Martes, 10 de enero de 2012

Geopolítica en el Estrecho de Ormuz: ¿Mahdi Darius Nazemroaya
Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Tras años de amenazas por parte de EEUU, Irán está adoptando una serie de medidas que sugieren que está dispuesto a cerrar el Estrecho de Ormuz y que puede hacerlo. El 24 de diciembre de 2011, Irán inició sus maniobras militares Velayat-90 en el Estrecho de Ormuz y sus alrededores, que se extienden desde el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán (Mar de Omán) al Golfo de Adén y el Mar Arábigo.

Desde que esas maniobras tuvieron lugar, se ha ido produciendo una escalada bélica verbal entre Washington y Teherán. Sin embargo, Nada de lo que la Administración Obama o el Pentágono han dicho o hecho hasta ahora ha impedido que Teherán continúe con sus ejercicios navales.

La naturaleza geopolítica del Estrecho de Ormuz

Además del hecho de que es un punto vital de tránsito de los recursos energéticos globales y un cuello de botella estratégico, acerca del Estrecho de Ormuz y de su relación respecto a Irán es preciso abordar dos cuestiones adicionales. La primera se refiere a la geografía del Estrecho de Ormujz. La segunda tiene que ver con el papel de Irán en cuanto a la co-gestión del estratégico estrecho de acuerdo con el derecho internacional y sus derechos nacionales de soberanía.

El tráfico marítimo que atraviesa el Estrecho de Ormuz ha estado siempre en contacto con las fuerzas navales iraníes, que están compuestas mayoritariamente por la Fuerza Regular de la Marina iraní y la Marina de la Guardia Revolucionaria iraní. De hecho, las fuerzas navales iraníes controlan y vigilan el Estrecho de Ormuz junto con el Sultanato de Omán a través del enclave omaní de Musandam. Y más importante aún, todo el tráfico marítimo que atraviesa el Estrecho de Ormuz, incluida la Marina de EEUU, debe navegar a través de aguas territoriales iraníes. Casi todas las entradas al Golfo Pérsico se hacen a través de las aguas iraníes y casi todas las salidas a través de las aguas omaníes.

Irán permite que todos los barcos extranjeros utilicen con buena fe sus aguas territoriales y sobre la base de la Parte III de la Convención de las Naciones Unidas de las disposiciones de paso de tránsito marítimo contemplado por el Derecho del Mar que estipula que los navíos son libres de navegar a través del Estrecho Marítimo y otras formaciones similares de agua sobre la base de una navegación rápida y continua entre un puerto abierto y alta mar. Aunque Teherán normalmente sigue las prácticas de navegación recogidas en el Derecho del Mar, no está legalmente vinculado a ellas. Al igual que Washington, Teherán firmó este tratado internacional, pero no lo ratificó nunca.

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Tensiones irano-estadounidenses en el Golfo Pérsico

En recientes desarrollos, el Majlis iraní (parlamento) está volviendo a valor el uso de las aguas iraníes en el Estrecho de Ormuz por parte de los navíos extranjeros.

Y se están proponiendo una serie de leyes que bloqueen que cualquier barco de guerra extranjera pueda utilizar las aguas territoriales iraníes para navegar a través del Estrecho de Ormuz sin permiso iraní, el Comité de Política Exterior y de Seguridad Nacional del parlamento está actualmente estudiando la legislación que pueda establecer una postura oficial iraní. Ésta dependería de los intereses estratégicos y de la seguridad nacional de Irán [1].

El 30 de diciembre de 2011, el portaviones John C. Stennis de EEUU pasó a través de la zona donde Irán realizaba sus maniobras navales. El comandante de las fuerzas regulares iraníes, el general de división Ataollah Salehi, aconsejó al USS John C. Stennis y a otros navíos de la marina estadunidense que no volvieran al Golfo Pérsico mientras Irán realizaba sus ejercicios, diciendo que Irán no acostumbra a repetir una advertencia dos veces [2]. Poco después de la severa advertencia iraní a Washington, el secretario de prensa del Pentágono respondió diciendo a través de un comunicado: “Nadie en este gobierno busca una confrontación [con Irán] acerca del Estrecho de Ormuz. Es importante que rebajemos la temperatura” [3].

En un escenario real de conflicto militar con Irán, es muy probable que los portaviones de EEUU actuaran desde fuera del Golfo Pérsico y desde el sur del Golfo de Omán y el Mar Arábigo. A menos que el sistema de misiles que Washington está desarrollando en los petro-reinos del sur del Golfo Pérsico sea operativo, no es probable que se produzca un gran despliegue de grandes buques de guerra estadounidenses en el Golfo Pérsico. Y las razones tienen que ver con las realidades geográficas y las capacidades defensivas de Irán.

