Jueves, 09 de junio de 2011

Por: Carlos Lozano Guill?n??
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La definici?n de la existencia del conflicto interno en Colombia por parte del presidente Juan Manuel Santos Calder?n y consignada en la Ley de V?ctimas y Restituci?n de Tierras, aprobada hace pocos d?as en el Congreso de la Rep?blica, es un paso importante, despu?s de ocho a?os, en el gobierno uribista, de negarlo una y otra vez a los ojos del pa?s y del mundo, que siempre reconocieron esta realidad. Aunque no faltan los analistas, con cierta dosis de raz?n, que atribuyen la decisi?n a la jugada gubernamental de obtener patente de corso para los operativos militares de tierra arrasada y bombardeos indiscriminados contra la insurgencia que tienen ?da?os colaterales? a la poblaci?n civil, en particular en las regiones agrarias y zonas calientes del conflicto. El presidente Santos al explicar la aceptaci?n de la existencia del conflicto, dijo que es la ?nica manera de justificar los operativos militares, incluyendo bombardeos y otras acciones b?licas contra la guerrilla.
Sea lo que sea, la definici?n de la situaci?n de conflicto interno en Colombia es positiva. Ya lo hab?an hecho en distintos escenarios internacionales, numerosos gobiernos y la Organizaci?n de las Naciones Unidas. Tiene serios impactos en la naturaleza y tratamiento del mismo. Entre otras cosas: la aceptaci?n del principio de distinci?n entre combatientes y no combatientes y el respeto por todas las partes del Derecho Internacional Humanitario, instrumento jur?dico para regular las guerras internas y externas y humanizar los conflictos en protecci?n de la poblaci?n civil y de los mismos combatientes, en particular de aquellos que est?n sometidos y en estado de indefensi?n en el combate. Es lo que llaman algunos analistas la ?humanizaci?n del conflicto?.

Son importantes tambi?n las consecuencias pol?ticas de tal aceptaci?n, porque todo conflicto tiene unas causas, lejanas y recientes, en el caso colombiano, y tienen que ver con factores pol?ticos, sociales, econ?micos, hist?ricos y culturales, entre otros. La experiencia de la larga guerra interna, casi seis d?cadas, con el fracaso de la salida militar, demuestra que s?lo la v?a pol?tica y pac?fica de la negociaci?n, que erradique las causas que la originaron, es la forma de superarla. La v?a militar, ensayada por los gobiernos bipartidistas en el ?ltimo medio siglo, con ef?meros intentos de di?logo sin mayor voluntad pol?tica de paz, fracasaron una y otra vez. Desde el Plan Laso hasta el Plan Patriota, pasando por el Plan Colombia, con el apoyo econ?mico y militar de los Estados Unidos, no lograron el aplastamiento de la insurgencia como fue su objetivo. La intervenci?n imperialista y las pol?ticas de guerra de la clase dominante, sirvieron para agudizar el conflicto y escalar el nivel de degradaci?n que tiene en la actualidad.

Sin embargo, choca con la aceptaci?n de la existencia del conflicto la inexistencia de una pol?tica de paz del Gobierno Nacional. No es suficiente ni convincente, el argumento demag?gico del presidente Juan Manuel Santos de que tiene en su mano la llave de la paz y que est? dispuesto a abrir la puerta cuando lo considere oportuno y necesario, porque en los ocho meses de Gobierno no se conoce otro lenguaje que el de la guerra, as? no tenga las connotaciones agresivas y altaneras del anterior.

Mientras que no se plantea una propuesta de paz y no se conoce la raz?n de que la llave de la misma est? en las manos del presidente Santos, el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, rodeado de la c?pula militar, acaba de presentar la ?Pol?tica Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad? (PISDP), versi?n santista de la ?seguridad democr?tica? uribista, fracasada y desprestigiada, porque la realidad lo que demuestra es la existencia del conflicto con toda su crueldad y magnitud.

Rivera explic? que el PISDP es de continuidad y cambio de la ?seguridad democr?tica? y se sustenta exclusivamente en la guerra. El slogan es: ?Fortalecemos la seguridad para dar el salto definitivo hacia la prosperidad?, al tiempo que el flamante ministro anuncia que en el 2014, ?Colombia ser? libre de la guerrilla?. Sus antecesores se hab?an fijado metas, en algunos casos m?s cortas, pero nunca las cumplieron como lo demuestra la cruda realidad.

La guerra es la principal locomotora para el progreso en el programa del Gobierno, pues el ?sector defensa tiene el rol principal?. Dice el documento oficial: ?Tal como lo plantea el Plan Nacional de Desarrollo, la consolidaci?n de la paz es un asunto que involucra un esfuerzo conjunto, coordinado y sostenido del Estado, en el cual el sector defensa y seguridad cumple un rol de liderazgo (subrayado del autor). En esa medida, la PISDP ha definido seis objetivos estrat?gicos, con los cuales se pretende neutralizar cualquier amenaza proveniente de cuatro factores principales de riesgo: los grupos armados al margen de la ley, los delitos contra los ciudadanos, las amenazas externas y los desastres naturales?.

Llama la atenci?n que entre los cuatro factores aparecen los ?desastres naturales?, como si estos fueran problemas a superar con medidas de orden p?blico y tambi?n las ?amenazas externas?, que no se se?alan cuales son con exactitud, cuando la anunciada ?nueva pol?tica exterior? es de reconstrucci?n de las relaciones internacionales destruidas por la arrogancia y la torpeza uribista.

Santos insiste en la militarizaci?n de la vida nacional al creer que la prosperidad se logra con la victoria militar. Tal decisi?n, igual que la del gobierno de Uribe V?lez del cual fue su Ministro de Defensa, es equivocada, criminal y peligrosa, porque va en contrav?a de las expectativas de di?logo y paz que se cultivan en el pa?s y en el exterior, al tiempo que fomenta la cacer?a de brujas, la penalizaci?n de la lucha social y la persecuci?n a la izquierda y a los cr?ticos del r?gimen. Lo demuestra la historia.

Santos y sus ?ulicos califican de ?hist?rica? la Ley de V?ctimas y de Restituci?n de Tierras?, aprobada sin tener en cuenta las opiniones de las v?ctimas y haciendo caso omiso de la verdad, la justicia y la reparaci?n integral; como tambi?n insiste en la ley de inteligencia y contrainteligencia que legaliza las chuzadas y el espionaje con el argumento de la seguridad nacional y en el Plan Nacional de Desarrollo que refuerza la pol?tica neoliberal, el despojo a los colombianos y el poder de las trasnacionales. El motor de todos estos instrumentos reaccionarios, confesado por el ministro Rivera, es el sector defensa, l?ase la guerra contra el pueblo y sus organizaciones populares.

Se est? alimentando de nuevo el militarismo en un clima pol?tico agresivo e intolerante, cuando la derecha, con la ayuda del Gobierno Nacional, quiere linchar al Polo Democr?tico Alternativo para arrebatarle la Alcald?a de Bogot? y desaparecerlo del escenario pol?tico. Entre tanto, el uribismo se mete al rancho del Partido Verde de fr?gil ideolog?a (si es que la tiene), para dividirlo y cooptarlo en forma descarada e inaceptable. En Colombia, lo dice la experiencia, lejana y reciente, los planes militaristas acaban con la democracia, son el caldo de cultivo de la guerra sucia y del terrorismo de Estado. Formas desp?ticas que ya se expresan en la pr?ctica unanimista, oculta en la llamada unidad nacional que pretende colocar a todos los partidos y organizaciones sociales a la cola del Gobierno Nacional.

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(*) Carlos A. Lozano Guill?n es periodista. Director del Semanario VOZ. Dirigente del Partido Comunista Colombiano y Miembro de Colombianas y Colombianos por la Paz.


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Tags: Colombia, Santos, guerra, plan Colombia, paz, conflicto

Publicado por blasapisguncuevas @ 2:16  | Colombia
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