Viernes, 22 de julio de 2011

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En Cuba se viven tiempos de estrecheces econ?micas pero a la vez de esperanzas, estas ?ltimas basadas sobre todo en la forma directa con que se est?n abordando los problemas y siempre ese es el primer paso para resolverlos.

Es verdad tambi?n que a veces el entusiasmo lleva a algunos a descubrir el "agua tibia" y entonces es preciso poner las cosas en su justo lugar para no confundir logros recientes con manquedades que hace rato no tienen raz?n de ser.

Hace unos d?as escuch? a una persona decir con frenes? ante un grupo de colegas que en este pa?s ya se pod?a discrepar y lo planteaba como si fuera algo bueno, una conquista o simplemente una concesi?n a los dem?s.

El suceso visto as? carece de notoriedad alguna y no es m?s que un ejemplo de cierta moda de reconocer circunstancias y estilos de actuar que, si bien son totalmente naturales y hasta loables, estaban enquistados en el mosaico social cubano.

Por ejemplo, al fin se reconoce que hay que ir, o mejor volver, a ciertas ra?ces esenciales que se extraviaron de nuestro sistema educativo, que no podemos gastar m?s que lo que producimos, que en la tierra est? nuestra mayor riqueza y fortaleza econ?mica, que los beneficios humanos del socialismo solo tienen coto en los haberes contables y por eso tienen que ser racionales y hasta que... se puede discrepar.

Menudo "descubrimiento" ese ?ltimo y merece una reflexi?n.

Es cierto que para algunos funcionarios la discrepancia era, y es, sin?nimo de falta de unidad, inmadurez, debilidad ideol?gica o, en el mejor de los casos, confusi?n ante un suceso o proceso determinado.

Claro, a nadie se le ocurre decir en p?blico, y mucho menos en la prensa, que no se puede discrepar porque eso atenta contra uno de los principios b?sicos de nuestra democracia socialista; si bien en la pr?ctica, algunos "compa?eros" ejercen sus funciones acallando de una forma u otra cualquier criterio adverso o diverso al suyo.

Para ellos, la unanimidad o la "inmensa mayor?a", es el campus social adecuado para tomar acuerdos y llevar adelante los procedimientos que, seg?n opinan, son siempre m?s eficaces si se encarrilan sobre sus ideas y estilos de actuar.

Muchas veces usted los ve abrogarse el derecho de hablar por los dem?s con el conocido San Benito de que "interpreto el sentir de mis compa?eros cuando digo que..." y ah? van sus puntos de vista e ideas vestidas del camuflaje del consenso virtual que le otorga una posici?n determinada.

Hay otra forma m?s sutil de no aceptar la discrepancia y es precisamente... acept?ndola, pero de dientes para afuera, a flor de piel. Aqu? solo se le tolera en su expresi?n enunciativa y no como catalizador en la confrontaci?n de ideas de donde saldr?n las mejores que ayuden a llevar adelante los prop?sitos que tengamos.

Hay otras modalidades y algunas hasta forman estereotipos... Usted tiene raz?n compa?ero pero vamos a analizarlo... y ah? vienen las atenuantes para que su discrepancia no progrese o simplemente se quede solo en la formulaci?n porque seg?n ellos es que no est?n creadas las condiciones para... , los factores tales o m?s cuales deben pronunciarse primero..., usted tiene raz?n pero debemos atenernos a las indicaciones superiores..., y uno, que en el sector de la prensa subsiste, cada vez con menos regularidad pero de vez en cuando asoma la cabeza: no podemos darle armas al enemigo y ese asunto es mejor ventilarlo internamente porque si lo publicamos puede generar temor, inseguridad y desconfianza en... y ah? va la censura incluso de los que no tienen facultades para ello.

Otro slogan muy usado contra el derecho de disentir, es que la discrepancia hay que hacerla en tiempo, lugar y forma... es decir cuando a algunos les parezca bien o convenga.
Claro que se debe discrepar adecuadamente pero no se puede perder el don de la oportunidad, pues a tiempo de ella puedan salir soluciones eficaces y siempre ser? mejor antes de que despu?s de. Cuando ya no hay soluci?n la discrepancia queda como un mero ejercicio te?rico, hueco, yermo.

Aunque la discrepancia est? reconocida como derecho, deber y necesidad en todos los documentos rectores de nuestra sociedad, desde la constituci?n hasta en los estatutos de muchas organizaciones, esta no se traduce a estilo en el actuar de muchos funcionarios.

Lo que realmente necesitamos es reconocer y promover la discrepancia responsable, que es preciso y hasta esencial discrepar y no exagero si digo que no es revolucionario quien no discrepa cuando siente que disiente de algo que se le propone porque la eterna y total anuencia es prima hermana de la doble moral, del oportunismo, del conformismo y de la aduloner?a que tanto le gusta a algunos.

Hace unos a?os Fidel Castro dijo algo sencillo pero muy oportuno y aleccionador: "Revoluci?n es sentido del momento hist?rico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas;... es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ?mbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio;... es no mentir jam?s ni violar principios ?ticos..."

?Que es una revoluci?n si no una discrepancia con el estado de cosas anterior? Y toda revoluci?n verdadera es siempre un proceso inacabado, por lo tanto: hay que discrepar de aquello de lo que realmente divergimos aun cuando estemos equivocados porque para eso tambi?n sirve la discrepancia: para esclarecer y desnudar errores, mostrar carencias y conceptos errados pero siempre perfectibles.

La discrepancia muchas veces es dolorosa pero no por ello menos sana, como el bistur? que corta los tejidos putrefactos del inmovilismo, la doble moral, el conformismo y la mediocridad, esos comportamientos que traban el rebrote de la sangre fresca con la que se oxigena el tejido social que da continuidad a la revoluci?n.

De las mejores y aut?nticas discrepancias siempre han salido excelentes soluciones y en la historia de Cuba hay ejemplos emblem?ticos.

Las que hubo entre C?spedes y Agramonte no los llevaron a cejar en el empe?o de liberar a Cuba del coloniaje espa?ol y en ello les fue la vida. Maceo, G?mez y Mart? no siempre coincidieron en cuanto a la forma de conducir la "guerra necesaria" por la independencia, lo que no les impidi? entregarle a la causa sus mejores empe?os y todos ellos son h?roes eternos de la patria.

Abogo por la discrepancia desde la pertenencia ideol?gica pues bien ejercida, es una de las mejores actitudes de los revolucionarios porque entre ellos la discrepancia no da cabida a la indisciplina ni a la apat?a.

Las mejores herramientas para discrepar son la honestidad y el argumento, el respeto por la opini?n ajena pero tambi?n la valent?a y la constancia.

Quien cree, persevera y aporta a esa unidad que tanto necesitamos y que solo ser? real cuando la fecunde esa diversidad de los que seguimos creyendo en el caudal de humanismo de este proyecto social imperfecto pero mejor.

En su tiempo grandes personalidades acu?aron su apego a la honestidad y utilidad de la discrepancia y lo hicieron en su estilo y circunstancia. As? el gran poeta hind? Rabindranat Tagore dijo que ""si cierras la puerta a todos los errores, la verdad tambi?n se quedar? afuera", "El hombre honrado no mira de que lado se vive mejor sino de que lado est? el deber..." , dec?a Jos? Mart?, "el acto m?s revolucionario es decir lo que uno piensa", dijo en cierta ocasi?n la gran polemista y socialista alemana Rosa Luxemburgo mientras que el propio Fidel Castro sentenci? a inicios de la revoluci?n: "no le decimos al pueblo cree, le decimos lee..."

M?s vale una discrepancia errada que una aprobaci?n taimada. La primera es un derecho de los que aman y fundan, al decir de Mart?; la segunda puede ser hija de la falsa unanimidad que es uno de los rostros de la complacencia est?ril.

M?s seguro y fecundo es un remolino de ideas bullendo espumosas como las aguas de un r?o vigoroso que el remanso tranquilo y d?cil que esconde en su apacible belleza la inercia que lo convierte en pantano.

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: discrepar, revolucionario, socialismo, reflexión, consenso, Fidel Castro, documentos

Publicado por blasapisguncuevas @ 17:51  | Socialismos
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