Jueves, 16 de febrero de 2012

Autor: Enric Llopis. Rebelión
Fecha de publicación: 15/02/12
  Imprimir  
Individuos, familias y estados se sacrifican en aras de los mercados financieros. A los mercados se les otorga todo el poder. Un poder que se concreta en los ataques a las monedas, la especulación con las deudas soberanas, la reforma del sistema público de pensiones o las contrarreformas laborales. “Pero los mercados tienen nombres y apellidos”, ha sentenciado el economista Alberto Garzón, durante su intervención en el quinto taller de la Academia de Pensamiento Crítico de Socialismo 21 y El Viejo Topo, con una conferencia titulada “De la burbuja inmobiliaria al colapso financiero”.

Los economistas Alberto Garzón, Juan Torres y Vicenç Navarro habían llegado a un principio de acuerdo con Aguilar (editorial del grupo PRISA) para que publicara el libro colectivo “Hay Alternativas”. La obra –“de una ideología muy moderada”, según Alberto Garzón- pretendía ser un referente divulgativo frente a las visiones de la economía como ciencia oscura, compleja, casi esotérica. Pero Aguilar puso finalmente un obstáculo: había que eliminar dos líneas del libro, en los que aparecía el apellido “Botín”. Los autores accedieron a cambiar la referencia al banquero por el término “banca”.

Pero después se produjo una segunda llamada. La obra no podía publicarse pues coincidía con la campaña electoral de las últimas elecciones generales. Y esto ya desbordó la paciencia de los autores. Optaron entonces por una editorial mucho menor, la del grupo ATTAC, que ha publicado ya ocho ediciones del libro. Según Alberto Garzón, “esta anécdota vale como ejemplo de que estamos en manos de los mercados financieros, de la dictadura del capital, y simboliza el fin de la democracia tal como la entendíamos”.

Alberto Garzón Espinosa es economista, diputado de Izquierda Unida por Málaga y activista del 15-M en esta ciudad, además de miembro de ATTAC y de la Fundación de Investigaciones Marxistas. Autor del blog “Pijus Economicus”, ha publicado en la editorial ATTAC cuatro libros descargables en PDF: “La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla” (con Juan Torres); “¿Están en peligro las pensiones públicas?” (con Vicenç Navarro y Juan Torres); “¿Por qué se cayó todo y no se hundió nada?” y “Hay alternativas”.

La hegemonía de los mercados financieros viene a traducirse en un “capitalismo de amiguetes”, como decía el profesor Paul Samuelson. Alberto Garzón aporta algunos datos que acreditan este fenómeno: en España, 1.400 personas se sientan en los consejos de administración de las grandes empresas, que controlan el 80% del PIB estatal. En muchos casos, incluso puede rastrearse las huellas de las mismas familias. En este mundo, magníficamente retratado en el documental “Inside Job”, los contactos resultan esenciales (es el llamado “capital relacional&rdquoGui?o.

Además, las puertas giratorias que comunican el poder económico con el poder político están perfectamente engrasadas. Sirvan ejemplos como el de David Taguas, que en sólo dos años hizo una meteórica carrera por los cargos de subdirector de Estudios del BBVA, director de la Oficina Económica del presidente del Gobierno y presidente del lobby de las grandes constructoras (SEOPAN). Un curriculum muy parecido presenta el exministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián. Al frente de la cartera de Economía también figuran personajes que nadan entre dos aguas. Como Rodrigo Rato, que pasó de ministro de Economía y Hacienda a director gerente del FMI, y actualmente es presidente de Bankia.

Pero si ésta es la realidad de los mercados financieros, otra muy diferente es la que viven en el día a día los ciudadanos. La descarnada realidad de la crisis. Una idea de crisis que se cuestiona Alberto Garzón: “Podemos hablar de recesión porque cae el PIB, pero esto nos limita a una interpretación economicista de los problemas; de hecho, antes de 2008 (año en el que se sitúa el origen de la actual crisis económica) colectivos como mujeres, jóvenes o inmigrantes ya padecían la recesión en forma de paro y salarios estancados, entre otras variables”. Por eso, Alberto Garzón opta por explicaciones estructurales. La principal, el aumento de las desigualdades en el estado español.

Desde la década de los 80 del siglo pasado viene produciéndose una caída de los salarios en términos reales (una mengua salarial del 8% en los últimos 15 años). Es decir, crece la desigualdad. Aumenta en este periodo la tarta de la renta nacional, pero disminuye la porción que corresponde a la clase trabajadora. “Esta merma del poder adquisitivo ya permite hablar de crisis”, afirma Alberto Garzón. Para compensar esta reducción de salarios, entran en juego los préstamos, el consumo a crédito. Ciudadanos y familias continúan con altos niveles de consumo –pisos, automóviles, turismo- pero lo harán endeudándose. El modelo pinchará cuando en 2008 reviente la burbuja inmobiliaria.

“Ahora lo que plantea el gobierno de Rajoy es un cambio de modelo; el capitalismo es un sistema económico que no puede dejar de crecer y, en el caso español, se pretende que lo haga exportando; para ello, la idea consiste en aumentar la competitividad exterior a partir de salarios bajos. Es este el marco que explica la recientemente aprobada reforma laboral, la ruptura del marco de la negociación colectiva o la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores”, subraya Alberto Garzón Espinosa.

La otra vía clásica para aumentar la competitividad exterior consiste en la devaluación de la moneda, algo que resulta imposible en el marco del euro. En este punto se abre el debate sobre si beneficia al estado español la permanencia en la unión monetaria. Frente a otros economistas progresistas o de izquierda, Garzón no observa ventajas en romper con la moneda única: “Pasó en los años 20 del siglo pasado; esto da lugar a una carrera de devaluaciones, a una competencia con el rival por exportar más, y en ello no puede caer la izquierda; sería mantenerse en la lógica del capitalismo; además, la devaluación crearía un caos político y económico que capitalizaría la derecha, y multiplicaría las deudas ahora valoradas en euros”.

Si el incremento de las desigualdades es uno de los grandes factores explicativos de la crisis, Alberto Garzón subraya otro no menos relevante: la desregulación del sistema financiero. “Tras el crack de 1929 se convino que la culpa de la crisis correspondía a los bancos; y se adopta la medida de separar la banca comercial y la de inversión, es decir, se regula lo que pueden hacer en cada caso los bancos; lo importante es que se trata de una decisión política”.

Esta divisoria se rompe en la década de los 90 durante la presidencia de Bill Clinton. Al poco tiempo, estalla la primera crisis bancaria como consecuencia de que las entidades financieras ya pueden especular con los ahorros de los particulares. En este marco desregulador eclosionan, asimismo, todo tipo de productos financieros (fondos de inversión y derivados), con una influencia muy superior a la de los estados y la economía productiva. Por ello, según Alberto Garzón, “ahora el objetivo es recuperar la economía y ponerla al servicio de las personas”.
El economista insiste en que las soluciones técnicas son conocidas y hay experiencias que permiten aplicarlas (ejemplos de alternativas a la ortodoxia en América Latina, banca pública en Europa o el establecimiento de mecanismos de regulación financiera). Pero lo que falta es “la voluntad política y, para ello, contar con una base social que empuje y permita la transformación”. Para construir esta base social que permita los cambios, Garzón se fija en el ejemplo del 15-M, que intenta, “aprovechando el sentimiento de frustración, acercarse a la mayoría de la sociedad, esa mayoría afectada por la crisis y los recortes”. Canalizar la frustración es el gran reto. “Y no podemos fallar, pues acechan el populismo y las salidas de extrema derecha a la crisis”. Es la hora del 99%.
 
 


Tags: socialismo 21, economistas, democracia, mercados, especuladores, populismo

Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada