Lunes, 13 de junio de 2011

Vicen? Navarro??????????? Sistema Digital



La socialdemocracia europea (cuya m?xima expresi?n fue la socialdemocracia sueca) se hab?a caracterizado durante el periodo que abarc? desde el fin de la II Guerra Mundial hasta los a?os setenta por su estrategia pol?tica que consist?a en expandir su base electoral, basada hasta entonces en la clase trabajadora, para incluir tambi?n a las clases medias, lo cual consigui? mediante el desarrollo de programas universales (es decir, programas que cubr?an a toda la ciudadan?a), con expansi?n de derechos sociales y laborales. Tal expansi?n fue la base del estado del bienestar socialdem?crata, que inclu?a las transferencias p?blicas y los servicios p?blicos que el estado (bien central, regional o auton?mico, o municipal) garantizaba a todos los ciudadanos. El concepto de ciudadan?a inclu?a derechos sociales y laborales. Y el Estado (como representante de la ciudadan?a y a su servicio) garantizaba la universalidad de tales derechos. A fin de mantener la lealtad de las clases medias (cuyas expectativas eran mayores que las de la clase trabajadora), este estado del bienestar ten?a que estar bien financiado, lo cual requer?a una pol?tica fiscal progresiva, es decir, unos elevados impuestos, altamente progresivos y redistributivos, basados en una elevada poblaci?n empleada. Trabajo significaba riqueza y pagar impuestos. Y de ah? la necesidad de facilitar la integraci?n de la mujer al mercado de trabajo, mediante una amplia red de servicios de ayuda a las familias que permitieran a la mujer compaginar sus responsabilidades familiares con su proyecto profesional (adem?s de cambiar la cultura del var?n, corresponsabiliz?ndole de las responsabilidades familiares).

La supuesta modernizaci?n de la socialdemocracia

En los a?os ochenta apareci? una nueva sensibilidad dentro de la socialdemocracia que fue distanci?ndola de elementos importantes de esta tradici?n, present?ndose a s? misma como el proyecto ?modernizador?, necesario para adaptarse a los cambios en la sociedad. Su nombre vari? de pa?s en pa?s. En Gran Breta?a se llam? la Tercera V?a y en Espa?a, la Nueva V?a. Un elemento importante de este proyecto supuestamente modernizador, fue el considerar a las clases medias como la nueva base electoral de la socialdemocracia, asumiendo que la clase trabajadora estaba desapareciendo, bien objetivamente, bien subjetivamente. Este proyecto asum?a que tal clase se estaba reduciendo num?ricamente debido a los cambios en la estructura social o se estaba transformando subjetivamente y dejaba de sentirse clase trabajadora para definirse y sentirse clase media. El discurso de clases desapareci? en este proyecto, redefini?ndose la estructura social en ricos, pobres y todos los dem?s, agrupando a estos ?ltimos como las clases medias. As?, Jordi Sevilla, uno de los intelectuales m?s influyentes en la Nueva V?a en su libro De Nuevo Socialismo, dedicaba su ?ltimo cap?tulo a una cr?tica de mis escritos, present?ndome como anticuado (en realidad, el t?rmino que utiliz? fue de socialdem?crata ?tradicional?) por hablar todav?a de clase trabajadora cuando, seg?n ?l, el proyecto socialista deb?a modernizarse y considerar las clases medias como las bases sociales del proyecto socialista. De ah? que el candidato Jos? Luis Rodr?guez Zapatero, el candidato a la Presidencia del Gobierno como representante de la Nueva V?a, en su discurso de presentaci?n de su candidatura en las primarias del 2004 hablara ?nica y exclusivamente de las clases medias como las bases del nuevo socialismo y nunca (ni una vez) hablara de clase trabajadora. Era, el suyo, un socialismo sin clase trabajadora. ?ste era el elemento supuestamente modernizador. Tal candidato gan? las primarias como consecuencia del apoyo de las izquierdas (representadas por la candidata Matilde Fern?ndez) que quer?an parar a Jos? Bono, el candidato del aparato de Ferraz, sede del PSOE.

