Mi?rcoles, 08 de junio de 2011


Ayer fue el aniversario del nacimiento de dos de los pensadores m?s influyentes en la historia de la ciencia econ?mica, Adam Smith y John Maynard Keynes. Muchos han hablado y escrito sobre ellos, pero pocos han realizado una comparaci?n de sus vidas y de sus obras, y ?sta es la ocasi?n para hacerlo en momentos en que el capitalismo, el sistema que uno propuls? y el otro intent? salvar, se debate en una profunda crisis. Nuestro objetivo es exponer a grandes rasgos algunas de sus coincidencias y diferencias, lo que nos permitir? comprender, tambi?n, los l?mites del sistema econ?mico en el que vivimos.

1 Toda teor?a econ?mica debe ser enmarcada en su ?poca y las ideas de ambos tuvieron que ver con la problem?tica que le correspondi? vivir a cada uno. Las razones del ?xito que los acompa?? est?n vinculadas con sus aciertos en descifrar y entender las tendencias y fen?menos hist?ricos predominantes. En el caso de Adam Smith, la emergencia de un modelo capitalista de desarrollo en la Europa del siglo XVIII, marcado por la Revoluci?n Industrial en lo econ?mico y por cambios pol?ticos que destruyeron o restringieron los privilegios de las monarqu?as absolutas. En el de Keynes, la ?poca de declinaci?n y primera gran crisis del capitalismo, que no comenz?, como lo se?ala ?l mismo en sus Ensayos de Persuasi?n (1931), con la ca?da de la Bolsa de Wall Street en 1929, sino antes, en la primera posguerra, a trav?s de s?ntomas que advirti? tempranamente, como el fin del patr?n oro y los desequilibrios crecientes del sistema econ?mico internacional. Una evoluci?n hist?rica que coincide con su etapa de formaci?n y desarrollo como economista.

2 Ni el uno ni el otro fueron meramente economistas. Entendieron la ciencia econ?mica como formando parte de saberes m?s amplios que permit?an una comprensi?n de las sociedades de su tiempo y de la naturaleza de los individuos que las constitu?an. Adam Smith inici? su carrera universitaria como titular de la c?tedra de L?gica y Filosof?a Moral en la Universidad de Glasgow, donde elabor?, progresivamente, sus teor?as sobre el derecho, la moral y el Estado que se plasmaron en su obra Teor?a de los sentimientos morales (1759) y en sus Lecturas sobre jurisprudencia. Su teor?a econ?mica se deriva de sus concepciones ?ticas donde el ego?smo domina la esfera econ?mica mientras que el altruismo funda las bases de la vida social. En este sentido, no puede comprenderse su obra principal La riqueza de las naciones (1776) sino en relaci?n con un corpus ideol?gico y filos?fico en el cual se enmarcan sus aportes a la econom?a pol?tica. Keynes ten?a tambi?n una formaci?n filos?fica y una visi?n amplia de la realidad de su ?poca. No era adicto a los modelos econom?tricos que s?lo pod?an aprehender aspectos limitados de la realidad y, aunque profesor en Cambridge y funcionario en distintos momentos de su vida, se caracterizaba a s? mismo, ir?nica o modestamente, como un ?publicista?, un autor que escribe para el p?blico en forma peri?dica con el objeto de difundir sus ideas. En todo caso, para Keynes, todo economista deb?a poseer una rara combinaci?n de cualidades: ser a la vez matem?tico, historiador, hombre pol?tico y fil?sofo. Estudiar el presente a la luz del pasado y con perspectiva de futuro, sin dejar de lado ninguna de las instituciones creadas por el hombre.

