Domingo, 15 de enero de 2012

El viaje del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad a Latinoamérica y complots a todo pasto
“Ahmadineyad piensa en un califato latinoamericano”

Al-Jazeera

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

En septiembre de 2007, el columnista del Miami Herald Andres Oppenheimer escribió:

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad debe amar los trópicos. Ha pasado más tiempo en Latinoamérica que el presidente Bush en los últimos 12 meses.

Si se considera que el nombre del ex presidente de EE.UU. nunca fue asociado con una tradición de viaje internacional, no es un cálculo demasiado sorprendente.

Fue reiterado, sin embargo, en una investigación de 2009 por Ely Karmon del Instituto Internacional de Contraterrorismo en Herzliya, Israel, quien además advirtió que se enseña farsi en las universidades venezolanas; que numerosos ingenieros iraníes han aprendido español básico; y que los pobres latinoamericanos podrían reaccionar favorablemente a las “enseñanzas ideológicas radicales chiíes”.

La declaración del presidente venezolano Hugo Chávez durante la visita de Ahmadineyad durante ese año de que “estoy seguro de que Dios en Irán es el mismo Dios que en Venezuela”, presumiblemente no calmó las preocupaciones.

EE.UU. desaparecido en acción

Oppenheimer revisó su artículo de 2007 en honor a la última excursión de Ahmadineyad a la región, que comenzó el domingo en Venezuela y que ha incluido visitas a Nicaragua, Cuba y Ecuador. En un artículo del sábado titulado "Ahmadinejad's Latin America 'tour of tyrants'", [El ‘tour de tiranos’ latinoamericano de Ahmadineyad] Oppenheimer señaló:

El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad visitará Latinoamérica esta semana por quinta vez desde 2007 – tan a menudo como los presidentes de EE.UU. durante el mismo período, y visitando más países que ellos. Debe tener poderosos motivos para pasar tanto tiempo en la región.

Según Jose R. Cardenas, colaborador del proyecto Venezuela-Irán del neoconservador American Enterprise Institute, las relaciones entre esos dos países dan una idea de la “creciente amenaza del régimen radical islamista en el Hemisferio Occidental”.

En un blog en Foreign Policy titulado “"The US is MIA in Latin America" [EE.UU. está desaparecido en acción en Latinoamérica], Cardenas se quejó:

Una evaluación de fin de año de la política de EE.UU. hacia Latinoamérica podría posiblemente reunir las condiciones para escribir el blog más corto del mundo. Para un presidente que ha establecido claramente que la política exterior no es algo que lo hace levantarse por la mañana (o que parezca mantenerlo despierto de noche), Latinoamérica debe clasificarse justo antes de la Antártica en las áreas descendientes de interés.

No es totalmente evidente, claro está, cómo es posible que EE.UU. haya “desaparecido en acción en Latinoamérica” cuando la historia contemporánea de Ahmadineyad no incluye actividades como la militarización de la región, su inundación con armas portátiles, y el apoyo al derrocamiento del presidente democráticamente elegido de Honduras. Es especialmente ambiguo cómo Cardenas puede pretender una falta de interés estadounidense más allá de su frontera meridional si es asociado de VisionAmericas, una firma basada en Washington DC – contratada por la Asociación Hondureña de Maquiladores para cabildear en el Congreso en apoyo al golpe de 2009 contra Manuel Zelaya.

‘Tour de tiranos’

La frase “tour de tiranos” a la que se refiere Oppenheimer fue acuñada por la presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, Ildeana Ros-Lehtinen –santa patrona de los exiliados cubanos, enamorada de la Organización Sionista de EE.UU., y autoproclamado baluarte contra el eje islámico-bolivariano que actualmente amenaza la vida como la conocemos.

Discutiendo el propósito de la inminente reunión de Ahmadineyad con los “déspotas anti-estadounidenses” del Hemisferio Occidental, Ros-Lehtinen conjeturó que el grupo probablemente fraguaría “tácticas para silenciar la libertad de expresión, la supresión de la prensa libre, y oprimiría al pueblo de esas naciones”.

Tuve la suerte, en 2009, de tener la oportunidad de presenciar de primera mano el compromiso de Ros-Lehtinen con el combate contra la opresión después de su llegada posterior al golpe a Tegucigalpa para reafirmar la naturaleza justiciera del golpe. En la misma conferencia de prensa en la que argumentó por la ilegitimidad de la presidencia de Ahmadineyad debido a su opinión de que fue elegido mediante fraude, Ros-Lehtinen razonó que, solo porque el ilegítimo presidente golpista Roberto Micheletti no había sido elegido, eso no significaba que no hubiera llegado al poder de acuerdo con la ley.

Se trataba del mismo Micheletti, claro está, quien había impedido las transmisiones de dos importantes medios noticiosos contrarios al golpe, y quien presidía un régimen dedicado a una continua –y frecuentemente letal– represión contra manifestantes pacíficos.

En vista de la evaluación de Ros-Lehtinen de que el actual “tour de tiranos” llevará a la consolidación de “pactos económicos [entre Ahmadineyad y los tiranos mencionados] y diversas otras artimañas para aumentar su poder y dañar a EE.UU.”, parece que “oprimir al pueblo” solo puede reunir las cualidades democráticas necesarias en sitios en los que no afecta los intereses económicos de EE.UU.

Un narco-califato

En un blog de 2011 de Foreign Policy titulado “¿Por qué conspira Irán con narcotraficantes mexicanos?” el asociado de VisionAmericas Jose Cadenas elucidó otros objetivos de la usurpación hemisférica iraní fuera de la opresión de corporaciones estadounidenses y la libertad para extraer recursos.

Estipulando que “los vínculos de Irán e Hizbulá con carteles mexicanos de la droga no son nada nuevo”, Cardenas citó el supuesto complot del vendedor de coches usados iraní-estadounidense Manssor Arbabsiar para asesinar al embajador saudí en EE.UU. con la ayuda de un individuo que se hizo pasar por representante de un cartel de la droga mexicano como evidencia de “la continua expansión de Irán en Latinoamérica y sus intentos de hacer causa común con operaciones criminales transnacionales en su conflicto global con EE.UU.”

Como señaló el periodista Charles Davis en un artículo para IPS, sin embargo, Arbabsiar había “sido descrito por sus vecinos y asociados en Texas como arrogante y distraído, con un historial de iniciativas de negocios fracasadas”, y que, “si la República Islámica tuviera amplias relaciones con carteles de la droga, particularmente en México, no habría necesitado ayuda, especialmente del inexperto Arbabsiar, para ponerse en contacto con esos grupos para realizar un complot terrorista de gran significación geopolítica”.

Aparte de “¿Por qué Irán conspira con narcotraficantes mexicanos?”, preguntas más conducentes a la reflexión de parte del asociado de VisionAmericas podrían haber incluido “¿Por qué conspira el gobierno de EE.UU. con señores de la droga hondureños favorables al golpe que están masacrando campesinos?” o “¿Por qué conspiró el fundador y director ejecutivo de VisionAmericas con el régimen iraní y escuadrones narco de la muerte nicaragüenses en los años ochenta?”

Complots a todo pasto

El sujeto de esta última pregunta hipotética es Roger Noriega, cuyo currículo post Irán-Contra incluye la ayuda al golpe contra el presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide como secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental bajo Bush.

Ahora asociado al American Enterprise Institute, Noriega se dedica a la proliferación de teorías estrafalarias y sensacionales, como ser que “Irán y Venezuela conspiran para sembrar la marca teheraní de terrorismo por encargo en el Hemisferio Occidental”, que los vuelos comerciales de Caracas a Teherán vía Damasco forman parte de “la temible campaña antiestadounidense de Hugo Chávez”; y que Chávez se dedica a un programa nuclear secreto.

