Domingo, 14 de agosto de 2011


Por primera vez, a cien a?os de fundada por Sigmund Freud, la semana pasada se desarroll? en M?xico el congreso de la Asociaci?n Psicoanal?tica Internacional (la edici?n 47). Dos mil 500 integrantes de casi todas las asociaciones sicoanal?ticas del mundo se dieron cita en el World Trade Center para debatir los conceptos de siempre: la sexualidad, los sue?os y el inconsciente.

Entre las m?ltiples actividades, como trabajos, mesas redondas y conferencias magistrales, al tratar de sintetizar lo acontecido en tres d?as de trabajos intensos, ven?a a mi mente el t?tulo de dos libros de Elizabeth Roudinesco, ?Por qu? el psicoan?lisis? y La familia en desorden. Ambos temas estaban presentes en mi reflexi?n, ya que si pensamos que en realidad tanto el sicoan?lisis como cada proceso anal?tico en particular empieza por una pregunta, una duda existencial, un enigma que se pretende elucidar, una escritura que pretende ser descifrada, algo que propugna por acceder a un significado o que apunta a una posible traducci?n.

El tema resulta de una vigencia insoslayable en momentos en que las ciencias duras se disputan la primac?a (?incuestionable?) de la psique humana y pretenden explicar y aliviar el dolor y las vicisitudes de la persona en funci?n de fallas o deficiencias en sustancias qu?micas intracerebrales, pareciendo hacer a un lado la constituci?n y determinaci?n biosicosocial del individuo.

La sicoanalista e historiadora francesa apunta al centro del problema con una amplia visi?n que incluye aspectos sicodin?micos y sicosociales que resultan determinantes en estos momentos. Rudinesco nos dice: ?el sufrimiento s?quico se manifiesta hoy bajo la forma de la depresi?n. Herido en cuerpo y alma por ese extra?o s?ndrome donde se mezclan tristeza y apat?a, b?squeda de identidad, culto de s? mismo y violencia incontrolable, el hombre depresivo ya no cree en la validez de ninguna terapia. No obstante, antes de rechazar todos los tratamientos busca desesperadamente vencer el vac?o de su deseo, sin tomarse tiempo para reflexionar acerca del origen de su desdicha. El ilusorio discurso emancipatorio de la sociedad actual que pregonando la supuesta libertad e igualdad acent?a las diferencias. ?La era de la individualidad sustituy? la de la subjetividad, d?ndose a s? mismo la ilusi?n de una libertad sin coacci?n, una independencia sin deseo y una historicidad sin historia. El hombre de hoy devino lo contrario de un sujeto (?) Es la inexistencia del sujeto la que determina no s?lo las prescripciones sicofarmacol?gicas actuales, sino tambi?n las conductas ligadas al sufrimiento s?quico?, as?, ante el sentimiento de vac?o busca entre la medicina tradicional y las m?ltiples sicoterapias alivio a la angustia existencial, perdi?ndose en un laberinto sin br?jula.

Todo esto en la ?poca en que los cambios sociales traen convulsionando al mundo. Durante siglos, la familia occidental estuvo basada en la figura del padre como dios soberano. Con el advenimiento de la burgues?a, el padre devino patriarca. La familia burguesa exalt? el matrimonio por amor y la maternidad. Esta revoluci?n de la afectividad dio a la mujer y a su sexualidad un lugar privilegiado. Con la contracepci?n comenz? a tener control sobre su cuerpo y a cuestionar el poder patriarcal. La irrupci?n de lo femenino y la degradaci?n de la figura del padre, teorizados por Freud mediante las historias de Edipo y Hamlet, marcaron el inicio del proceso de emancipaci?n de las mujeres. A ellas les siguieron otras minor?as, los ni?os, los homosexuales, los marginados. ?Si la mujer controla la reproducci?n, si los homosexuales pueden engendrar hijos, ?qu? pasar? con la figura del padre? ?Asistiremos a la omnipotencia de lo materno? ?Sobrevivir? la familia a estos nuevos des?rdenes? La pensadora francesa, en su libro La familia en desorden, sostiene: El destino del ser humano no se confina a su corporeidad, lo traspasa y lo trasciende, no se limita a su ser biol?gico. El ser es traza, huella, escritura y borramiento a la vez, afirmaba Jaques Derrida. O como se?ala Artaud: la conciencia humana tiene derecho a hacerse preguntas hasta esa interrogaci?n extrema en la que ya no hay conciencia ni pregunta sino una llama inenarrable, ?nica, que brota del esp?ritu.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/08/12/opinion/a06a1cul


Tags: freud, psicoanálisis, mujeres, homosexuales, medicina, tradicional, constitución

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