada les sirvi? ?ni les sirve- tanto esfuerzo y tanto derroche monetario procedente del erario p?blico. Han causado da?o, es cierto, pero Cuba hace rato que aprendi? a vivir sin la ?ayuda? y las ?recomendaciones? del imperio norteamericano ?y europeo-, que para nada han conseguido su perverso y enfermizo objetivo de destruir a la Revoluci?n.

El 11 de junio de 2002, m?s de 9.000.000 de cubanos se manifestaron por las calles de toda la Isla, tras la convocatoria realizada s?lo veinticuatro horas antes por el Comandante en Jefe. E incluso la cifra se queda corta, porque como el mismo Fidel dijo al d?a siguiente: ?Conste que hicimos un informe restrictivo sobre cuanta gente se moviliz?, porque las cifras reales que tenemos superan los 10.000.000?.

Por si fuera poco, desde el s?bado d?a 15 a las 10 de la ma?ana hasta el mediod?a del martes 18 del mismo mes, la propuesta conjunta de las organizaciones sociales y de masas, para que quienes estuvieran en edad de votar expresaran con sus firmas la voluntad de reformar la Constituci?n, a fin de que constara en ella tanto el car?cter irrevocable del socialismo como que las relaciones de la Rep?blica con cualquier otro Estado no podr?n jam?s ser negociadas bajo agresi?n, amenaza o coerci?n de una potencia extranjera, fue refrendada por 8.188.198 ciudadanos cubanos y m?s de 10.000 que encontr?ndose en el exterior por diversos motivos enviaron su adhesi?n. Despu?s, entre los d?as 24 y 26 de junio, durante la Sesi?n Extraordinaria realizada por la Asamblea Nacional del Poder Popular, se aprob? por unanimidad la Reforma Constitucional anteriormente citada.

Esta implacable lecci?n la imparti? el pueblo de Cuba en respuesta a los amenazadores e injerencistas discursos que el presidente Bush pronunci? en W?shington y en Miami ?ante la gusanera en este ?ltimo lugar- el d?a 20 de mayo y en la Academia Militar de West Point el primero de junio.

Tambi?n respondiendo a nuevas agresiones imperialistas, el 14 de mayo de 2004 y con los dirigentes revolucionarios al frente, 1.200.000 personas participaron en la ?Protesta contra la pol?tica fascista de Bush? a lo largo del Malec?n habanero.

La ?Proclama de un adversario al gobierno de Estados Unidos?, le?da por el compa?ero Fidel antes del inicio de la citada marcha, dec?a entre otras cosas lo siguiente: ?Este pueblo puede ser exterminado ?bien vale la pena que lo sepa-, barrido de la faz de la tierra, pero no sojuzgado ni sometido de nuevo a la condici?n humillante de neocolonia de Estados Unidos?.

Mientras Cuba segu?a luchando por la vida en el mundo, salvando cientos de miles de vidas de ni?os, madres, enfermos y ancianos con su admirable y generosa pol?tica internacionalista, Bush sembraba el terror matando a incontables personas con sus ataques indiscriminados, preventivos y sorpresivos.

Finalmente al genocida se le acab? el tiempo al frente del imperio. De modo que se fue. Y no lo hizo por la puerta grande, tampoco por la peque?a, sino reptando por la mugrienta y sangrienta rendija de un estrepitoso fracaso en todos los ?rdenes. Dej? su cargo con dos guerras prendidas, cuyo fuego nunca domin? y su sustituto no consigue apagarlo. Dej? la direcci?n del gobierno estadounidense con un planeta infinitamente m?s da?ado, con muchos m?s hambrientos dentro y fuera de su ?casa? y una convulsi?n a nivel internacional mucho m?s notable, si cabe. En cuanto a la econom?a de su pa?s y la del resto del mundo, ?qu? decir? Bush nacionaliz? bancos. Recurri? a m?todos socialistas para rescatar al capitalismo de una crisis sin precedentes, ?qu? extra?a paradoja! Eso s?, saneados los bancos con el dinero del contribuyente, quiz?s ya est?n otra vez en manos privadas, comprados por las elites de siempre a precios de ganga.

Bush se fue. Y lo hizo observando con disimulada amargura c?mo Am?rica Latina estaba ya mucho m?s unida que cuando lleg?, m?s bolivariana y martiana que nunca. Una creciente ALBA naci? ante sus propias narices enterrando al ALCA, que hace rato ya no respira; y el Tratado de Libre Comercio ?TLC-, dise?ado para expoliar a los pa?ses latinoamericanos, nunca acab? de coger impulso porque, aunque defendido por algunos de sus lacayos gobiernos, fue rechazado por los pueblos.

Bush se fue con m?s pena que gloria ?bueno es que lo recuerde Barack Obama y los futuros sustitutos-. Y es ya el d?cimo presidente de los Estados Unidos que, a pesar de sus ingentes esfuerzos por destruirla, tampoco pudo con la Revoluci?n Cubana, esa que ya tiene m?s de cincuenta y dos a?os de admirable e imprescindible existencia.

Blog del autor: http://baragua.wordpress.com

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: Cuba, revolución, Bush, población, Hitler, Ley Torricelly, imperialistas

Publicado por blasapisguncuevas @ 18:16  | CUBA
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada