Lunes, 27 de junio de 2011
Solo un referendo popular puede detenerlos

Traducido del ingl?s para Rebeli?n por Germ?n Leyens

La lucha por el futuro de Europa se est? librando en Atenas y otras ciudades griegas que se resisten a las exigencias financieras que son la versi?n en el Siglo XXI de un ataque militar directo. Sin duda, la amenaza de supremac?a de los bancos no es el tipo de pol?tica asesina de la econom?a que proporcione oportunidades para mostrar hero?smo en la batalla armada. Las pol?ticas financieras destructivas se parecen m?s a un ejercicio en la banalidad del mal, en este caso las conjeturas favorables a los acreedores del Banco Central Europeo (BCE), la UE y el FMI (incitado por el Tesoro de EE.UU.).

Como se?al? Vladimir Putin hace algunos a?os, las reformas neoliberales colocadas en manos de Boris Yeltsin por los Harvard Boys en los a?os noventa, llevaron a que Rusia sufriera tasas de natalidad m?s bajas, esperanza de vida m?s corta y emigraci?n ?la mayor reducci?n del crecimiento de la poblaci?n desde la Segunda Guerra Mundial. La hu?da de capitales es otra consecuencia de la austeridad financiera. La ?soluci?n? al problema de la deuda de Grecia propuesta por el BCE es por lo tanto contraproducente. Solo sirve para que el BCE gane tiempo para apoderarse de m?s deuda del gobierno griego, dejando que todos los contribuyentes de la UE paguen la cuenta. Para evitar ese traspaso de las p?rdidas de los bancos a los contribuyentes, Angela Merkel en Alemania ha insistido en que los due?os privados de bonos deben absorber parte de la p?rdida que resulta de sus malas inversiones.

Los banqueros tratan de obtener una ganancia inesperada utilizando el martillo de la deuda para lograr lo que hac?a la guerra en el pasado. Exigen la privatizaci?n de activos p?blicos (a cr?dito, con deducci?n tributaria para los intereses de manera que quede m?s flujo de efectivo para pagar a los banqueros). Esta transferencia de tierras, servicios p?blicos e intereses como bot?n financiero y tributo a las econom?as acreedoras es lo que hace que la austeridad financiera se parezca a la guerra en su efecto.

S?crates dijo que la ignorancia debe ser la ra?z de todo mal, porque nadie se propone deliberadamente ser malo. Pero la ?medicina? econ?mica de llevar a los deudores a la pobreza y de forzar la venta de su dominio p?blico se ha convertido en una sabidur?a socialmente aceptada ense?ada en las actuales escuelas de gesti?n. Se pensar?a que despu?s de cincuenta a?os de programas de austeridad y de ventas de privatizaci?n para pagar malas deudas, el mundo habr?a aprendido bastante sobre las causas y las consecuencias.

La profesi?n bancaria decide deliberadamente ser ignorante. La ?Buena pr?ctica aceptada? est? apoyada por Premios Nobel de Econom?a para suministrar un manto de negabilidad plausible cuando los mercados son ?inesperadamente? vaciados y la nueva inversi?n disminuye como resultado de econom?as que se desangran en lo financiero al estilo medieval, mientras la riqueza es absorbida por la punta de la pir?mide econ?mica.

A mi amigo David Kelley le gusta citar el comentario sarc?stico de Molly Ivins: ?Es dif?cil convencer a la gente de que la est?s matando por su propio bien?. El intento de la UE de hacerlo no tuvo ?xito en Islandia. Como los islandeses, los manifestantes griegos est?n hasta la coronilla de docta ignorancia neoliberal de que la austeridad, el desempleo y los mercados en contracci?n son el camino hacia la prosperidad, no a m?s pobreza. Por lo tanto hay que preguntar ?qu? motiva a los bancos centrales a promover a administradores con estrechez de miras, que siguen las ?rdenes y la l?gica de un sistema que impone innecesarios sufrimientos y desperdicio, todo para continuar con la banal obsesi?n de que los bancos no deben perder dinero?

Hay que concluir que los nuevos planificadores centrales de la UE (?No es lo que Hayek dijo que era el Camino a la Servidumbre?) act?an como guerreros de clase al exigir que todas las p?rdidas sean sufridas por las econom?as al imponer la deflaci?n de la deuda y al permitir que los acreedores se apoderen de activos. Como si esto no empeorara el problema. Esta l?nea dura del BCE est? respaldada por el secretario del Tesoro de EE.UU., Geithner, evidentemente a fin de que las instituciones estadounidenses no pierdan sus apuestas en juegos de derivados que han emprendido.

Es una repetici?n de la intervenci?n de Geithner para impedir el alivio de la deuda irlandesa. El resultado es que entramos en un territorio absurdo en el cual el BCE y el Tesoro insisten en ?renegociaci?n voluntaria? sobre la base de que alg?n banco puede haber tomado un riesgo del tipo AIG al ofrecer seguro contra default o apuesta a que pueda hacerlo perder tanto dinero que ser?a necesario otro rescate. Es como si el juego financiero fuera econ?micamente necesario, no parte de Las Vegas. ?Por qu? les iba a importar un dracma a los griegos? Es un problema regulatorio entre bancos europeos. Pero para soslayarlo, el BCE dice a Grecia que venda sus derechos de agua y de alcantarillado, puertos, islas y otra infraestructura.

Esto vira hacia el teatro financiero del absurdo. Por cierto, algunos intereses especiales siempre se benefician del absurdo sist?mico, por banal que sea. Los mercados financieros siempre se han basado en que Grecia terminar? por hacer default. S?lo es cuesti?n de cu?ndo. Los bancos est?n aprovechando el tiempo para apoderarse de todo lo que pueden y pasar las p?rdidas al BCE, la UE y el FMI, instituciones ?p?blicas? que tienen m?s influencia que los acreedores privados. Por lo tanto los banqueros se convierten en patrocinadores de lo absurdo y de la econom?a chatarra lanzada tan irreflexivamente por los ejecutores, porristas por la banalidad del mal. No importa realmente si sus nombres son Trichet, Geithner o Papandreu. Solo son bultos emparentados sobre el calamar vampiro de las demandas de los acreedores.

Las multitudes griegas que se manifiestan frente al Parlamento en la Plaza Syntagma est?n suministrando su contraparte a la ?primavera ?rabe?. Pero en realidad, ?qu? pueden hacer, a falta de violencia, mientras la polic?a y los militares se ponen de parte del gobierno que por su parte se pone de parte de los acreedores extranjeros?

La t?ctica m?s efectiva es pedir un referendo nacional sobre si se aceptan los t?rminos de austeridad, aumentos de impuestos, recortes de los gastos p?blicos y privatizaciones del BCE. Es como el presidente de Islandia impidi? que la dirigencia socialdem?crata de su pa?s comprometiera la econom?a a pagos ruinosos (e innecesarios desde el punto de vista legal) ante las exigencias del Partido Laborista de Gordon Brown y de los holandeses para Icesave e incluso los rescates de Kaupthing.

La ?nica base legal para exigir el pago del rescate por la UE de bancos franceses y alemanes -y la exigencia del secretario del Tesoro de EE.UU., Tim Geithner, de que las deudas deben ser sacrosantas, no las vidas de los ciudadanos? es la aceptaci?n y aquiescencia p?blica de una pol?tica semejante. De otra manera la imposici?n de la deuda podr?a tratarse simplemente como un acto de guerra financiera.

Las econom?as nacionales tienen derecho a defenderse contra una agresi?n semejante. Los dirigentes populares pueden insistir en que, a falta de un referendo, se proponen elegir un programa pol?tico comprometido con la anulaci?n directa de la deuda. El derecho internacional proh?be que las naciones traten a sus propios ciudadanos de un modo diferente a los extranjeros, de modo que todas las deudas en categor?as espec?ficas deber?an anularse para crear una Tabula Rasa. (La Reforma Monetaria Alemana de 1947 impuesta por las Potencias Aliadas fue la Tabula Rasa m?s exitosa de los tiempos modernos. Liberar a la econom?a de la deuda [incluidas las reparaciones a Grecia por el descalabro de la Segunda Guerra Mundial] se convirti? en la base del milagro econ?mico alem?n.)

No se trata de la primera propuesta semejante para Grecia. Hacia finales del Siglo III a.de C., los reyes de Esparta, Agis y Cle?menes, presionaron por la cancelaci?n de una deuda, c?mo lo hizo Nabis despu?s de ellos. Plutarco cuenta la historia, y tambi?n explica el tr?gico defecto de esa pol?tica. Propietarios absentistas que hab?an pedido prestado para comprar bienes ra?ces respaldaron la cancelaci?n de la deuda, obteniendo un inmenso beneficio.

Ser?a mucho m?s el caso en la actualidad que en el pasado, cuando la gran masa de la deuda es deuda hipotecaria. Imaginad lo que una cancelaci?n de la deuda har?a a los Donald Trump de la econom?a ?habiendo adquirido propiedad con cr?dito con un m?nimo de inversi?n propia, ?debiendo repentinamente nada a los bancos! El objetivo de una reforma financiera-fiscal deber?a ser liberar la econom?a de gastos fijos financieros que son tecnol?gicamente innecesarios. Para evitar hacer un regalo a los propietarios absentistas, una cancelaci?n de la deuda tendr?a que combinarse con un impuesto a la renta econ?mica. El sector p?blico recibir?a el valor de arrendamiento de la tierra como su base fiscal.

Sucede que ?ste era el objetivo b?sico de los economistas del libre mercado del Siglo XIX: gravar la tierra y la naturaleza ?y los monopolios naturales? en lugar de gravar el trabajo y los bienes capitales. El objetivo era mantener para el p?blico lo que crean la naturaleza y la infraestructura p?blica. Hace un siglo se cre?a que los?monopolios como los que ahora tienen en la mira los privatizadores deber?an ser operados por el sector p?blico; o, si se dejaban en manos p?blicas, sus precios ser?an regulados para mantenerlos en l?nea con los costes reales de producci?n. En los casos en los que propietarios privados ya hab?an tomado posesi?n de la tierra, las minas o los monopolios, el ingreso de la renta de esos privilegios de propiedad ser?a totalmente gravado. Esto incluye el privilegio financiero del que gozan los bancos en la creaci?n de cr?dito.

El camino para reducir costes es reducir los ?malos? impuestos que aumentan el precio de producci?n, sobre todo los impuestos sobre la mano de obra y el capital, los impuestos a la venta y los impuestos al valor agregado. Al contrario, los impuestos a la renta recaudan el ?almuerzo gratuito? de la econom?a, y por lo tanto dejan menos disponibilidad para comprometerla con los bancos para ser capitalizada en servicio de la deuda en pr?stamos m?s elevados. Al transferir la carga tributaria griega de la mano de obra a la propiedad se reducir?a el precio de de suministro de mano de obra, y tambi?n el precio de la vivienda que est? aumentadndo debido a los cr?ditos bancarios.

Un cambio del impuesto sobre la tierra fue la propuesta primordial de reforma de los siglos XVIII y XIX, de los fisi?cratas y de Adam Smith hasta John Stuart Mill y los reformadores de la Era Progresista de EE.UU. El objetivo era liberar los mercados de las rentas hereditarias de la aristocracia terrateniente originadas en la conquista vikinga medieval. Esto liber? las econom?as del feudalismo, y mantuvo a raya los precios en relaci?n con los costes de producci?n socialmente necesarios.

Todo gobierno tiene el derecho de cobrar impuestos, mientras lo haga uniformemente a los propietarios del interior as? como a los propietarios extranjeros. Fuera de re-nacionalizar la tierra y la infraestructura la imposici?n completa de su renta econ?mica (pagos de acceso para lugares cuyo valor es creado por la naturaleza o por mejoras p?blicas) devolver?a a las autoridades griegas lo que los acreedores tratan de agarrar.

Esta cl?sica amenaza de los reformadores del Siglo XIX es la respuesta que los griegos pueden dar al Banco Central Europeo. Pueden recordar al resto del mundo que fue, despu?s de todo, el ideal de los mercados libres como fue expresado desde Adam Smith a John Stuart Mill en Inglaterra, y que fue la base de los gastos p?blicos, las agencias reguladoras y la pol?tica tributaria de EE.UU. durante su per?odo de ascenso.

Cu?n extra?o (y triste) es que el propio Partido Socialista que gobierna en Grecia, cuyo l?der dirige la Segunda Internacional, haya rechazado este programa centenario de reformas. No es comunismo. No es ni siquiera inherentemente revolucionario, o por lo menos no lo era cuando se formul?. Es socialismo del tipo reformista en el que culminaron dos siglos de econom?a pol?tica cl?sica.

Pero es el tipo de mercados libres contra el que lucha el BCE, respaldado por las estridentes exhortaciones del secretario del Tesoro Geithner de EE.UU. Obama no dice nada, deja en manos de bur?cratas de Wall Street la fijaci?n de la pol?tica econ?mica nacional. ?Est? mal? ?O es solo pasivo e indiferente? ?Representar?a una gran diferencia para el resultado final?

Resumiendo, los objetivos de la agresi?n financiera extranjera son los mismos que en la conquista militar: la tierra y el dominio p?blico. Pero las naciones tienen derecho a gravar el rendimiento de la renta adem?s del rendimiento de la inversi?n de capital. Contrariamente a las demandas de la UE de ?devaluaci?n interna? (recortes de salarios) como medio para reducir el precio de la mano de obra griega para hacerla m?s competitiva, la reducci?n de los niveles de vida no es el camino a seguir. Reduce la productividad de la mano de obra mientras erosiona el mercado interior, llevando a una espiral en deterioro de contracci?n econ?mica.

La necesidad de un referendo popular

Todo gobierno tiene derecho y por cierto la obligaci?n pol?tica de proteger su prosperidad y subsistencia a fin de mantener a su poblaci?n dentro del pa?s en lugar de conducirla a emigrar o a una posici?n de dependencia financiera de rentistas. En el coraz?n de la democracia econ?mica est? el principio de que ninguna naci?n soberana tiene la obligaci?n de renunciar a su dominio p?blico o a sus impuestos, y por ello a su prosperidad econ?mica y su subsistencia futura, ante los?extranjeros o en cualquier caso a una clase financiera interior. Por eso Islandia vot? ?no? en el referendo de la deuda. Su econom?a se est? recuperando.

Irlanda vot? ?s? y ahora enfrenta una nueva gran emigraci?n comparable con la que sobrevino despu?s de las emigraciones impulsadas por la pobreza y la hambruna de mediados del Siglo XIX. Si Grecia no fija un l?mite, ser? una victoria de la agresi?n financiera y fiscal que le impondr? la esclavitud por deudas.

Las finanzas se han convertido en el modo de guerra preferido del Siglo XXI. Su objetivo es apropiarse de la tierra y la infraestructura p?blica para sus propias elites del poder. El logro de este objetivo por medios financieros, imponiendo la esclavitud por deudas a poblaciones sometidas, evita el sacrificio de vidas de la potencia agresora, pero solo mientras los pa?ses deudores sometidos acepten voluntariamente su carga. Si no hay referendo, la econom?a nacional no se puede responsabilizar de pagar las deudas debidas incluso a acreedores ?preferidos?: el FMI y el BCE. Activos que se privatizan por insistencia de bancos extranjeros pueden ser re-nacionalizados. Y exactamente igual que las naciones atacadas militarmente pueden entablar un proceso legal, Grecia puede presentar una demanda por la devastaci?n causada por la austeridad, los empleos perdidos, la producci?n perdida, la poblaci?n perdida, la fuga de capitales.

La econom?a griega no recibir? los fondos de un ?rescate? del BCE. Los bancos recibir?n el dinero. Les gustar?a darle vuelco y volver a prest?rselo de nuevo a los compradores de la tierra, los monopolios y otras propiedades que dicen que Grecia debe privatizar. Los ingresos que cobren (indudablemente aumentando las tarifas al hacerlo, para cubrir el inter?s y otorgarse los usuales aumentos de salarios sobre propiedad privatizada) se pagar?n como intereses. ?No es como un tributo militar?

Margaret Thatcher sol?a decir ?No hay alternativa?. Pero evidentemente existe. Grecia puede optar por no participar en este despilfarro de activos y de privilegio econ?mico para los acreedores.

?Qu? dicen los colegas de Papandreu de la Internacional Socialista sobre los actuales acontecimientos en Grecia? Supongo que es evidente que la antigua Internacional Socialista est? muerta, dado el hecho que Papandreu es, despu?s de todo, su jefe. Lo que pasa hoy por socialismo es diametralmente opuesto de las reformas promovidas bajo su nombre hace un siglo, en la era anterior a la Primera Guerra Mundial. Los partidos socialdem?cratas y laboristas europeos de la actualidad han encabezado el camino de la privatizaci?n, de la financiarizaci?n de sus econom?as bajo condiciones que han bloqueado el crecimiento de los niveles de vida. El resultado promete ser un realineamiento pol?tico internacional.

La austeridad econ?mica no puede garantizar las demandas de los acreedores

El jueves por la tarde el Dow, que hab?a bajado 230 puntos, dio un salto al cierre para perder ?solo? 60 puntos, por los rumores de que Grecia hab?a aceptado el plan de austeridad del FMI. ?Pero qu? es Grecia? ?Es solo el gabinete? Ciertamente no todo el Parlamento. ?Habr? una votaci?n parlamentaria opuesta al inter?s p?blico, que acepte austeridad y privatizaci?n?

Solo un referendo puede comprometer al gobierno griego a pagar nuevas deudas impuestas bajo la austeridad. Solo un referendo puede impedir que propiedad que est? privatizada se re-nacionalice. Una transferencia semejante no es leg?tima seg?n ideas com?nmente aceptadas de democracia pol?tica y econ?mica. Y en todo caso, un impuesto?sobre la renta puede recuperar para la econom?a griega lo que los agresores financieros tratan de agarrar.

La historia est? llena de ejemplos instructivos. Oligarqu?as locales en la regi?n invitaron a Roma a atacar Esparta, y derroc? a los reyes y a su sucesor Nabis (quien puede haber sido real). La secuela es que Roma dirigi? un imperio olig?rquico, utilizando la violencia en el interior para asesinar a reformadores democr?ticos como los hermanos Gracchi despu?s de 133 A. de C., arrojando a la rep?blica a un siglo de guerra civil. Los intereses acreedores terminaron por estar en control total, y su propio ego?smo banal arroj? a la mitad occidental del Imperio Romano a una Edad Oscura econ?mica y social.

Esperemos que esta vez el resultado sea mejor. Ciertamente habr? luchas, pero m?s en la esfera financiera y fiscal que en la abiertamente militar. En ?ltima instancia la lucha s?lo se puede ganar si se comprenden la corrosiva din?mica de la ?magia del inter?s compuesto? y la necesidad social de subordinar los intereses de los acreedores a los de la econom?a ?real? en general. Pero para lograr esto, la propia teor?a econ?mica tiene que sacarse de su actual banalidad poscl?sica ?neoliberal?.

Michael Hudson es ex economista de Wall Street, distinguido profesor investigador de la Universidad de Missouri, en Kansas City, y autor de numerosos libros, entre ellos: ?Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire? (nueva edici?n, Pluto Press, 2002) y ?Trade, Development and Foreign Debt: A History of Theories of Polarization v. Convergence in the World Economy?. Puede contactarse con ?l en: [email protected]

Fuente: http://www.counterpunch.org/hudson06242011.html

rCR



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Tags: Hudson, Grecia, deuda, banco, socialismo, socialdemocracia, esclavitud

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