En honor a la llegada de Ahmadineyad a Caracas el domingo, Noriega twitteó el último artículo de Andres Oppenheimer en el que calcula la frecuencia de visitas regionales del jefe de Estado iraní. Aunque Oppenheimer concluye finalmente que el propósito de esta visita en particular es “mostrar a la gente en su país que no es un paria internacional, y que todavía es recibido como una personalidad mundial en el extranjero”, menciona las afirmaciones de Noriega de que Irán busca uranio latinoamericano y una red de agentes locales.

Antes del twitt de Oppenheimer, Noriega twitteó la noticia (en español) de que el Departamento de Estado había ordenado que la “terrorista y espía, cónsul general chavista, Livia Acosta” –es decir la cónsul general de Venezuela en Miami– abandonara el país dentro de 72 horas. Acosta apareció en el documental “La amenaza iraní” que fue recientemente transmitido por la conocida red Univision en idioma español y que consiste de una evidencia ridículamente frágil de un complot de Irán y Venezuela para organizar un ataque cibernético contra EE.UU.

La evidencia incluye una grabación en audio de una discusión, que supuestamente involucra a Acosta, sobre la adquisición iraní de “la ubicación de todas y cada una de las plantas de energía nuclear en EE.UU. – información que también puede ser fácilmente conseguida a través de Google.

El presidente ejecutivo Haim Saban de Univision Communications Inc, propietaria del canal, es el mismo Saban que realizó la gala “Amigos de las Fuerzas de Defensa Israelíes· en Los Ángeles en diciembre.

El viejo truco del tractor

El periódico de oposición venezolano El Nacional, mientras tanto, marcó la llegada de Ahmadineyad a Caracas con un informe desapasionado sobre acuerdos económicos entre Irán y Venezuela, como ser “establecer, en territorio venezolano, fábricas de cemento, satélites, alimento, tractores y bicicletas”.

No se mencionó la advertencia de Noriega de que fábricas conjuntas venezolano-iraníes de tractos no son en nada fábricas de tractores sino más bien “complejo(s) de estilo militar con seguridad iraní”.

En cuanto a la evaluación de Norman A. Bailey –ex jefe de Misión para Cuba y Venezuela bajo el director de Inteligencia Nacional y aliado de los escuadrones de la muerte hondureños John D. Negroponte– que “parte del motivo para la reacción extremadamente violenta de Chávez ante el derrocamiento de Manuel Zelaya en Honduras es que los iraníes habían abierto una instalación de ‘mantenimiento’ en Honduras para los ‘tractores’ producidos en Venezuela, en realidad un almacén de transbordo de drogas”, Agence France-Presse informó sobre la entrega de tractores venezolanos a Honduras sin darse cuenta de que no eran realmente tractores.

Resumiendo, tal vez se pueda comprender por qué Chávez señaló guasonamente en el documental Al Sur de la Frontera, refiriéndose a una instalación de procesamiento de maíz en Venezuela: “Es donde construimos la bomba atómica iraní”.

Un poco menos comprensible fue el chiste de Ahmadineyad en Caracas del lunes según el cual, si él y su homólogo venezolano estaban ciertamente construyendo algo parecido a una bomba, “el combustible de esa bomba es el amor”.

En cuanto a la verdadera amenaza para la región, probablemente reside en el anuncio de Ileana Ros-Lehtinen en el documental de Univision de que espera que no tengamos que esperar “a que estalle la bomba” en algún sitio en las Américas antes de entrar en acción contra la influencia iraní.

Belén Fernández es editora en PULSE Media. Su libro: The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work está en venta en Verso, Amazon y muchos otros sitios.

Está en Twitter: @MariaBelen_Fdez

Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2012/01/20121910338667997.html


Tags: Ahmadineyad, fraude, Ros-Lehtinen, chiitas, complots, régimeb

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