Lunes, 07 de julio de 2014
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2014

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.

No hace falta de decir que los medios de comunicación tanto árabes como internacionales han concedido muy poco espacio a las voces iraquíes que desafían la retórica dominante acerca de la situación en Iraq.

Bajo la sombra de la “guerra contra el terrorismo” estadounidense los crímenes y masacres de once años de invasión y ocupación, el asesinato de miles de iraquíes y la opresión diaria del cleptómano régimen sectario han quedado ocultados no solo por la apariencia de democracia sino también por el “cansancio de Iraq” acuñado por el silencio de los medios, solo para que en las últimas semanas se vea reducido una vez más a una lucha contra una organización terrorista llamada Estado Islámico de Iraq y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés), apoyada por (elijan el que quieran) uno de los países siguientes, o todos ellos, independientemente de lo extraño que sea: Arabia Saudí, Qatar e Israel, sin olvidar Turquía. Una vez más, al igual que en el febril toque de guerra de 2003 se ha dejado de lado, para que no se les oiga ni vea, a los desesperados iraquíes que tratan de defenderse de un régimen despiadado que utiliza el pretexto de luchar contra el terrorismo como táctica para silenciar las voces críticas. En los países árabes el hecho de unirse al coro que exagera el papel del ISIS y de otras partes se convirtió en la lejía que limpia las manos ensangrentadas de quienes son responsables de invadir, ocupar y preparar el terreno para interminables actos de terrorismo, incluido el terrorismo de Estado.

Miles de iraquíes huyen actualmente de sus hogares. Se calcula que los combates han desplazado hasta el momento a 1.200.000 iraquíes, incluidos los gobernorados de Anbar y Ninewa situados al oeste y norte. Tanto los ataques aéreos en Mosul y Tikrit como las ejecuciones extrajudiciales de personas detenidas llevadas a cabo por las fuerzas y las milicias del régimen en Tal ‘Afar, Mosul y Ba’quba al norte de Iraq han provocado el temor de que se cometan actos de venganza a gran escala que provoquen una enorme crisis humanitaria.

Estados Unidos, Rusia e Irán, por su parte, compiten a ver quién suministra más armas al régimen. Rusia ya ha enviado cinco aviones de combate Sukhoi, los primeros de los 25 aviones de guerra que se espera que se entreguen pronto; Estados Unidos ha enviado fuerzas especiales, helicópteros de ataque Apache y drones como parte de la presencia militar estadounidense de elite. El hecho de que desde hace muchos años se considere Iraq un campo de batalla para ajustar las cuentas sobre el programa nuclear Estados Unidos e Irán solo llevará a un interminable baño de sangre con unas consecuencias que van mucho más allá de la zona en la que se considera que los susurros políticamente correctos acerca de las “violaciones de derechos humanos” del régimen de Maliki publicados en los informes anuales de los gobiernos no hacen sino añadir sal a las heridas.

En medio de este ambiente histérico de suministrar armas mientras que todo lo que ocurre en Iraq está empañado por el ISIS, el cual no es en absoluto comparable al ejército y fuerzas de seguridad (especialmente las Fuerzas Especiales, heredadas de la ocupación, adiestradas por Estados Unidos y ahora directamente dependientes de Maliki) compuestos de un millón de hombres, vale la pena recordar cómo empezó el actual estallido de combates.

Empezó con las manifestaciones de unos cientos de personas tanto en Anbar como Níneve en diciembre de 2012 al conocerse la noticia de las violaciones de mujeres detenidas a manos de las fuerzas de seguridad iraquíes bajo el mando de Maliki en su calidad de Comandante en Jefe. En pocos días las manifestaciones se convirtieron en un autentico movimiento de masas y en unas vigilias que duraron más de un año. La exigencia de liberar a 4.500 mujeres detenidas, algunas de las cuales habían sido torturadas, violadas o amenazadas con ser violadas, fue ganando un enorme apoyo y empezó a aumentar gradualmente. Otras reivindicaciones se centraban en la liberación de las personas presas y la abolición de la sección 4 de la Ley sobre el Terrorismo que permite detener a cualquier persona sin orden de detención y sin que comparezca ante la justicia, así como abolir o suspender la Ley sobre Justicia y Responsabilidad que se ha utilizado para atacar a disidentes políticos a los que se califica de baathistas. La respuesta del régimen fue calificar a los y las manifestantes de terroristas (el ISIS no había nacido todavía). Siguió una campaña de detención y asesinatos de los dirigentes de las vigilas y en medio del silencio del mundo cincuenta manifestantes fueron asesinados en Huweija, al norte de Iraq. Con cada detención, tortura o asesinato, con cada acto de humillación y marginación disminuye la posibilidad de justicia lo que lleva a la gente al borde de la locura.

El hecho de que cualquier país arme al régimen actual es un crimen contra el pueblo iraquí. Los últimos once años han demostrado el fracaso total de la política estadounidense en Iraq y el mundo no es más seguro de lo que era antes de la invasión. Para medir el éxito de la política estadounidense comparen la lista estadounidense de organizaciones terroristas que operaban en Iraq en 2003 con la lista de las que operan ahora. Al principio solo estaban incluidos los baathistas y los partidarios de Saddam; ahora incluye a exoficiales del ejercito iraquí, la Brigada de la Revolución de 1920, Al Qaeda, el Estado Islámico de Iraq, ISIS, el Ejército Naqshbandi, Ansar al-Sunnah, los insurgentes sunnies y las tribus sunníes, además del Consejo Militar para la Revolución Iraquí. Sin embargo, por el momento se ha hecho borrón y cuenta nueva con milicias como el Ejército Mahdi de Muqtada al Sadr, la Brigada Badr del Consejo Supremos Islámico de Iraq y Asaib Ahl al-Haq ya que sus dirigentes o bien forma parte de la alianza de Maliki o están a favor de ella.

Aunque en los últimos días la mayor parte de la atención se ha centrado en las declaraciones del ISIS acerca de la restauración del califato en Iraq, varias de las facciones que participan en la lucha en contra del ejército de Maliki, entre las que se encuentra el Consejo Militar General para los Revolucionarios Iraquíes (GMCIR, por sus siglas en inglés), el Ejército Nacional Iraquí y el Consejo de Rebeldes Tribales en la provincia de Al-Anbar, publicaron declaraciones poniendo de relieve el carácter iraquí del levantamiento, condenando el terrorismo, pidiendo proteger los santos lugares y no atacarlos debido a que el régimen de Maliki “trata de utilizar la protección de los santos lugares como pretexto para atacar la revolución”. Por encima de todo, rechazan todo tipo de interferencia en los asuntos iraquíes.

Mientras tanto, un portavoz del GMCIR calificaba al ISIS de “bárbaros“.

La influyente Asociación de Eruditos Musulmanes de Iraq hizo pública una declaración rechazando la reciente declaración de califato por considerarlo un paso en contra de los intereses de Iraq y de su unidad que se utilizará como pretexto para dividir al país y perjudicar a su pueblo.

Si Estados Unidos y la comunidad internacional están verdaderamente interesados por la estabilidad de la zona y del mundo es fundamental escuchar estas voces al tiempo que se asumen las responsabilidades por el florecimiento de organizaciones terroristas en un país que no tenía relación alguna con ninguna de ellas antes de la ocupación estadounidense.

Haifa Zangana es una novelista, artista y activista iraquí. Sus últimos libros son “Dreaming of Baghdad” y “City of Widows: An Iraqi Woman’s Account of War and Resistance . Es coautora de “The Torturer in the Mirror” con Ramsey Clark y Thomas Ehrlich Reifer. También ha publicado tres novelas, cuatro libros y ha participado en muchos libros sobre Iraq y Oriente Próximo. Como pintora y escritora participó en la década de 1980 en varias publicaciones y exposiciones en Europa y Estados Unidos, entre ellas las celebradas en Londres e Islandia. También colabora con publicaciones europeas y árabes como The Guardian, Red Pepper, Al Ahram weekly y Al Quds (una columna semanal). Imparte conferencias académicas sobre las mujeres, el género, la resistencia y la guerra. Es cofundadora de Tadhamun: Iraqi Women Solidarity, miembro fundador de la Asociación Internacional de Estudios Iraquíes Contemporáneos (International Association of Contemporary Iraqi Studies, IACIS) y asesora del grupo de trabajo del UNDP sobre “Towards the Rise of women in the Arab world”. Actualmente es asesora de la Comisión Económica y Social para Asia Occidental de la ONU (ESCWA).

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/07/04/another-liberation-of-iraq/


Tags: bárbaros, liberación, terrorista, Iraq, crímenes, programa nuclear

Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada