Mi?rcoles, 26 de noviembre de 2014
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2014

A partir de las experiencias de Brasil, Venezuela y el Estado de Kerala


(Conferencia magistral en Encuentro Internacional Académico Científico en Metodologías y Experiencias Participativas Socio-ambientales, Universidad de Cuenca, 13 al 15 noviembre 2014)

INTRODUCCIÓN

1. Estas palabras están dirigido a quienes desean construir una sociedad humanista y solidaria con pleno protagonismo popular, que ponga en práctica un modelo de desarrollo sustentable o ecológicamente sostenible, que satisfaga de forma equitativa las verdaderas necesidades de la población y no las necesidades artificiales creadas por el capitalismo en su loca carrera por obtener más ganancias, y lo haga sin poner en peligro el futuro de la humanidad; una sociedad en la que quien decida qué y cómo producir sea el pueblo organizado, una sociedad que hemos llamado Socialismo del siglo XXI, Vivir Bien, Sumak Kawsay o Sociedad de la vida en plenitud.

2. La cuestión es entonces ¿cómo lograr este pleno protagonismo? ¿Cómo hacer que se interesen en ello no sólo los militantes y simpatizantes de izquierda, sino todas las ciudadanas y ciudadanos, y no sólo los sectores populares sino también los sectores medios? ¿Cómo conseguir que los intereses solidarios primen sobre los intereses egoístas? ¿Cómo lograr que los más desfavorecidos y olvidados pasen a ser considerados y que se busquen saldar con ellos la deuda social contraída por anteriores gobiernos?

3. Estoy convencida de que es a través de lo que hemos denominado planificación participativa descentralizada como podemos lograr estos objetivos y he llegado a esta conclusión, no a través de reflexiones de escritorio sino a través del estudio de experiencias prácticas de presupuesto participativo y planificación participativa principalmente en Brasil, Venezuela y el Estado indio de Kerala.

4. Nos atrajo mucho la experiencia de presupuesto participativo que puso en práctica el gobierno del Partido de los Trabajadores en Porto Alegre Brasil por tratarse de una nueva forma de gobernar transparente, no corrupta y que delegaba poder en la gente.

5. Asimismo, pudimos constatar cuánto se fortalecía el sujeto popular en Venezuela con la iniciativa que tuvo Chávez de impulsar la creación de los consejos comunales y su decisión de otorgarles recursos para pequeñas obras, no en forma populista satisfaciendo una demanda de la comunidad desde el Estado, sino luego de un proceso de planificación participativa donde las y los ciudadanos de dicha comunidad ponían en práctica lo que él denominó el ciclo comunal que implicaba realizar las siguientes acciones: diagnóstico, elaboración del plan, y del presupuesto, ejecución de los proyectos y control de su puesta en práctica. [i]

6. Por último, fue muy importante para nuestro trabajo conocer de cerca una de las primeras experiencias mundiales de lo que se ha denominado “planificación participativa descentralizada” en el Estado indio de Kerala, donde un gobierno comunista decide poner en práctica en 1996 un notable proceso de descentralización no sólo de recursos monetarios, sino también materiales y humanos para la ejecución de planes de desarrollo local con participación activa de la población, lo que ha redundado en un desarrollo económico más participativo que en el resto de la India y en el crecimiento en autoestima y auto confianza de sus habitantes. Es esta descentralización de los factores antes señalados lo que permite una mayor autonomía de los gobiernos locales para planificar su desarrollo, permitiendo desarrollar una planificación participativa mucho más efectiva.

I. Una propuesta de planificación participativa descentralizada

7. La planificación que nosotros planteamos es la antítesis de la planificación centralizada soviética. En la antigua URSS se pensaba que la coordinación de todos los esfuerzos por construir la nueva sociedad requería de una autoridad central que era la única capaz de decidir los objetivos y los medios para alcanzarlos. Las decisiones se tomaban siempre de arriba hacia abajo, sin considerar que muchas veces es abajo donde se conocen mejor los problemas y las posibles soluciones.

8. Por otra parte, no pocas veces los procesos que se autodenominan presupuestos participativos se limitan a ser procesos de mera consulta. Algunos gobernantes locales, en lugar de impulsar un proceso de toma de decisiones por parte de la ciudadanía, se limitan a consultarla. En mesas de trabajo se puede indicar cuáles son las obras y servicios de mayor prioridad para sus respectivas comunidades. Estos señalamientos se recogen por equipos técnicos y son los técnicos y no la gente quienes determinan qué cosas se va a ejecutar. No negamos que la disposición a oír a la gente es ya un avance, pero esto es algo muy limitado.

9. Nosotros proponemos un proceso de una participación más integral donde sea la gente quien realmente discuta y decida cuales son sus prioridades, elabore, dentro de lo posible, sus propios proyectos y los ejecute cuando esté en condiciones de hacerlo, sin tener que depender para ello de instancias superiores. Buscamos involucrar plenamente a la ciudadanía en el proceso de planificación y por eso lo llamamos planificación participativa.

10. Ahora bien, para lograr esta está plena participación de la ciudadanía es necesario partir por los planes en las pequeñas localidades —donde la participación de la gente común se ve favorecida— aplicando el principio de que todo lo que se pueda realizar al nivel más bajo debe ser descentralizado a ese nivel, guardando como competencias de los niveles superiores sólo aquellas tareas que no puedan ser realizadas a esos niveles. A este principio le llamamos principio de subsidiaridad.

11. Por supuesto que no se trata de una descentralización anárquica. El ideal es que exista un sistema nacional de planificación participativa que articule los planes comunitarios, territoriales o comunales y municipales o cantonales con los planes de otros niveles de gobierno.

12. Por otra parte, estamos pensando en una descentralización impregnada de espíritu solidario, que favorezca a las localidades y los sectores sociales más carentes. Uno de los papeles importantes del Estado central y de los gobiernos locales es realizar una redistribución de los recursos para proteger a los más débiles y ayudarlos a desarrollarse.

13. Esta forma de planificar, aunque reconoce la necesidad de la existencia de un Plan central de toda de la nación, es una planificación en la que las instituciones locales juegan un rol fundamental. Éstas no sólo producen insumos para la elaboración del Plan central, sino que gozan de autonomía para planificar ellas mismas en su ámbito y ejecutar una parte importante del Plan.

14. Para poner énfasis en la descentralización como un aspecto crucial de la planificación que propiciamos hemos denominado a este proceso planificación participativa descentralizada.

15. Ustedes se preguntarán por qué estamos hablando aquí de planificación participativa y no de presupuesto participativo , cuando generalmente se oye hablar de este último.

16. No podemos desconocer los aportes del presupuesto participativo, proceso en el que la gente participa en la elaboración de los planes de inversión anual, es decir, en la toma de decisiones acerca de dónde deben invertirse los recursos destinados a obras y servicios de las alcaldías. Este proceso ha sido puesto en práctica en diversas regiones del mundo y ha contribuido a incrementar los niveles de participación de sus habitantes en las políticas públicas, así como ha logrado elevar el nivel de desempeño de los gobiernos municipales y, sobre todo, ha tornado más transparente la gestión municipal favoreciendo a los sectores más desvalidos. [ii]

17. Ha sido un excelente medio de control sobre la administración y de lucha contra la corrupción y el desvío de recursos ya que la gente no se limita a priorizar determinadas obras y servicios, sino que además se organiza para dar seguimiento a su ejecución; vigila que los recursos se empleen en las obras y servicios a los que estaban destinados y no se desvíen a otros objetivos; controla que las obras y servicios se ejecuten con la calidad requerida.

18. Ha resultado también un medio idóneo para agilizar la máquina administrativa , hacerla más eficiente y disminuir la burocracia ya que son muchos los ojos que vigilan el proceso y presionan para que las obras se hagan en el plazo señalado.

19. Con este proceso se ha logrado disminuir la evasión de impuestos ya que al ver la eficiencia y la transparencia en la utilización de recursos provenientes de su tributación, las personas, empiezan a estar mejor dispuestas a cumplir con las normas tributarias.

20. Pero este proceso de presupuesto participativo tiene también sus limitaciones.

21. Por una parte, el hecho de que sólo se trabaje con un plan de inversión anual, limita el horizonte en el que se inserta el accionar del gobierno y, en muchos casos, las obras y servicios priorizadas por la población suelen serlo sin obedecer a plan alguno, lo que puede llevar a un desarrollo anárquico.

22. Por otra parte, como el objetivo del presupuesto participativo es el de determinar las obras y servicios que hay que priorizar de acuerdo a los recursos públicos con que se cuenta cada año, la discusión que se realiza con la población suele darse únicamente en torno a estos temas, en lugar de orientarse a pensar en metas a más largo plazo que permitan avanzar hacia el proyecto de sociedad que queremos construir.

23. La planificación participativa, en cambio, no se limita a discutir las inversiones públicas en las obras y servicios que la población considere necesarias, da un paso más allá. Se consideran actuaciones que afectan a la sociedad como un todo: el desarrollo de industrias cooperativas que ofrezcan empleo a sectores subempleados o marginados, la búsqueda de soluciones auto sustentables que aprovechen los recursos naturales y humanos de los territorios, la eliminación de intermediarios para los productos agrarios, mecanismos de redistribución de la renta, etcétera. En resumen, con la planificación participativa ambicionamos sentar las bases de una nueva sociedad más justa y más humana.

II Condiciones para poder llevar adelante este proceso

24. A continuación examinaremos las condiciones que deben cumplirse para poder llevar adelante un proceso real de planificación participativa.

1) Conformación de espacios territoriales adecuados

25. Un primer paso que debe dar un gobierno municipal si desea llevar adelante un proceso de planificación participativa descentralizada es establecer los espacios o áreas geográficas en que éste proceso debe ser realizado.

26. Éste es uno de los problemas más serios que enfrentan los gobernantes que abogan por una democracia cada vez más participativa y protagónica.

27. En muchos casos existen subdivisiones territoriales que provienen de la época de la colonia española como las parroquias, que en la actualidad no responden a ningún criterio racional. Hay municipios con gran cantidad de habitantes, barrios inmensos, más grandes que muchos municipios, mientras que hay otros demasiado pequeños. Estas distorsiones repercuten negativamente en una justa, equitativa y eficiente distribución territorial de los recursos y dificulta la capacidad de participación de la población. De ahí la necesidad de ir avanzando hacia una nueva división político‑administrativa del territorio nacional.

28. En los municipios rurales estas subdivisiones suelen ajustarse más a las posibilidades de participación de la gente.

29. De acuerdo a las experiencias que hemos estudiado, parecería ser que el ideal para realizar el proceso de planificación participativa descentralizada, es contar con subdivisiones geográficas de los municipios que sean o puedan ser transformadas en espacios de autogobierno en los que se asuman importantes funciones antes en manos de instancias superiores y que, a la vez, tengan las condiciones adecuadas para generar ingresos propios que les permitan operar en la forma más autónoma posible, sin que por ello se pierda la necesaria articulación que debe darse con los restantes espacios de gobierno.

30. Pero antes de hablar de estos espacios de autogobierno detengámonos a analizar cuáles serían los espacios ideales para la participación ciudadana.

31. En Venezuela, luego de mucho debate y de examinar las experiencias exitosas de organización comunitaria —los comités de tierra urbanos (CTU), unas 200 familias que se organizan para luchar por la regularización de la propiedad de la tierra, y los comités de salud que agrupan a unas 150 familias con el objetivo de apoyar la experiencia del médico en las comunidades más desvalidas— se llegó a concluir que ese espacio ideal era la comunidad.

32. ¿Y qué se entiende por comunidad? La comunidad es el conjunto de familias que viven en un espacio geográfico específico, que se conocen entre sí y pueden relacionarse fácilmente, que pueden reunirse sin depender del transporte y que, por supuesto, comparten una historia común, las mismas tradiciones culturales, usan los mismos servicios públicos y comparten problemas similares tanto económicos como sociales y urbanísticos.

33. El número de personas que forman parte de una comunidad varía mucho de una realidad a otra. En un área urbana densamente poblada, donde existen urbanizaciones y barrios con decenas de miles de habitantes, se llegó a concluir que el número debía oscilar entre 150 y 400 familias, en cambio en las zonas rurales se habla de comunidad a partir de 20 familias y menos aún en las zonas rurales más alejadas donde las comunidades conforman pequeños caseríos.

34. Ahora bien, estas comunidades son muy diferentes unas de las otras. Hay algunas que cuentan con importantes tradiciones organizativas y de lucha y que, por lo tanto, tienen varias organizaciones comunitarias en su territorio. Hay otras que cuentan con una o dos y otras que quizás no cuentan con ninguna. Entre las organizaciones que podemos encontrar en una comunidad tenemos, por ejemplo, el comité de salud, los grupos culturales, el club deportivo, la asociación de vecinos, los grupos ambientalistas, el club de abuelos y abuelas, cooperativas, microempresas, y otras. Suele ocurrir que cada una de ellas ande por su cuenta.

35. La idea del presidente Chávez fue crear una instancia que permitiese articular todos esos esfuerzos organizativos en una sola instancia que hiciera las veces de gobierno comunitario. A esta instancia la llamó “consejo comunal”.

36. ¿Y cuál es el mejor instrumento para articular las distintas demandas y los esfuerzos organizativos de una comunidad? Chávez tuvo la genialidad de ver que ese instrumento era la elaboración de un plan único de trabajo destinado a resolver los problemas más sentidos en ella. [iii]

37. Elaborar ese plan único es, por lo tanto, una de las tareas fundamentales del consejo comunal. Para ello se debe partir de un diagnóstico participativo que permita que sean los propios vecinos y vecinas los detecten los principales problemas que allí existen. En el momento de priorizar los problemas , nuestra opinión es que se use un método que permita priorizar aquellos problemas que la comunidad pueda resolver con sus propios recursos materiales y humanos.

38. Esta idea metodológica ha sido propuesta por la Organización Mundial de la Salud y fue puesta en práctica con mucho éxito en varias comunidades cubanas en el periodo que siguió al hundimiento del campo socialista, cuando la situación económica del país era crítica y el Estado cubano no contaba con los recursos suficientes para atender —como hasta entonces siempre había hecho— las demandas de la gente.

39. Fijarse metas posibles de alcanzar a corto plazo con los recursos propios y con el concurso activo del máximo de miembros de la comunidad, permite emprender de inmediato la ejecución de las obras priorizadas, los resultados se ven a corto plazo y con ello aumenta la autoestima de la comunidad y motiva a la gente a participar con más entusiasmo en futuras tareas. Si el diagnóstico no se hace con este criterio suele ocurrir que, en lugar de estimular la participación, la comunidad se queda con los brazos cruzados esperando que las soluciones vengan desde arriba.

40. En el caso en que el costo o complejidad de la solución no esté al alcance de la comunidad, el consejo comunal debe establecer una jerarquía de dichos problemas y elaborar ideas-proyectos para resolverlos. Éstas deben ser presentadas en el proceso de planificación participativa de las instancias de gobierno de nivel superior.

41. Otra de las funciones del consejo comunal es la de promover el control social en todas las actividades que se desarrollan en la comunidad, sean éstas de orden estatal, comunitario o privado.

42. Quien elige a los miembros del Consejo comunal es la asamblea de ciudadanas y ciudadanos de dicha comunidad.

43. A las personas electas se las denomina voceras y voceros porque son la voz de la comunidad. Por eso, cuando pierden la confianza de sus vecinas y vecinos esas personas deben ser revocadas, ya no pueden ser más la voz de su comunidad. Los venezolanos de izquierda se niegan a utilizar el término de representante por las connotaciones negativas que este término ha adquirido en el sistema representativo burgués. Los candidatos sólo se acercan a las comunidades en tiempo de elecciones, prometen “todo el oro del mundo” y luego de electos nunca más se les ve.

44. Creo que es importante señalar que en Venezuela se discutió si convenía que esa directiva comunitaria fuese constituida por la suma de directivas de las organizaciones existentes en ella o si era mejor que fuese electa por la asamblea de ciudadanos y ciudadanas de dicha comunidad. Se optó por la segunda opción, porque la realidad era que varias de las directivas ya existentes se habían alejado de las bases que las habían elegido. La elección vía asamblea permite corregir esa situación. Si esos dirigentes cuentan con apoyo popular, seguramente serán electos.

45. Cada uno de los miembros de esa directiva que la comunidad elige pasa a desempeñar diferentes funciones, pero quienes analizan, discuten, deciden y eligen son las personas que habitan en esa área geográfica reunidas en asamblea. La asamblea de ciudadanos y ciudadanas es la máxima autoridad en la comunidad. Sus decisiones tienen carácter vinculante para el consejo comunal. Es en ella donde radica la soberanía y el poder del pueblo.

46. Y por eso es tan importante asegurar que su convocatoria sea amplia y que se haga un esfuerzo porque quienes asisten a ella realmente representen los intereses de todos sus habitantes. Se debe evitar citar sólo a los amigos, a los conocidos, a los que comparten una visión política, dejando fuera a las personas que no comparten las mismas ideas o no siguen a los mismos liderazgos. La mejor forma de evitar que esto ocurra es que para que haya quorum se exija que estén presentes en ella personas que provengan de todos los rincones de la comunidad. Ninguna decisión importante debería ser tomada si algunos de esos espacios no están representada en esa asamblea. ¿En qué espacios estamos pensando? En la cuadra, la escalera, el callejón, el bloque, edificio, manzana...

47. Estos espacios suelen estar constituidos por pequeños grupos de familias que por su cercanía tienen relaciones y vínculos más profundos y podrían denominarse áreas vecinales. En consecuencia una comunidad podría estar conformada por varias áreas vecinales. En algunos lugares se ha considerado que para elegir a la vocera o vocero por área vecinal es conveniente elegir primero una vocera o vocero por familia y elegir entre ellos a la persona que representará a esa área ante el consejo comunal.

48. La figura del delegado o delegada (vocero o vocera) por área vecinal es muy importante para el buen funcionamiento de las asambleas. De esta manera se logra que se constituyan asambleas representativas de todo el ámbito del consejo y de la pluralidad de pensamientos existentes en él.

49. Por otra parte, debe quedar claro que la conformación del consejo comunal no se hace de un día para otro. Requiere de un proceso de maduración de la comunidad. Por ello proponemos que un equipo promotor externo promueva la conformación de un equipo promotor interno, electo en asamblea por la comunidad.

50. Este equipo promotor interno tendrá como principal tarea crear las condiciones para que sus habitantes elijan a los miembros del consejo comunal con pleno conocimiento de causa. Deberá elaborar la base de datos de su comunidad visitando a las familias casa por casa. Lo que se busca al asignarles esta tarea es que los posibles futuros miembros del consejo comunal tengan un nítido trabajo de base, conozcan a fondo los problemas de su comunidad, hayan probado en la práctica su dedicación a ella y su constancia en el trabajo. Según su desempeño, todos los miembros del equipo promotor o sólo alguno de ellos serán electos voceras o voceros del consejo comunal.

51. Debemos insistir en que es necesario evitar toda manipulación política o de otra índole.

52. No se trata de conformar consejos comunales sólo con los partidarios del gobierno; estas instituciones comunitarias deben estar abiertas a todos los ciudadanos y ciudadanas, sean del color político que sean.

53. El presidente Hugo Chávez inicialmente pensó que siendo la comunidad el espacio ideal de participación, los consejos comunales podrían ser las primeras instancias de gobierno, pero luego se dio cuenta que para transferir competencias municipales debería tratarse de un territorio más amplio que él denominó comuna. Por lo tanto, el espacio ideal para la participación de la gente común no parece ser necesariamente el espacio ideal para el auto gobierno si entendemos por autogobierno el “sistema de administración de unidades territoriales que gozan de autonomía para administrarse a sí mismas”.

54. Ahora bien, tener esta capacidad de administrarse a sí mismo no significa desconocer la necesaria interrelación que debe existir entre las diversas instancias de gobierno.

55. Por otra parte, no todo autogobierno implica participación. Puede haber unidades territoriales cuyos gobiernos tengan autonomía administrativa, pero cuya conducción no sea democrática.

56. Nosotros aquí estamos usando el término autogobierno en el sentido de autogobierno del pueblo, es decir, que el pueblo se gobierne a sí mismo y, en este sentido de la palabra, no hay autogobierno sin plena participación ciudadana y, por lo tanto, se trata de un proceso siempre perfectible.

57. Creo que esta idea se aclara al examinar la experiencia de Kerala. [iv]  


Tags: experiencias, propuesta, Kerala, Venezuela, planificación, descentralizada

Publicado por blasapisguncuevas @ 14:14  | Socialismos
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