S?bado, 16 de noviembre de 2013

Más de 500 años de saqueos inclemente, muchos de ellos con sangre y muerte, más de 500 años de barbarie, donde el codiciado dorado diezmó al originario aborigen, más de 500 años de intolerancia y represión para convertir al ingenuo en nombre de dios, más de 500 años de imposiciones de culturas ajenas a nuestra realidad social, más de 500 años de robo descarado de nuestra recursos naturales, minerales y energéticos, más de 500 años de guerras impuestas a razón de imponer fronteras, más de 500 años de violaciones de los derechos humanos por solo ser quienes somos. Ahora resulta que el saqueo lo práctica quien fue saqueado por siglos, aquel quien en silencio y terror fue reprimido hasta su muerte, aquel quien fue desprendido violentamente de sus tierras y de sus ancestros, aquel quien fue negado por décadas a los beneficios del petróleo y relegado a la miseria de los cerros, aquel quien vio morir los suyos de hambruna en un país rico pero en manos de burgueses parásitos, cabe entonces preguntar ¿Quién saqueó a quién?

Las medidas recientemente tomadas por el gobierno nacional desnuda la realidad de un sector nacional, que por siglos (con sus apellidos de abolengos) dominaron con descaro el ámbito político-económico nacional.

La Venezuela agrícola y pecuaria de principios de 1900 pasó a ocupar espacios relevantes en el concierto petrolero mundial, se entregó al saqueador capital foráneo la administración, explotación, producción y comercio del codiciado oro negro, la riqueza del suelo patrio eran enormes, pero contrariamente la pobreza aumentaba a niveles asombrosos.

Esa Venezuela, la del country club, la de las telenovelas alienadoras, la de las grandes transnacionales del petróleo, la del disparen primero y averigüen después, la de la barragana, la del pacto de punto fijo, la del viernes negro, entre otras, fue recibida por el 27 de febrero de 1989 con el lamentable hecho llamado “El Caracazo”, la explosión social generada por medidas económicas impuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI) provocó la más cruel represión en contra del pueblo, la realidad de los cerros, del pobre, del olvidado y explotado se hizo evidente, los medios oligárquicos y sus serviles políticos culparon al pueblo por el saqueo originado en un sector del Estado Miranda y posteriormente generalizado en todo el territorio nacional, con la nefasta consecuencia de más de 3000 ajusticiamiento de manos del oprobioso gobierno adeco de Carlos Andrés Pérez, pero se lavaban las manos por sus políticas económicas privatizadoras y del descaro saqueo del erario público nacional.

El comandante Chávez a finales del siglo XX y principio del presente siglo, dio inicio a la ruptura con el viejo modelo oligárquico cuarto-republicano, las leyes habilitantes fue el preludio de un largo recorrido por el tortuoso camino de las reivindicaciones sociales, un golpe de estado y paro petrolero fueron las consecuencias, pero el momento fue propicio para dar el primer golpe de timón que libró de las garras de la oligarquía parasitaria las riendas de PDVSA.

Nicolás Maduro, el autobusero del metro de caracas, el obrero, el primer presidente chavista y fiel consecuente de las ideas del comandante Chávez, le ha tocado uno de los momentos más importantes y difíciles en el devenir de la revolución venezolana, el gran golpe de timón del cual el comandante Chávez insistió meses antes de su partida física se ha ejecutado, el imperio no perdió tiempo en trazarles las líneas a la apátrida burguesía, frescas estaban las lágrimas, aun el llanto del pueblo era escuchado por la muerte del mentor de la revolución, cuando se acentuó la estrategia planeada en Washington y delineó en Colombia meses después, la guerra había sido declarada y los voceros no podían ser otros que los mismos saqueadores y hambreadores de pueblo (2002 – 2003).

Hay quienes se preguntan ¿Qué hubiese hecho el comandante? ¿Qué acciones tomaría en contra de la oligarquía rapaz y saqueadora? Chávez, al igual que en el 2002 y 2003, con gallardía y coraje, asumiría la postura e inquebrantable posición de golpear sin compasión a la oligarquía parásita. Nicolás Maduro ha declarado una guerra frontal a los economistas golondrinos, a los grandes señores del valle, a los que jamás perdonaran la irreverencia del pueblo, hacia esos sectores que siempre han buscado burlar la legalidad constitucional, producto de omisiones, errores, burocratismos, traiciones y corrupción en el ámbito gubernamental va también dirigida tamaña descarga de adecentamiento nacional y todo ello hasta las últimas consecuencia, los saqueadores de oficio han sentido la mano férrea del gobierno revolucionario, el golpe de timón exigido con vehemencia por Chávez ha dado sus resultados, ahora es cuestión del despertar de conciencia, de retomar la senda del compromiso revolucionario y de continuar con el legado de Chávez, la revolución no se gesta sin el compromiso de un cambio de conciencia, sin ella la burguesía crece.

La revolución no puede mostrar flancos débiles, ante el más mínimo espacio, el traidor corroe hasta dejarle motivos a la duda, es hora de las definiciones, quien espere del socialismo una convivencia pueril con el capitalismo, terminará imbuido por el consumo y presa de la estupidez e incapacitado de combatirlo ideológicamente, por ello es imperativo acompañar al camarada, al presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela y obrero Nicolás Maduro en todas las acciones que bien debiera de tomar en procura de salvaguardar la integridad política, económica y social de la patria de Bolívar y Chávez.


Tags: saqueos, aborigen, inclemencias, Venezuela, Chávez

Publicado por blasapisguncuevas @ 1:38
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