3 Ambos conceb?an al capitalismo como un sistema. No obstante, para Smith era el estadio m?s elevado en la evoluci?n econ?mica. Keynes, en cambio, consideraba ese sistema como una fase en el desarrollo hist?rico de la humanidad, aunque por el momento la m?s conveniente. Adam Smith vio a la econom?a como un todo org?nico, natural, que a trav?s del mercado tiende a un equilibrio. El hombre, al perseguir su propio inter?s individual buscando el m?ximo beneficio, trabaja necesariamente para hacer que el ingreso anual de una sociedad sea el m?ximo posible. Es llevado a ello por ?una mano invisible? que ?lo conduce a promover un fin que no estaba en sus intenciones?. En cambio Keynes dice, criticando al laissez faire, que ?no es verdad que los individuos poseen, a t?tulo prescriptivo, una libertad natural en ejercicio de sus actividades econ?micas?. No existe ?seg?n ?l? ning?n pacto que pueda conferir derechos perpetuos a los poseedores de bienes. A su vez, no es correcto deducir de los principios de la econom?a pol?tica que el mundo estaba gobernado por la Providencia, y que el inter?s personal obra siempre en favor del inter?s general.

4 Sus teor?as intentaban modificar determinadas condiciones econ?micas y pol?ticas. En La riqueza de las naciones se destaca la preocupaci?n de Smith acerca de las pol?ticas mercantilistas que afianzaban los monopolios coloniales. El libre cambio era una condici?n necesaria para el florecimiento de la competencia, los bajos precios y la expansi?n de los mercados. En consecuencia, la divisi?n del trabajo, principal motor del incremento de las fuerzas productivas, no encontrar?a trabas para su completa generalizaci?n y derivar?a en una mayor riqueza de las naciones. Algunos de sus seguidores dedujeron de ello que las crisis ser?an imposibles dentro del sistema en la medida en que el poder de compra del mercado dependiera de la ampliaci?n de la producci?n y de los ingresos que ?sta generara. Por el contrario, Keynes demostr? en su Teor?a General (1936), y los a?os ?20 y ?30 le dar?an la raz?n, que al aumentar los ingresos puede no producirse un crecimiento similar del consumo, y aquella parte que se ahorra no necesariamente volcarse hacia la actividad productiva, directamente o a trav?s del financiamiento. Esa insuficiencia en los niveles de consumo e inversi?n, que no cubren la oferta existente, trae graves consecuencias sobre el producto y el empleo y origina las crisis. De ese modo, como dice Joan Robinson, el economista ingl?s retoma el problema moral que la teor?a del libre mercado hab?a aparentemente abolido: su incapacidad para generar ocupaci?n plena y la necesidad de que existan formas de regulaci?n del sistema econ?mico. Ante tal diagn?stico le compet?a al Estado lograr el pleno empleo: incrementando el gasto, reformando el sistema fiscal, mejorando la distribuci?n del ingreso y regulando el comercio exterior.

5 Adam Smith no representa, sin embargo, completamente, la teor?a ortodoxa actual que se impuso en los a?os del neoliberalismo. En su ?poca, el libre cambio supon?a la competencia de muchos capitalistas en respuesta al control monop?lico del comercio por parte de ciertas corporaciones privadas y estatales. Hoy, en un mundo signado por compa??as multinacionales de car?cter oligop?lico, el mismo principio implica el dominio de los mercados por parte de unas pocas empresas que determinan la producci?n y los precios, captando para s? la mayor parte del excedente generado por la acumulaci?n de capital, tanto en la esfera propiamente econ?mica como en la financiera. Por su parte, las pol?ticas keynesianas tampoco significan que la intervenci?n del Estado consista en el salvataje de aquellos mismos sectores, empresas y bancos que provocaron la actual crisis y el posterior ajuste de los ingresos de la mayor parte de la poblaci?n. Est? muy lejos del pensamiento de Keynes subvencionar al mercado financiero y rebajar salarios y jubilaciones.

6 Ni Smith ni Keynes merecen ser valorados por lo que no son, estemos o no de acuerdo con sus postulados. En cambio, valorarlos por lo que son va a ayudarnos a crear un pensamiento propio que responda a nuestras propias necesidades y circunstancias hist?ricas.




Tags: Página 12, Adam Smith, Keynes, capitalismo, libre mercado, moral, empleo

Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada