Martes, 12 de julio de 2011
El conglomerado period?stico no solo calumnia la causa palestina, tambi?n apoya la corrupci?n

Al-Jazeera

Traducido del ingl?s para Rebeli?n por Germ?n Leyens

Las escuchas de tel?fonos m?viles de familias brit?nicas que hab?an perdido a sus seres queridos por actos de violentos depravados sexuales, ?terroristas? inspirados por al-Qaida e insurgentes talibanes result? ser el punto clave que llev? al cierre del peri?dico dominical m?s popular de Gran Breta?a, The News of the World, publicado por primera vez en Londres en 1843 e impreso por ?ltima vez el domingo 9 de julio de 2011.

Para adoptar una frase hecha actual en los medios, el hackeo de esos tel?fonos en tiempos de profundo dolor familiar fue como veneno para el imperio medi?tico News International de Rupert Murdoch porque precisamente el apoyo a esas v?ctimas se encuentra en el centro de todas las estrategias pol?ticas de Murdoch. Como resultado, Murdoch se vio obligado a montar un ejercicio de limitaci?n de da?os de una escala sin precedentes en un esfuerzo por proteger su imperio medi?tico mundial contra las consecuencias.

Hugh Grant, famoso actor brit?nico convertido en periodista de investigaci?n, ?l mismo v?ctima de las escuchas telef?nicas de News Internacional fue el primero en reconocer la dimensi?n en la que la invasi?n de la privacidad de celebridades y pol?ticos era insignificante en comparaci?n con la imperdonable intrusi?n en las vidas de los que acababan de perder a un familiar. Grant tiene toda la raz?n, pero es un hecho que el que News of the World dominical ?como su hermano diario The Sun? se presenten como campeones de estas v?ctimas hizo que le saliera el tiro por la culata.

De hecho, la campa?a ?Sarah Law? que nombr? y avergonz? a ped?filos condenados despu?s del asesinato de Sarah Payne, de ocho a?os, fue dirigida personalmente por la lugarteniente, ahora asediada, de Murdoch, Rebekah Brooks. Cuando se vio enfrentada a cr?ticas de que la campa?a alentaba el "vigilantismo" y amenazaba el Estado de derecho, respondi? que ?no lamento ni un solo minuto la campa?a?. La misma sensibilidad bien afinada al sentir del p?blico llev? a The News of the World y a The Sun a lanzar y promover la popular obra ben?fica Help the Heroes que apoya a las tropas brit?nicas.

Reputaciones da?adas

Como estoy seguro de saber que el esc?ndalo de las escuchas telef?nicas de News International de Murdoch ser? ahora sometido al examen forense y a un amplio an?lisis, me preocupar? en su lugar del instrumental de trucos sucios de News of the World para ver qu? artes oscuras del negocio de los hackers modernos sehan utilizado contra partidarios de la causa palestina en los ?ltimos a?os. Al hacerlo, creo que me acercar? m?s al coraz?n de la pol?tica de Murdoch, un t?pico importante que es casi seguro que seguir? siendo tab? en cualquier investigaci?n oficial de la criminalidad e inmoralidad que ha engullido dram?ticamente el negocio de los medios en Gran Breta?a.

Creo que es especialmente revelador que se reflexione sobre el da?o hecho por periodistas de News Internacional a la reputaci?n de partidarios de los palestinos en una semana en la cual David Cameron se ha visto seriamente comprometido por su estrecha asociaci?n con el desacreditado ex editor del News of the World, Andy Coulson, pero no ha sido sometido a presi?n en el parlamento por mantener en la c?rcel sin buen motivo al destacado activista por la paz palestino Sheikh Raed Salah. Adem?s, no es por coincidencia que un pu?ado de pol?ticos brit?nicos que podr?an haber expresado alguna vez su preocupaci?n por el insensato arresto de Sheikh Salah han guardado silencio ante el continuo poder de la falta de sentido cr?tico hacia la pol?tica favorable a Israel que ha sido alimentada durante tanto tiempo por periodistas de Murdoch.

Como se?ala Samira Quraishy en un art?culo de Middle East Monitor, este silencio ha sido m?s conspicuo en el caso de destacados liberales democr?ticos, incluidos el l?der del partido Nick Clegg, Sarah Teather, Ed Davey y Simon Hughes. Tomemos el caso de Sarah Teather, antes de que llegara a ser subsecretaria del halc?n neoconservador amigo de Murdoch?Michael Gove, fue una franca partidaria de los palestinos. Su actual silencio ante la suerte de Sheikh Salah no es solo un tributo a la influencia intacta de Murdoch sobre la pol?tica de seguridad del gobierno. Tambi?n es una bofetada en la cara de tantos votantes que eligieron su nombre en la ?ltima elecci?n general con la idea err?nea de que mostrar?a una conducta consecuente dentro o fuera del gobierno.

T?cticas de difamaci?n

Como era de esperar, The Sun adopt? una t?ctica de difamaci?n suficientemente probada al yuxtaponer indignaci?n moral contra el ingreso sin problemas de Salah ?un supuesto ?predicador del odio?? a Gran Breta?a con una historia que no tiene nada que ver?en el hecho de que un dictamen de la Corte Europea de Derechos Humanos haya impedido a Gran Breta?a la deportaci?n ?de cientos de asesinos, ped?filos y violadores?. Esto sigue la misma f?rmula exitosa adoptada contra una amplia serie de palestinos y partidarios de los palestinos, especialmente musulmanes, como?el acad?mico Tariq Ramadan y Sheikh Yusef al Qaradawi. Bien sean los tabloides de nivel cultural bajo o sus hom?logos distinguidos en el Reino Unido, EE.UU. y Australia, todos los peri?dicos de Murdoch tienen una pol?tica consecuente de atacar y denigrar a partidarios activos de la causa palestina donde y cuando?pueden hacerlo.

Antes de considerar dos casos destacados en los cuales el instrumental de trucos sucios del periodista se ha utilizado contra defensores brit?nicos de la justicia en Palestina quisiera ilustrar primero la informaci?n cotidiana de News International en este terreno. T?picamente, solo d?as despu?s que unos terroristas inspirados o dirigidos por al-Qaida hicieron atentados con bombas en Londres en julio de 2005, The Sun explic? a sus lectores que esa atrocidad estaba vinculada a la resistencia palestina, vali?ndose de una visita planificada a Gran Breta?a del acad?mico Tariq Ramadan para justificar su argumento. Vale la pena destacar extractos de la primera plana de The Sun para recordarnos el estilo de prensa amarilla, desplegada con mucha eficacia, de?una estrategia global de apoyo a Israel que se disfraza como apoyo a Gran Breta?a y a Occidente:

?El acad?mico isl?mico extremista Tariq Ramadan, quien respalda los atentados suicidas, va a hablar en una conferencia en Londres financiada parcialmente por la polic?a.

??en nuestra capital atacada con bombas se le ofrece una plataforma para que hable mientras las v?ctimas de la peor atrocidad en Gran Breta?a esperan su entierro?.

?La polic?a debe evitar que suceda sin demora. Y el secretario del Interior, Charles Clarke, debe actuar r?pidamente para excluir al profesor Ramadan de nuestras costas?.

Cuentos de hackeos y soborno

Aparte de los ataques contra ?extremistas? espec?ficos como Ramadan, los tabloides de Murdoch estigmatizan regularmente a comunidades musulmanas en Gran Breta?a. Seg?n informaci?n publicada la semana pasada en el sexto aniversario de los atentados de Londres, News of the World y The Sun han contribuido a la creaci?n de ?comunidades sospechosas? mediante informaci?n que no distingue entre terroristas y las comunidades en las que viven.

Seg?n las ejemplares investigaciones continuas de The Guardian, las escuchas telef?nicas y las coimas a la polic?a parecen haber sido relativamente baratas e instrumentos frecuentemente utilizados para obtener informaci?n de noticias de todo tipo, pol?ticas o no. Es interesante, sin embargo, que cuando The News of the World quer?a ejercer m?xima presi?n sobre sus objetivos elegidos, recurr?a a una t?ctica m?s invasiva y m?s proactiva, el despliegue de investigadores clandestinos, sobre todo el tristemente c?lebre Jeque Falso, Mazheer Mahmood, en lo que se describe frecuentemente como operaciones ?encubiertas?.

Sin duda, el libro de Mahmood Confessions of a Fake Sheik [Confesiones de un falso jeque], publicado en 2008 por Harper Collins, es el tipo de evidencia menos confiable, pero por lo menos suministra un cierto testimonio convincente, aunque involuntario, sobre la motivaci?n pol?tica y las maquinaciones tras el despliegue clandestino contra dos destacados partidarios de los palestinos en el Reino Unido: el ex parlamentario del Partido Laborista y del Partido del Respeto, George Galloway y Mohammed Ali, director ejecutivo de Islam Channel TV en Londres.

Mahmood admite con arrepentimiento el fracaso de sus operaciones encubiertas tanto contra Galloway como contra Ali. Caracter?sticamente, cuando lleg? a conocer totalmente la operaci?n encubierta de News of the World, Galloway denunci? a Mahmood en el parlamento como ?agente provocador?. Subsiguientemente, no fue ninguna sorpresa cuando Galloway se sum? a la larga lista de objetivos de escuchas telef?nicas a las que News Internacional ofreci? grandes sumas de dinero en un intento de silenciarlos, una ambici?n poco probable en el caso de Galloway.

Apoyo a la corrupci?n

Lo que trataban de ocultar los tabloides de Murdoch era la realidad en el terreno. Su descripci?n de Galloway como apaciguador de terroristas result? ser muy desacertada en Londres, donde fue atacado dos veces por porristas de al-Qaida por persuadir exitosamente a j?venes musulmanes para que canalizaran su c?lera contra la pol?tica exterior brit?nica en Medio Oriente a trav?s de medios pol?ticos democr?ticos. No era una historia que correspondiera a los planes de Murdoch.

M?s revelador es el cr?dito que los periodistas de Murdoch dieron a dictadores corruptos ?como Ben Ali en T?nez y Mubarak en Egipto? que por suerte han sido depuestos y desacreditados. Las se?ales del inter?s personal de Murdoch en desacreditar a Mohamed Ali fueron evidentes cuando se consider? el papel del periodista Richard Kerbaj, quien fue transferido por Murdoch de The Australian a The Times en Londres ? no solo por sus contactos con corruptos reg?menes de seguridad en el Norte de ?frica y en Medio Oriente.

Basta con decir que?Kerbaj complement? el trabajo sucio de Mahmood por cuenta de The News of the World con su propia informaci?n supuestamente bien documentada para The Times. Gran parte del mismo tipo de sinergia se puede ver entre los comentarios elocuentes o ?anti-islamistas? de Dean Godson en The Times y las versiones beligerantes del mismo mensaje de Richard Littlejohn en las columnas que escribi? para The Sun.

En el caso de Ali, Mahmood recibi? claras instrucciones de que su v?ctima era un antiguo ?terrorista?, finalmente sobre la base desacreditada de un dictador corrupto. Si el Falso Jeque tuvo ?xito en su ataque contra Ali, se habr?a ofrecido indudablemente a los lectores de News of the World una descripci?n del ?terrorismo? de Ali que hiciera eco a la versi?n de Kerbaj, que ahora est? totalmente desacreditada.

Conservando su dignidad ante una provocaci?n semejante, Ali explica, escribiendo para Open Democracy, el impacto inesperado y ben?fico de la Primavera ?rabe en su caso:

Occidente habla de abusos de los derechos humanos y democratizaci?n de Medio Oriente, y sin embargo hace caso omiso de los m?todos represivos y antidemocr?ticos utilizados por Ben Ali (en T?nez). Los dirigentes occidentales lo apoyaron, en la creencia de que era un aliado inquebrantable en la guerra contra el terrorismo y contra el extremismo islamista.

Dadas las circunstancias, Ali, quien cuando era joven, fue torturado por el r?gimen de Ben Ali, podr?a haber dirigido sus palabras a Murdoch as? como a los dirigentes occidentales.

Hablando de algo menos serio, y de nuevo sin quererlo, el libro de Mahmood revela debilidades en su oficio que podr?an sugerir que estuviera buscando un empleo m?s convencional. En algo m?s serio, hubo una falla profesional similar del corrupto investigador Glenn Mulcaire, empleado por News of the World, que lo llev? a borrar mensajes de voz en un tel?fono m?vil perteneciente a la adolescente asesinada Milly Dowler y dej?, al hacerlo, una pista de audio que suministr? el disparador de la peor semana en la historia del imperio medi?tico global de Murdoch.

Por ello vale la pena se?alar que la planificaci?n de detalladas operaciones encubiertas contra partidarios de los palestinos, como Galloway y Ali, no llev? a que Rupert Murdoch perdiera un minuto de sue?o, ni siquiera ahora. Al contrario, sigue siendo muy pertinente para el periodismo pol?tico que ha fomentado.

El doctor Robert Lambert es codirector del European Muslim Research Centre en la Universidad de Exeter, profesor en el Centro de Estudio del Terrorismo y de la Violencia Pol?tica en la Universidad de St Andrews y autor de Countering al-Qaeda in London que ser? publicado por Hurst en septiembre de 2011.

Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/07/201171183550718371.html

rCR


Tags: Murdoch, trucos, News of the World

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