Jueves, 09 de febrero de 2012

Carnicería contra el pueblo Sirio para justificar una intervención de la OTAN
Autor: Ricardo Vargas
Fecha de publicación: 09/02/12
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Ante los ojos estupefactos del mundo, casi cotidianamente, el gobierno de los Estados Unidos, viola flagrantemente el principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados Soberanos, utilizando ahora, criminales apátridas a sueldo para derrocar gobiernos que no les son afectos.

Las resoluciones 2151 (XX) y 2625 (XXV) de la Asamblea General de Naciones Unidas sostienen que todos los Estados deben abstenerse de organizar, apoyar, fomentar, financiar, instigar o tolerar actividades armadas, subversivas o terroristas encaminadas a cambiar por la violencia el régimen de otro Estado, y de intervenir en las luchas interiores de otro estado. Y que todo Estado tiene el derecho inalienable a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia en ninguna forma por parte de ningún otro Estado.

En Siria los cipayos y mercenarios de los Estado Unidos están ejecutando acciones terroristas contra la población civil para desestabilizar y derrocar el gobierno de Bashar Al Assad. A este gobierno se le acusa de ser una dictadura que viola los derechos humanos de su pueblo.

Si a los gobiernos que violan los derechos humanos hay que derrocarlos, entonces habría que empezar por los propios Estados Unidos que han llegado al colmo de legalizar la detención arbitraria y la tortura. Es así como pueden mantener y exhibir el triste campo de detención y concentración de Guantánamo. Lo mismo habría que hacer con sus acompañantes en la comparsa contra Siria, esas monarquías y dictaduras árabes que tienen expedientes abiertos por torturas y exterminio de disidentes.

El pueblo de Siria esta siendo asesinado por los terroristas pagados por el gobierno norteamericano y ningún gobierno se ha atrevido a demandarlos por intervencionismo y genocidio.

Lo que ha puesto al descubierto el veto del sábado pasado en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, es la verdadera intensión de los Estados Unidos: utilizar una vez más a la ONU, para derrocar un gobierno, ahora opuesto a su política expansionista e imperialista.

Bastaría conque el gobierno de Bashar Al Assad se alíe con los Estados Unidos, para que por arte de magia, desaparezca esa “oposición armada” impuesta por el Departamento de Estado. Entonces a Bashar Al Assad no se lo mostraría ante el mundo como un despiadado dictador. El problema, estimados lectores, es que el gobierno de Siria es un fundamental aliado de Irán.

Si se debilita al gobierno de Bashar Al Assad al extremo de provocar su derrocamiento para colocar en su lugar a un cipayo, el asunto Irán, será relativamente más fácil de resolverlo.

Irán representa un problema de altas proporciones para la expansión del imperio norteamericano en todo el medio oriente. Si ahora no se destruye al poderío Iraní, los Estados Unidos sin combatir, sufrirán una derrota tan grande que su poder imperial podría resquebrajarse a corto plazo.

Y es que el poderío del imperio de los Estados Unidos ha estado sometido a un conjunto de contrariedades que le han debilitado, a tal punto que su estrategia militar, implementada en Irak y Afganistán ahora ha tenido que ser modificada por su coste. El uso de ejércitos de cipayos y mercenarios se corresponde con esta situación.

Así como ocurrió en Libia, gestionan una guerra civil, encubierta por los medios de manipulación de masas, para cuando los cipayos y mercenarios ejecuten sus matanzas contra los partidarios y funcionarios del gobierno, cualquier respuesta armada de estos, sea mostrada como una agresión de fuerzas militares contra poblaciones desarmadas. Justificando de esta manera una intervención de la OTAN para propinar la estocada final.

Esta táctica cobarde del imperialismo, obedece, como hemos dicho, a su actual estado de relativa debilidad. Afortunadamente es una táctica que puede ser derrotada en Siria y en cualquier otra nación, con un ejercito de combatientes altamente moralizados, porque los mercenarios y cipayos carecen de la fuerza más poderosa de un ejercito: su moral.

Por otra parte, si paralelamente se detiene la intervención de la OTAN mediante el veto a cualquier resolución que justifique una invasión para derrocar al gobierno, los Estados Unidos sufrirán un revés más y tendrán que modificar sus planes.

Si se les ocurre utilizar a la OTAN para atacar a Siria sin el consentimiento de la ONU, entonces cometerán un error muy grave. Un escenario como este, podría convertirse en la chispa que haga explotar una guerra en todo el medio oriente. Y les aseguro que se arrepentirán.

Mientras tanto, las bandas armadas de los “opositores”, financiados por un fondo repleto de dinero, aportado por esas antidemocráticas y corruptas monarquías árabes, extenderán y recrudecerán las acciones criminales y genocidas contra el pueblo Sirio.

La carnicería contra el pueblo Sirio será llevada al extremo para justificar una intervención de la OTAN.

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Tags: Siria, guerra civil, bandas armadas, magia

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