Otro elemento caracter?stico de la Nueva V?a (la versi?n espa?ola de la Tercera V?a) fue su distanciamiento de las pol?ticas fiscales progresivas y redistributivas. Como subray? Jordi Sevilla en el libro citado anteriormente ??Alguien puede defender a estas alturas del siglo que un programa socialdem?crata debe estar a favor de m?s impuestos y m?s gasto p?blico e introducir rigideces normativas a la econom?a?? (p. 37). S?lo los anticuados (como Vicen? Navarro) podr?an todav?a pedir tales propuestas. Para entender el significado de esta supuesta modernizaci?n y sus consecuencias, es importante recordar que Espa?a era entonces el pa?s con el gasto p?blico (incluyendo gasto p?blico social que financia el escasamente desarrollado estado del bienestar espa?ol) m?s bajo de la UE-15. Y despu?s de siete a?os de Nueva V?a contin?a si?ndolo.

La desaparici?n del compromiso redistribuidor del estado en esta modernizaci?n

Es importante recordar que el Sr. Pedro Solbes, ex ministro de Econom?a del primer gobierno Zapatero, indic? al final de su mandato (2004-2008) que ?la medida de la cual estaba m?s orgulloso era la de no haber aumentado el gasto p?blico? (El Pa?s. 22.07.07). Las mejoras y reducci?n del considerable d?ficit social se realizar?a, seg?n Sevilla, mediante mejoras de la eficiencia de los servicios p?blicos, es decir, ?a trav?s de ahorros que puedan hacerse en los servicios p?blicos, sin los cuales no podr?an pagarse las mejoras y extensi?n del sistema? (p. 127). Y adem?s de ahorros, Sevilla propon?a el crecimiento del aseguramiento privado (como seguros sanitarios privados) para complementar los servicios p?blicos, una propuesta realizada ahora por el gobierno de CiU en Catalunya. Esta propuesta significaba que en un mismo hospital p?blico habr?a habitaciones privadas para los pacientes con aseguramiento privado y habitaciones p?blicas (con varias camas por habitaci?n) para la mayor?a de pacientes sin aseguramiento privado.

En esta nueva visi?n, el Estado no era un estado garantizador de derechos y asegurador de bienestar, sino un estado que correg?a los excesos del sistema y cubr?a las necesidades de las poblaciones vulnerables, tal como se?al? otro intelectual de la Nueva V?a, Miguel Sebasti?n. ?ste, en una entrevista en El Pa?s (21.09.03) respond?a a la pregunta del entrevistador sobre si confiaba en el intervencionismo p?blico, que ?en absoluto. Soy defensor de esta idea de los dem?cratas estadounidenses de Estado dinamizador frente a un estado del bienestar o asegurador. El poder p?blico debe tener un papel de promotor o corrector?. Para entender el significado de lo que propon?a Miguel Sebasti?n, hay que conocer que EEUU tiene un estado del bienestar muy poco desarrollado, con ausencia de derechos sanitarios universales, de manera tal que el 56% de las personas que se mueren en aquel pa?s, por tener una enfermedad terminal, confiesan estar preocupadas de c?mo ellas o sus familias pagar?n su atenci?n sanitaria. Cuando trabaj? en la Casa Blanca en la Comisi?n de Reforma Sanitaria dirigida por la Sra. Hillary Clinton, nuestro sue?o era precisamente alcanzar el nivel del estado del bienestar existente en Europa, con un estado no facilitador, sino garantizador de los derechos sociales y laborales. Tengo que suponer que Miguel Sebastian desconoc?a esta realidad estadounidense cuando escogi? tal experiencia como mod?lica para la socialdemocracia espa?ola.

Miguel Sebasti?n, as? como Jordi Sevilla y como su disc?pulo Jos? Luis Rodr?guez Zapatero, favorecieron la bajada de impuestos, bien reflejada en la famosa frase de este ?ltimo de que bajar impuestos es ser de izquierdas. Esta bajada, sin embargo, fue la causa de que se creara un d?ficit estructural del estado que qued? oculto como consecuencia del elevado crecimiento econ?mico debido a la burbuja inmobiliaria que dio un falso sentido de progreso y que increment? los ingresos al estado a pesar de la reducci?n de los impuestos. Ahora bien, cuando la burbuja inmobiliaria explot?, apareci? con toda crudeza el d?ficit estructural del Estado. De ah? que el gobierno de la Nueva V?a estuviera muy poco preparado para responder a la crisis. Su marco ideol?gico, que reduc?a el papel del Estado, le hizo muy vulnerable a ser cautivado por el mensaje neoliberal promovido por las instituciones de la UE (el Consejo Europeo, la Comisi?n Europea y el Banco Central Europeo) y por el FMI. Su explicaci?n y justificaci?n de las pol?ticas neoliberales que ha estado desarrollando el gobierno Zapatero (desregulaci?n de los mercados laborales, privatizaci?n y mercantilizaci?n de las Cajas de Ahorros, reducci?n del empleo y del gasto p?blico y de los salarios de los empleados p?blicos, la congelaci?n de las pensiones y el retraso de la edad de jubilaci?n) han sido las mismas que utiliz? la Sra. Thatcher en Gran Breta?a, es decir: No Hab?a Alternativa Posible. ?La presi?n de los mercados financieros? ha sido la frase m?s utilizada para justificar sus pol?ticas econ?micas, laborales y sociales de claro corte neoliberal que la clase dominante (burgues?a financiera y patronal) han deseado desde hace a?os, transform?ndose el gobierno de la Nueva V?a en el socialismo sin clase trabajadora y al servicio del mundo empresarial. Este servicio al mundo empresarial ha tenido incluso una dimensi?n personal. Muchos de los economistas del equipo Zapatero han terminado y/o terminar?n como consultores o empleados de las grandes empresas y bancas que debieran haber intervenido y/o regulado cuando, como empleados del Estado, estaban al servicio de la sociedad.

Las consecuencias de esta supuesta modernizaci?n

Tres ?ltimas observaciones. Aunque Espa?a continu? a la cola de la Europa Social en cuanto a gasto p?blico social, tal gasto aument? durante el primer gobierno del PSOE (2004-2008) y ello se debi?, en parte, a la alianza informal que el gobierno realiz? con los partidos a su izquierda (IU, ICV-EuiA, ERC y BNG) inspirado, en parte, por el gobierno tripartito catal?n. Pero tal incremento no fue resultado de pol?ticas fiscales redistributivas (desalentadas por el equipo econ?mico del gobierno Zapatero), sino consecuencia del elevado crecimiento econ?mico y aumento de los ingresos al Estado. Tambi?n, y como consecuencia de la presi?n a su izquierda, el gobierno PSOE implement? la propuesta de establecer el cuarto pilar del bienestar, que se hab?a incluido en el programa PSOE del a?o 2000 con la candidatura de Josep Borrell. En su versi?n original, el cuarto pilar del bienestar inclu?a el derecho de acceso a los servicios a las personas con dependencias y a las escuelas de infancia (versi?n que fue reducida en el programa electoral del PSOE en 2004 a los servicios de dependencia). Estas pol?ticas de car?cter socialdem?crata explican su victoria en el 2008.

Aqu? quisiera informar al lector de una an?cdota significativa. Durante el periodo 2004-2008 fui muy cr?tico de la pol?tica econ?mica del gobierno por las razones indicadas anteriormente. De ah? mi sorpresa cuando en la campa?a electoral del 2008, el PSOE public? el nombre de diez economistas que hab?an asesorado al gobierno en el desarrollo del programa para el periodo 2008-2012. Entre ellos est?bamos Joseph Stiglitz y yo, lo cual me sorprendi?, pues ?ste no era el caso, al menos en lo que concierne a mi persona. Protest? entonces de que se utilizara mi nombre. El portavoz de la campa?a electoral del gobierno Zapatero se excus? atribuy?ndolo a un error. Decid? no denunciarlo ni comentarlo p?blicamente para no da?ar la candidatura del PSOE. Pero el equipo econ?mico del gobierno Zapatero no ha contado nunca con el asesoramiento de economistas socialdem?cratas, que ellos llaman ?tradicionales?. Todos ellos son de clara persuasi?n neoliberal. Y algunos, como David Taguas y Miguel Sebasti?n, de clara orientaci?n ultraliberal.

Otra observaci?n, que es obvia pero que requiere hacerse de nuevo. No es cierto que no haya alternativas. Varios economistas hemos documentado extensamente pol?ticas alternativas que son factibles y realistas. No s?lo partidos a la izquierda del PSOE sino organismos como Attac, han hecho propuestas alternativas a las neoliberales que se est?n realizando. Como tampoco es cierto que Espa?a no pueda desarrollar otras pol?ticas alternativas, a no ser que haya cambios en Europa y en el mundo. Estas explicaciones y justificaciones de las pol?ticas neoliberales que se est?n haciendo son falsas y err?neas. Otras pol?ticas p?blicas son posibles si hay voluntad pol?tica para hacerlas. En lugar de bajar el gasto p?blico social para reducir el d?ficit del Estado, por ejemplo, se pueden aumentar los impuestos. Si Espa?a tuviera la pol?tica fiscal de Suecia, el estado espa?ol ingresar?a 200.000 millones de euros m?s de los que ingresa. En realidad, el estado espa?ol es el que ingresa menos fondos. S?lo una cantidad equivalente al 34%, mucho menos que el promedio de la UE-15, 44% y que Suecia, 52%.

Y la otra observaci?n es que el desastre electoral (reflejado en las ?ltimas elecciones auton?micas y municipales) que est?n conllevando tales pol?ticas se debe al desencanto entre las bases sociales, y muy especialmente entre las clases trabajadoras hacia el gobierno por llevar a cabo tales pol?ticas. Es lo que pas? en Gran Breta?a con la Tercera V?a, en Alemania con Schr?der, en Italia con Prodi, y un largo etc?tera. La supuesta modernizaci?n del socialismo que conllevaba el abandono de principios b?sicos del socialismo en democracia (es decir, la socialdemocracia) ha sido un desastre electoral con enormes consecuencias. La Tercera V?a del New Labour que hab?a conseguido el 33% del electorado en 1997 (con el cual consigui? la mayor?a absoluta en el Parlamento brit?nico com consecuencia del sistema electoral bipartidista) cay? en picado desde entonces. En 2001, baj? al 25%, en 2005 al 22%, y en 2010 al 19%. En Alemania el Partido Socialdem?crata que hab?a conseguido alcanzar el 34% del electorado en 1998, baj? al 30% en 2002, al 27% en 2005 y al 16% en 2010. Ambos partidos perdieron durante su mandato m?s de la mitad de sus militantes. Un tanto semejante ocurri? con la izquierda italiana y en grado menor con la izquierda francesa. Las pol?ticas ?modernizadoras? (de claro car?cter neoliberal) fueron las responsables de tal declive. Es un enorme error creerse que este declive se debe a personalidades y no al rechazo a unas pol?ticas que antagonizan a sus bases electorales. De ah? que la discusi?n sobre candidatos a suceder a Zapatero sea una frivolidad medi?tica.

Es sorprendente que surjan voces dentro y fuera del PSOE que exijan un mayor modernizaci?n que parece implicar un mayor abandono de los principios de la socialdemocracia, tal como abandonar el concepto de universalidad de derechos sociales y laborales, de diluir todav?a m?s el limitad?simo compromiso con pol?ticas fiscales redistributivas que tiene hoy el gobierno Zapatero, privatizar la financiaci?n de los servicios p?blicos, y un largo etc?tera. Tal abandono significar?a la conversi?n de tal partido en un partido minoritario, carente de movilizaci?n entre las clases populares. La Nueva V?a ha sido un paso en esta direcci?n. La ?nica manera de parar y revertir tal declive es cambiar sus pol?ticas econ?micas, fiscales y sociales, recuperando los principios y las pol?ticas que fueron responsables de su ?xito en el pasado. La falta de protesta frente a las pol?ticas realizadas hasta ahora no dejan lugar a mucho optimismo para el futuro.

Vicen? Navarro. Catedr?tico de Pol?ticas P?blicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: socialdemocracia, Zapatero, clases, economistas, Rubalcaba, financiación, impuestos

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