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La geografía va contra el Pentágono: la fuerza naval estadounidense tiene sus límites en el Golfo Pérsico.

 La fuerza naval estadounidense, que incluye la Marina y la Guardia Costera de EEUU, tiene primacía sobre todas las demás fuerzas marítimas y marinas del mundo. Sus capacidades oceánicas o en mares profundos no tienen parangón con ninguna otra potencia naval. Pero primacía no significa invencibilidad. Y las fuerzas navales estadounidenses son sin embargo vulnerables en el Estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico.

A pesar de su poderío y fuerza, la geografía trabaja literalmente contra el poder naval de EEUU en el Estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico. La relativa estrechez del Golfo Pérsico lo convierte casi en un canal, al menos en un contexto estratégico y militar. Hablando en sentido figurado, los portaviones y buques de guerra de EEUU se hallan confinados en aguas estrechas o encerrados dentro de las aguas costeras del Golfo Pérsico [véase mapa arriba].

Ahí es donde las capacidades de misiles avanzados del ejército iraní entran en juego. El arsenal de torpedos y misiles iraníes harían un trabajo rápido con los activos navales estadounidenses en las aguas del Golfo Pérsico donde los navíos estadounidenses se verían constreñidos. Por esta razón es por lo que EEUU ha estado muy ocupado creando un sistema escudo de misiles en el Golfo Pérsico en los últimos años en los países del Consejo de Cooperación del Golfo.

En el Golfo Pérsico, incluso las pequeñas lanchas de patrulla iraníes, que parecen algo lamentable e insignificante contra un portaviones o un destructor estadounidense, suponen una amenaza para los buques de guerra de EEUU. Las apariencias pueden engañar; esas lanchas de patrulla iraníes pueden fácilmente lanzar una descarga de misiles que podrían dañar gravemente y eficazmente hundir a grandes buques de guerra estadounidenses. Las pequeñas patrulleras son casi apenas detectables y difíciles de acertar.

Las fuerzas iraníes podrían también atacar las capacidades navales estadounidenses lanzando simplemente ataques de misiles desde tierra iraní en la costa norte del Goflo Pérsico. Incuso en 2008, el Instituto Washington para la Política de Oriente Próximo reconoció la amenaza de las baterías móviles costeras de misiles de Irán, de los misiles anti-buque y de los barcos pequeños dotados de misiles [4]. Otros activos iraníes, como aviones teledirigidos, aerodeslizadores, minas, equipos de buzos y mini-submarinos podrían también utilizarse en una guerra naval asimétrica contra la V Flota de EEUU.

Incluso los propios simulacros de guerra del Pentágono han mostrado que una guerra en el Golfo Pérsico con Irán podría suponer un desastre para EEUU y su ejército. Un ejemplo clave está en el juego bélico Millennium Challenge 2002 (MC02) en el Goflo Pérsico, que se llevó a cabo desde el 24 de julio al 15 de agosto de 2002 y que necesitó casi de dos años de preparativos. Esta gigantesca maniobra fue uno de los mayores y más caros juegos de guerra jamás desplegados por el Pentágono. Millennium Challenge 2002 se celebró poco después de que el Pentágono decidiera que continuaría con el impulso de la guerra en Afganistán atacando Iraq, Somalia, Sudán, Libia, el Líbano, Siria, rematándolo todo con el gran premio de Irán en una amplia campaña bélica que asegurara la primacía de EEUU en el nuevo milenio.

Una vez terminado el Millennium Challenge 2002, el juego bélico se presentó “oficialmente” como un simulacro de guerra contra Iraq bajo el gobierno del presidente de Sadam Husein, pero actualmente esos juegos bélicos se refieren a Irán [5]



After Millennium Challenge 2002 was finished, the war game was “officially” presented as a simulation of a war against Iraq under the rule of President Saddam Hussein, but in actuality these war games pertained to Iran.[5] The U.S. had already made assessments for the upcoming Anglo-American invasion of Iraq. Moreover, Iraq had no naval capabilities that would merit such large-scale use of the U.S. Navy.

Millennium Challenge 2002 was conducted to simulate a war with Iran, which was codenamed “Red” and referred to an unknown Middle Eastern rogue enemy state in the Persian Gulf. Other than Iran, no other country could meet the perimeters and characteristics of “Red” and its military forces, from the patrol boats to the motorcycle units. The war simulation took place because Washington was planning on attacking Iran soon after invading Iraq in 2003.

The scenario in the 2002 war game started with the U.S., codenamed “Blue,” giving Iran a one-day ultimatum to surrender in the year 2007. The war game’s date of 2007 would chronologically correspond to U.S. plans to attack Iran after the Israeli attack on Lebanon in 2006, which was to extend, according to military plans, into a broader war against Syria. The war against Lebanon, however, did not go as planned and the U.S. and Israel realized that if Hezbollah could challenge them in Lebanon then an expanded war with Syria and Iran would be a disaster.

In Millennium Challenge 2002’s war scenario, Iran would react to U.S. aggression by launching a massive barrage of missiles that would overwhelm the U.S. and destroy sixteen U.S. naval vessels – an aircraft carrier, ten cruisers, and five amphibious ships. It is estimated that if this had happened in real war theater context, more than 20,000 U.S. servicemen would have been killed in the first day following the attack. [6]

Next, Iran would send its small patrol boats – the ones that look insignificant in comparison to the U.S.S. John C. Stennis and other large U.S. warships – to overwhelm the remainder of the Pentagon’s naval forces in the Persian Gulf, which would result in the damaging and sinking of most of the U.S. Fifth Fleet and the defeat of the United States. After the U.S. defeat, the war games were started over again, but “Red” (Iran) had to operate under the assumption of handicaps and shortcomings, so that U.S. forces would be allowed to emerge victorious from the drill. [7] This outcome of the war games obviated the fact that the U.S. would have been overwhelmed in the context of a real conventional war with Iran in the Persian Gulf.

Hence, the formidable naval power of Washington is handicapped both by geography as well as Iranian military capabilities when it comes to fighting in the Persian Gulf or even in much of the Gulf of Oman. Without open waters, like in the Indian Ocean or the Pacific Ocean, the U.S. will have to fight under significantly reduced response times and, more importantly, will not be able to fight from a stand-off (militarily safe) distance. Thus, entire tool boxes of U.S. naval defensive systems, which were designed for combat in open waters using stand-off ranges, are rendered unpractical in the Persian Gulf.

Making the Strait of Hormuz Redundant to Weaken Iran? The entire world knows the importance of the Strait of Hormuz and Washington and its allies are very well aware that the Iranians can militarily close it for a significant period of time. This is why the U.S. has been working with the GCC countries – Saudi Arabia, Qatar, Bahrain, Kuwait, Oman, and the U.A.E. – to re-route their oil through pipelines bypassing the Strait of Hormuz and channelling GCC oil directly to the Indian Ocean, Red Sea, or Mediterranean Sea. Washington has also been pushing Iraq to seek alternative routes in talks with Turkey, Jordan, and Saudi Arabia.

Both Israel and Turkey have also been very interested in this strategic project. Ankara has had discussions with Qatar about setting up an oil terminal that would reach Turkey via Iraq. The Turkish government has attempted to get Iraq to link its southern oil fields, like Iraq’s northern oil fields, to the transit routes running through Turkey. This is all tied to Turkey’s visions of being an energy corridor and important lynchpin of transit.

The aims of re-routing oil away from the Persian Gulf would remove an important element of strategic leverage Iran has against Washington and its allies. It would effectively reduce the importance of the Strait of Hormuz. It could very well be a prerequisite to war preparations and a war led by the United States against Tehran and its allies.

It is within this framework that the Abu Dhabi Crude Oil Pipeline or the Hashan-Fujairah Oil Pipeline is being fostered by the United Arab Emirates to bypass the maritime route in the Persian Gulf going through the Strait of Hormuz. The project design was put together in 2006, the contract was issued in 2007, and construction was started in 2008. [8] This pipeline goes straight from Abdu Dhabi to the port of Fujairah on the shore of the Gulf of Oman in the Arabian Sea.

In other words, it will give oil exports from the U.A.E. direct access to the Indian Ocean. It has openly been presented as a means to ensure energy security by bypassing Hormuz and attempting to avoid the Iranian military. Along with the construction of this pipeline, the erection of a strategic oil reservoir at Fujairah was also envisaged to also maintain the flow of oil to the international market should the Persian Gulf be closed off. [9]

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Aside from the Petroline (East-West Saudi Pipeline), Saudi Arabia has also been looking at alternative transit routes and examining the ports of it southern neighbours in the Arabian Peninsula, Oman and Yemen. The Yemenite port of Mukalla on the shores of the Gulf of Aden has been of particular interest to Riyadh. In 2007, Israeli sources reported with some fanfare that a pipeline project was in the works that would connect the Saudi oil fields with Fujairah in the U.A.E., Muscat in Oman, and finally to Mukalla in Yemen. The reopening of the Iraq-Saudi Arabia Pipeline (IPSA), which was ironically built by Saddam Hussein to avoid the Strait of Hormuz and Iran, has also been a subject of discussion for the Saudis with the Iraqi government in Baghdad.

If Syria and Lebanon were converted into Washington’s clients, then the defunct Trans-Arabian Pipeline (Tapline) could also be reactivated, along with other alternative routes going from the Arabian Peninsula to the coast of the Mediterranean Sea via the Levant. Chronologically, this would also fit into Washington’s efforts to overrun Lebanon and Syria in an attempt to isolate Iran before any possible showdown with Tehran.

The Iranian Velayat-90 naval drills, which extended in close proximity to the entrance of the Red Sea in the Gulf of Aden off the territorial waters of Yemen, also took place in the Gulf of Oman facing the coast of Oman and the eastern shores of the United Arab Emirates. Amongst other things, Velayat-90 should be understood as a signal that Tehran is ready to operate outside of the Persian Gulf and can even strike or block the pipelines trying to bypass the Strait of Hormuz.

Geography again is on Iran’s side in this case too. Bypassing the Strait of Hormuz still does not change the fact that most of the oil fields belonging to GCC countries are located in the Persian Gulf or near its shores, which means they are all situated within close proximity to Iran and therefore within Iranian striking distance. Like in the case of the Hashan-Fujairah Pipeline, the Iranians could easily disable the flow of oil from the point of origin. Tehran could launch missile and aerial attacks or deploy its ground, sea, air, and amphibious forces into these areas as well. It does not necessarily need to block the Strait of Hormuz; after all preventing the flow of energy is the main purpose of the Iranian threats.

The American-Iranian Cold War

Washington has been on the offensive against Iran using all means at its disposal. The tensions over the Strait of Hormuz and in the Persian Gulf are just one front in a dangerous multi-front regional cold war between Tehran and Washington in the broader Middle East. Since 2001, the Pentagon has also been restructuring its military to wage unconventional wars with enemies like Iran. [10] Nonetheless, geography has always worked against the Pentagon and the U.S. has not found a solution for its naval dilemma in the Persian Gulf. Instead of a conventional war, Washington has had to resort to waging a covert, economic, and diplomatic war against Iran.

 Notas:

[1] Fars News Agency, “Foreign Warships Will Need Iran’s Permission to Pass through Strait of Hormuz,” 4 enero 2011.

[2] Fars News Agency, “Iran Warns US against Sending Back Aircraft Carrier to Persian Gulf,” 4 enero 2011.

[3] Parisa Hafezi, “Iran threatens U.S Navy as sanctions hit economy,” Reuters, 4 enero 2012.

[4] Fariborz Haghshenass, “Iran’s Asymmetric Naval Warfare,” Policy Focus, nº 87 (Washington, D.C.: Washington Institute for Near Eastern Policy, septiembre 2010).

[5] Julian Borger, “Wake-up call,” The Guardian, 6 septiembre 2002.

[6] Neil R. McCown, Developing Intuitive Decision-Making In Modern Military Leadership (Newport, R.I.: Naval War College, 27 octubre 2010), p.9.

[7] Sean D. Naylor, “War games rigged? General says Millennium Challenge ‘02 ‘was almost entirely scripted,’” Army Times, 6 abril 2002.

[8] Himendra Mohan Kumar, “Fujairah poised to be become oil export hub,” Gulf News, 12 junio 2011.

[9] Ibid.

[10] John Arquilla, “The New Rules of War,” Foreign Policy, 178 (Marzo-Abril, 2010): pp. 60-67.

Mahdi Darius Nazemroaya is a Sociologist and award-winning author. He is a Research Associate at the Centre for Research on Globalization (CRG), Montreal. He specializes on the Middle East and Central Asia. He has been a contributor and guest discussing the broader Middle East on numerous programs and international networks such as Al Jazeera, Press TV and Russia Today. Nazemroaya was also a witness to the "Arab Spring" in action in North Africa. While on the ground in Libya during the NATO bombing campaign, he reported out of Tripoli for several media outlets. He sent key field dispatches from Libya for Global Research and was Special Correspondent for Pacifica's syndicated investigative program Flashpoints, broadcast out of Berkeley, California. His writings have been published in more than ten languages. He also writes for the Strategic Culture Foundation (SCF) in Moscow, Russia.

http://globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=28516


Tags: estrecho Ormuz, portaaviones, marina, Golfo Pérsico, Irán, misiles

Publicado por blasapisguncuevas @ 9:22
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